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Sobre este capítuloLos últimos capítulos de Jueces describen una época en que Israel no tenía rey y cada uno hacía lo que le parecía bien. Micaía, un efraimita, devuelve mil cien monedas de plata que había robado a su madre, la cual dedica parte para hacer un ídolo. Él instala un santuario con un efod y dioses domésticos y pone a su hijo como sacerdote. Más tarde contrata como sacerdote a un levita errante de Belén, confiado en que ahora el Señor lo prosperará. El capítulo muestra la adoración convertida en un proyecto personal y la religión puesta al servicio de los propios fines.

Los últimos capítulos de Jueces describen una época en que Israel no tenía rey y cada uno hacía lo que le parecía bien. Micaía, un efraimita, devuelve mil cien monedas de plata que había robado a su madre, la cual dedica parte para hacer un ídolo. Él instala un santuario con un efod y dioses domésticos y pone a su hijo como sacerdote. Más tarde contrata como sacerdote a un levita errante de Belén, confiado en que ahora el Señor lo prosperará. El capítulo muestra la adoración convertida en un proyecto personal y la religión puesta al servicio de los propios fines.

Temas

  • El ídolo de Micaía
  • Cada uno hacía lo que le parecía
  • Un sacerdote contratado

Versículos clave

Biblia en audio · Jueces 17

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Jueces 17

Nueva Biblia Viva11 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1En la región montañosa de Efraín vivía un hombre llamado Micaías. 2Un día le dijo a su madre: ―Aquellas mil cien monedas de plata que te habían robado, y por las cuales echaste una maldición contra el ladrón delante de mí, yo las robé. ―Dios te bendiga por confesarlo —respondió su madre—, 3y él le devolvió el dinero. ―Lo voy a consagrar al Señor a favor tuyo. Con él haremos un ídolo fundido y tallado. 4Tomó, pues, doscientas monedas y se las llevó a un platero, y el ídolo que hizo fue colocado en un santuario que Micaías hizo. 5Micaías, que tenía muchos ídolos en su colección y tenía también un efod y terafines, instaló a uno de sus hijos en el cargo de sacerdote. 6En aquellos días no había rey en Israel y cada uno hacía lo que quería. 7Un día llegó a aquel lugar un joven levita sacerdote de Belén que buscaba un buen lugar para vivir, y acertó a detenerse en la casa de Micaías. 9―¿De dónde vienes? —preguntó Micaías. Y le respondió: ―Soy levita de Belén de Judá, y estoy buscando un lugar para vivir. 10―Bien, quédate conmigo —dijo Micaías— y serás mi sacerdote y te respetaré como a un padre. Te daré diez monedas de plata por año, ropa y comida. Al joven le agradó la propuesta y pasó a ser como uno de los hijos de Micaías. 12Entonces Micaías lo consagró para que fuera su sacerdote personal. 13«Ahora sí que el Señor me ha de bendecir —exclamó Micaías—, porque tengo un sacerdote de verdad, ¡un levita!».
Versículos de Jueces 17

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