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Sobre este capítuloMientras Israel acampa en Sitim, algunos hombres comienzan relaciones sexuales con mujeres moabitas y participan en la adoración a Baal de Peor. La ira de Dios se enciende y estalla una plaga; se ordena ejecutar a los jefes. Cuando un israelita lleva descaradamente a una mujer madianita al campamento, Finees, nieto de Aarón, actúa con una lanza y detiene la plaga tras la muerte de veinticuatro mil. Dios premia a Finees con un pacto de paz y un sacerdocio duradero. Capítulos posteriores vinculan esta seducción con el consejo de Balaam: lo que la maldición no logró, casi lo logró la tentación.

Mientras Israel acampa en Sitim, algunos hombres comienzan relaciones sexuales con mujeres moabitas y participan en la adoración a Baal de Peor. La ira de Dios se enciende y estalla una plaga; se ordena ejecutar a los jefes. Cuando un israelita lleva descaradamente a una mujer madianita al campamento, Finees, nieto de Aarón, actúa con una lanza y detiene la plaga tras la muerte de veinticuatro mil. Dios premia a Finees con un pacto de paz y un sacerdocio duradero. Capítulos posteriores vinculan esta seducción con el consejo de Balaam: lo que la maldición no logró, casi lo logró la tentación.

Temas

  • Idolatría e inmoralidad
  • El celo de Finees
  • Pacto de paz

Versículos clave

Biblia en audio · Números 25

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Números 25

Nueva Biblia Viva17 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Mientras Israel estaba establecido en Sitín, algunos de los jóvenes comenzaron a tener relaciones con las muchachas moabitas. 2Ellas los invitaban a asistir a los sacrificios que hacían a sus dioses, y pronto aquellos hombres no solamente asistían a las fiestas de ellas, sino que también se postraban ante los ídolos para adorarlos. 3No mucho después Israel entero adoraba a Baal, el dios de Moab, y la ira del Señor se encendió en contra de su pueblo, y los castigó con una plaga. 4Entonces el Señor le ordenó a Moisés: «Ejecuta a todos los dirigentes de Israel. Ahórcalos en pleno día delante del Señor para que mi ira se aparte del pueblo». 5Moisés, pues, ordenó a los jueces que ejecutaran a todos los que habían adorado a Baal. 6Uno de los israelitas insolentemente introdujo a una madianita en el campamento ante la vista de Moisés, mientras este y todo el pueblo lloraban a la puerta del santuario. 7Cuando Finés (hijo de Eleazar y nieto de Aarón el sacerdote) vio esto, 8corrió, tomó una espada, y entró en la tienda donde el hombre había llevado a la mujer. Allí tomó la espada y los atravesó a ambos por el vientre. La plaga se detuvo, 9pero ya habían muerto veinticuatro mil personas. 10Entonces el Señor le dijo a Moisés: 11«Finés (hijo de Eleazar el sacerdote y nieto de Aarón el sacerdote) ha aplacado mi ira, porque sintió el mismo ardor que yo respecto de mi honra. Por esto no destruiré a Israel. 12En virtud de lo que ha hecho, en virtud de su celo por su Dios, y por cuanto ha hecho expiación por el pueblo de Israel, prometo que él y sus descendientes tendrán el sacerdocio para siempre». 14El hombre que fue muerto con la muchacha madianita se llamaba Zimri, hijo de Salu, uno de los jefes de la tribu de Simeón. 15El nombre de la muchacha era Cozbí, hija de Zur, príncipe madianita. 16Entonces el Señor dijo a Moisés: 17«Destruye a los madianitas, 18porque ellos los están destruyendo a ustedes con sus engaños. Están provocándolos para que adoren a Baal, y los están apartando del camino, como acaban de ver en el caso de Cozbí».
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