Nueva Biblia Viva
“Pero un día reconocí ante ti todos mis pecados y no traté de ocultarlos más. Dije para mí: «Se los voy a confesar al Señor». ¡Y tú me perdonaste! Toda mi culpa se esfumó.”
Salmos 32:5
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Nota de estudio
En el Salmo 32 David describe lo que le pasó mientras callaba su pecado: su cuerpo se consumía, gemía todo el día y sentía la mano de Dios pesada sobre él como la sequía del verano. Este versículo describe el momento en que dejó de esconderse.
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