Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Acerca de este libro: Esdras

Esdras retoma la historia después del exilio en Babilonia. En la primera mitad, Ciro, rey de Persia, permite que los judíos desterrados vuelvan a casa, y un primer grupo, con Zorobabel y Josué, regresa a Jerusalén, reconstruye el altar y pone los cimientos del templo. La oposición de los vecinos y de funcionarios del imperio detiene la obra durante años, hasta que los profetas Hageo y Zacarías animan al pueblo a terminarla, y el templo se dedica con alegría y con una Pascua. La segunda mitad salta varias décadas hasta Esdras, sacerdote y escriba experto en la ley de Dios, que encabeza otro grupo de regreso con el respaldo del rey. Se conmueve hondamente al saber que muchos en la comunidad se han casado con gente de los pueblos vecinos y han adoptado sus costumbres, y guía al pueblo en una confesión pública y en un compromiso de reforma que cuesta mucho. El libro muestra a Dios cumpliendo su palabra de restaurar a su pueblo, y el trabajo lento y a veces difícil de reconstruir la adoración y la fidelidad. Los lectores difieren en cómo aplicar hoy las reformas sobre los matrimonios.

Autor
Desconocido; la tradición judía y cristiana lo atribuye a Esdras, y Esdras y Nehemías se contaron antes como un solo libro.
Fecha
Los hechos abarcan desde cerca del 538 hasta cerca del 458 a. C., en el período persa; probablemente se redactó o recopiló en el siglo siguiente.
Destinatarios
La comunidad judía restaurada en Jerusalén y sus alrededores, y después todos los lectores del pueblo de Dios.

Temas

Dios cumple sus promesasReconstruir la adoraciónOposición y perseveranciaLas Escrituras y el arrepentimiento

Esquema

  1. 1:1–2:70El decreto de Ciro y el primer regreso
  2. 3:1–3:13El altar y los cimientos del templo
  3. 4:1–4:24La oposición detiene la obra
  4. 5:1–6:22El templo terminado y dedicado
  5. 7:1–8:36El viaje de Esdras a Jerusalén
  6. 9:1–10:44Confesión y reforma

Versículos clave

Sobre este capítuloCiro, rey de Persia, movido por el Señor, anuncia que los exiliados judíos pueden volver a Jerusalén para reconstruir el templo, y pide a sus vecinos que ayuden con plata, oro y ganado. Los jefes de familia, sacerdotes y levitas cuyo corazón Dios despierta se preparan para ir. Ciro también devuelve los utensilios del templo que Nabucodonosor se había llevado, contándolos a Sesbasar, príncipe de Judá. El capítulo muestra a Dios dirigiendo a un gobernante extranjero para cumplir su palabra por medio de Jeremías, e invita a ver la historia bajo su mano.

Ciro, rey de Persia, movido por el Señor, anuncia que los exiliados judíos pueden volver a Jerusalén para reconstruir el templo, y pide a sus vecinos que ayuden con plata, oro y ganado. Los jefes de familia, sacerdotes y levitas cuyo corazón Dios despierta se preparan para ir. Ciro también devuelve los utensilios del templo que Nabucodonosor se había llevado, contándolos a Sesbasar, príncipe de Judá. El capítulo muestra a Dios dirigiendo a un gobernante extranjero para cumplir su palabra por medio de Jeremías, e invita a ver la historia bajo su mano.

Temas

  • Regreso del exilio
  • Dios mueve a un rey
  • Promesa cumplida

Versículos clave

Biblia en audio · Esdras 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Esdras 1

Nueva Biblia Viva11 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Durante el primer año del reinado del rey Ciro, de Persia, el Señor hizo que el rey promulgara un decreto, tanto de forma oral como por escrito, permitiendo que los cautivos de Judá pudieran regresar a su tierra. De esa manera el Señor cumplió lo que había dicho por medio del profeta Jeremías. Este decreto, que se dio a conocer en todo el imperio persa, decía: 2«Yo, Ciro, rey de Persia, declaro que el Señor, Dios del cielo, me dio este imperio y ha puesto sobre mí la responsabilidad de edificarle un templo en Jerusalén, en la tierra de Judá. 3Todos los judíos del reino pueden ahora volver a Jerusalén, para reedificar el templo del Señor, que es el Dios de Israel y de Jerusalén. Que su bendición esté sobre ustedes. 4Los judíos que no vayan deberán proporcionar vestido, transporte y provisiones para el viaje de quienes sí decidan ir; así como una ofrenda voluntaria para el templo de Dios que está en Jerusalén». 5Entonces el Señor puso en los dirigentes de las tribus de Judá y de Benjamín, y de los sacerdotes y levitas, un gran deseo de regresar a Jerusalén, para reedificar el templo. 6Los cautivos que decidieron quedarse en Persia les dieron de todo: plata, oro, enseres, ganado y artículos valiosos; además de las ofrendas para el templo. 7El rey Ciro mismo les devolvió las copas de oro y otros utensilios de gran valor, que el rey Nabucodonosor se había llevado del templo de Jerusalén, y los había colocado en el templo de sus dioses. 8Dio órdenes a Mitrídates, tesorero de Persia, que entregara estas cosas a Sesbasar, uno de los jefes de los cautivos que regresaban a Judá. 9Los utensilios que Ciro entregó, fueron: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos, 10treinta tazas de oro, cuatrocientas diez tazas de plata de inferior calidad y mil objetos diversos. 11En total fueron cinco mil cuatrocientos sesenta y nueve los utensilios de oro y plata que fueron entregados a Sesbasar, para que los llevara a Jerusalén.
Versículos de Esdras 1

Capítulos de Esdras

Todos los libros

Yeshva es gratuita y sin anuncios, sostenida por personas como tú. Apoya a Yeshva →