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Sobre este capítuloEn el mes séptimo los que regresaron se reúnen en Jerusalén y primero reconstruyen el altar, ofreciendo sacrificios aunque persiste el temor a los pueblos vecinos. Celebran la Fiesta de los Tabernáculos, luego contratan canteros y carpinteros y ponen los cimientos del templo. Sacerdotes y levitas alaban al Señor con trompetas y címbalos, cantando su bondad eterna. El pueblo grita de gozo, aunque los ancianos que recuerdan el primer templo lloran en voz alta, y ambos sonidos se mezclan tanto que no se distinguen. El capítulo pone la adoración antes de la construcción y muestra la alegría y la tristeza juntas.

En el mes séptimo los que regresaron se reúnen en Jerusalén y primero reconstruyen el altar, ofreciendo sacrificios aunque persiste el temor a los pueblos vecinos. Celebran la Fiesta de los Tabernáculos, luego contratan canteros y carpinteros y ponen los cimientos del templo. Sacerdotes y levitas alaban al Señor con trompetas y címbalos, cantando su bondad eterna. El pueblo grita de gozo, aunque los ancianos que recuerdan el primer templo lloran en voz alta, y ambos sonidos se mezclan tanto que no se distinguen. El capítulo pone la adoración antes de la construcción y muestra la alegría y la tristeza juntas.

Temas

  • Primero la adoración
  • Poner el fundamento
  • Alegría mezclada con lágrimas

Versículos clave

Biblia en audio · Esdras 3

Escucha mientras haces tus cosas.

Esdras 3

Nueva Biblia Viva13 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Siete meses después de haber regresado a Judá, se reunieron todos en Jerusalén. Para ese entonces ya todos estaban ubicados en sus ciudades. 2Entonces Jesúa hijo de Josadac, junto con sus parientes, que eran sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y su clan, comenzaron a construir el altar del Dios de Israel. Lo hicieron para poder ofrecer holocaustos, conforme a las leyes de Moisés, el siervo de Dios. 3El altar fue reedificado en su antiguo sitio, a pesar del miedo que tenían de la gente de los pueblos vecinos, y ofrecieron sacrificios al Señor, por la mañana y por la tarde. 4Luego celebraron la fiesta de las Enramadas, en la forma prescrita en las leyes de Moisés. También, ofrecieron los holocaustos que el reglamento requería para cada día de la fiesta. 5Además ofrecieron los sacrificios continuos que se requerían para los días de reposo, los de la celebración de la luna nueva, y los de las otras fiestas en honor del Señor, que debían celebrarse una vez al año. Asimismo ofrecieron las ofrendas voluntarias que llevaba el pueblo. 6Así que, desde el primer día del séptimo mes, comenzaron a ofrecer holocaustos al Señor. Para esa fecha aún no se habían echado los cimientos del templo. 7Luego contrataron albañiles y carpinteros, y compraron madera de cedro de Tiro y Sidón, lo que pagaron con alimentos, vino y aceite de oliva. La madera de cedro la llevaban desde el Líbano y por el mar hasta Jope, tal como lo había ordenado el rey Ciro, de Persia. 8La construcción comenzó en el segundo mes del segundo año de su llegada a Jerusalén. Trabajaban todos los que habían regresado y estaban bajo la dirección de Zorobabel hijo de Salatiel, de Jesúa hijo de Josadac, y de los sacerdotes y levitas. Los levitas que tenían más de veinte años tenían a su cargo la supervisión de la obra. 9Así que los levitas Jesúa, junto con sus hijos y hermanos, Cadmiel y sus hijos, que eran descendientes de Hodavías, y los de la familia de Henadad, se pusieron al frente de la obra, para supervisar a los obreros que estaban trabajando en el templo de Dios. 10Cuando se completó la construcción de los cimientos, los sacerdotes, vestidos con sus túnicas sacerdotales, hicieron sonar las trompetas, y los descendientes de Asaf hicieron sonar sus címbalos, para alabar al Señor de la manera ordenada por el rey David. 11Cantaban y alababan a Dios dando gracias, y entonaban esta canción: «Dios es bueno, porque para siempre es su misericordia con Israel». Entonces todo el pueblo gritó con gran júbilo y alabó al Señor, porque se habían echado los cimientos del templo. 12Pero muchos de los sacerdotes, levitas y demás dirigentes, que ya eran ancianos y recordaban el hermoso templo de Salomón, lloraban en alta voz, mientras los otros gritaban de gozo. 13Los gritos de alegría y los llantos se confundían, y se oían desde muy lejos.
Versículos de Esdras 3

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