“Yo sé que veré tu bondad, mientras esté aquí en la tierra de los vivientes. Espera al Señor; él acudirá. Sé valiente, resuelto y animoso. Sí; espera, y él te ayudará.”
David expresa su confianza en que verá la bondad de Dios y se exhorta a esperar con ánimo. Aquí esperar exige fortaleza de corazón, no pasividad.

