Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Acerca de este libro: Malaquías

Malaquías es el último libro del Antiguo Testamento y está construido como una serie de disputas. Una y otra vez Dios hace una afirmación, el pueblo pregunta cómo puede ser eso y Dios responde. El templo ya había sido reconstruido, pero el entusiasmo se había enfriado. Los adoradores llevaban animales defectuosos, los sacerdotes cumplían por rutina, los matrimonios se rompían, la justicia se descuidaba y los diezmos se retenían. Detrás de todo había una sospecha silenciosa de que servir a Dios no cambia nada. Malaquías comienza recordando a Israel el amor constante de Dios y luego confronta su adoración a medias y su infidelidad entre ellos. Promete que el Señor vendrá de repente a su templo, purificará a los hijos de Leví como un fundidor y se acercará para juzgar. También invita al pueblo a volver y promete que quienes honran al Señor serán recordados. El libro termina mirando hacia un mensajero que preparará el camino, una promesa que los cristianos han relacionado desde antiguo con Juan el Bautista. Sus últimas palabras dejan al lector esperando, que es justo donde termina el Antiguo Testamento y comienzan los Evangelios.

Autor
El profeta Malaquías, cuyo nombre significa mi mensajero; podría ser un título y no un nombre propio.
Fecha
Probablemente a mediados del siglo V a. C., tras la reconstrucción del templo, hacia la época de Nehemías.
Destinatarios
El pueblo de Judá en el período persa, incluidos sacerdotes y familias comunes.

Temas

El amor fiel de DiosAdoración sinceraFidelidad en el matrimonio y la comunidadJusticia y el mensajero que vieneVolver al Señor

Esquema

  1. 1:1–1:5El amor de Dios por Israel
  2. 1:6–2:9Una adoración que deshonra a Dios
  3. 2:10–2:16Infidelidad en el matrimonio y la comunidad
  4. 2:17–3:5¿Dónde está el Dios de justicia?
  5. 3:6–3:12Un llamado a volver
  6. 3:13–4:6El día del Señor y el mensajero prometido

Versículos clave

Sobre este capítuloMalaquías comienza con la palabra del Señor a Israel: los he amado. El pueblo pregunta cómo, y Dios señala su elección de Jacob sobre Esaú, cuya tierra ha asolado. Luego se vuelve a los sacerdotes, que desprecian su nombre ofreciendo en el altar animales ciegos, cojos y enfermos, que jamás se atreverían a dar a su gobernador. Dios dice que preferiría que alguien cerrara las puertas del templo antes que tener ofrendas sin valor. Declara que desde donde sale el sol hasta donde se pone, su nombre será grande entre las naciones, y se le ofrecerán ofrendas puras en todo lugar, mientras maldice al tramposo que promete un animal selecto y da uno defectuoso.

Malaquías comienza con la palabra del Señor a Israel: los he amado. El pueblo pregunta cómo, y Dios señala su elección de Jacob sobre Esaú, cuya tierra ha asolado. Luego se vuelve a los sacerdotes, que desprecian su nombre ofreciendo en el altar animales ciegos, cojos y enfermos, que jamás se atreverían a dar a su gobernador. Dios dice que preferiría que alguien cerrara las puertas del templo antes que tener ofrendas sin valor. Declara que desde donde sale el sol hasta donde se pone, su nombre será grande entre las naciones, y se le ofrecerán ofrendas puras en todo lugar, mientras maldice al tramposo que promete un animal selecto y da uno defectuoso.

Temas

  • El amor de Dios puesto en duda
  • Ofrendas de segunda
  • Su nombre grande entre las naciones

Versículos clave

Biblia en audio · Malaquías 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Malaquías 1

Nueva Biblia Viva13 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Este es el mensaje dado por el Señor a Israel, por medio del profeta Malaquías: 2«Te he amado con amor profundo», dice el Señor. Pero preguntas: «¿De qué manera nos demuestras que nos amas?». Y el Señor responde: «Bien, recuerden que Esaú era el hermano mayor de Jacob, sin embargo yo preferí a Jacob sobre Esaú. Además, desolé las montañas y los campos de Esaú de tal manera que ahí sólo pudieron vivir los chacales del desierto». 4Si los descendientes de Edom dicen: «Reedificaremos las ruinas», el Señor Todopoderoso les responde: «Inténtenlo, si quieren, pero yo las destruiré nuevamente, porque su tierra se llama debido a mí territorio de maldad y pueblo contra el cual el Señor está enojado para siempre. 5Y ustedes, israelitas, lo podrán ver con sus propios ojos, y dirán: “¡Verdaderamente el gran poder del Señor se extiende más allá de nuestras fronteras!”. 6»El hijo respeta a su padre y el esclavo a su amo. Yo, el Señor Todopoderoso, sin embargo les pregunto a ustedes, sacerdotes, que no le dan ninguna importancia a mi gran fama: “Si soy su Padre, ¿por qué no me respetan? Si soy su Amo, ¿por qué no me tienen temor?”. »Pero ustedes aún se atreven a preguntar: “¿Cuándo hemos tenido en nada tu gran fama?”. 7»¡Pues lo hacen cuando ofrecen sacrificios rituales inadecuados sobre mi altar! »“¿Sacrificios rituales inadecuados dices? ¿Cuándo hemos hecho tal cosa?”, vuelven a preguntar los sacerdotes». Y el Señor les responde: «Cada vez que dicen a la gente de Israel: “No se preocupen por traer una ofrenda valiosa a Dios. 8Pueden traer animales cojos para ofrecer en el altar del Señor. También pueden traer animales enfermos y ciegos”. ¿Pretenden que esto no es malo? Si ustedes le regalan esos animales a su gobernante, ¿creen que los recibirá con gusto? ¿Creen que pensará bien de ustedes?». Lo digo yo, el Señor Todopoderoso. 9«“¡Que Dios tenga misericordia de nosotros!”, suplican. “¡Que Dios se apiade de nosotros!”. Pero, ¿por qué habría de apiadarme de ustedes cuando traen ese tipo de presentes?, pregunta el Señor Todopoderoso. 10»¡Ah, si pudiera encontrar un sacerdote entre ustedes que cerrara las puertas y se negara a recibir ese tipo de sacrificios rituales! ¡No me traigan más esas ofrendas, pues estoy disgustado con ustedes, y me desagradan todas sus ofrendas! Lo digo yo, el Señor Todopoderoso. 11»Sepan que mi fama es muy grande y respetada en todas las naciones que hay desde el oriente hasta el occidente. Por todo el mundo ofrecen perfumes delicados y ofrendas puras en honor a mi gran fama. ¡De qué manera se ha extendido mi fama entre las otras naciones! Lo digo yo, el Señor Todopoderoso. 12»Pero ustedes dañan mi fama cuando dicen que mi altar no tiene importancia, y cuando animan a la gente a que traiga animales baratos y enfermos para ofrecer en sacrificio ritual sobre mi altar. 13Ustedes dicen: “Es muy molesto servir al Señor y hacer lo que él pide”. Luego desprecian las instrucciones que él les ha dado. ¡Imagínense! ¡Animales robados, cojos y enfermos como ofrendas a Dios! ¿Creen acaso que puedo aceptar esa clase de ofrendas?, les pregunto yo, el Señor. 14¡Maldito todo aquel que me promete un carnero sano de su rebaño, pero luego lo sustituye por uno enfermo! Porque yo soy el gran Rey, y no permitiré que mi gran fama sea tenida en menos en las naciones por culpa de ustedes. Lo digo yo, el Señor Todopoderoso.
Versículos de Malaquías 1

Capítulos de Malaquías

Todos los libros