Decir que confiamos en Dios es fácil; vivirlo cuesta, sobre todo cuando el resultado no depende de nosotros. La Escritura no presenta la confianza como un ánimo que uno debe fabricar, sino como apoyar todo el peso en alguien que ha demostrado ser fiel una y otra vez, a personas tan inseguras como nosotros. Estos pasajes miran quién es Dios, qué significa apoyarse en él cuando el camino no está claro y cómo se sostiene la confianza cuando la respuesta tarda. Léelos con calma y trae contigo tus dudas de verdad.
“Pero hay algo que quiero recordar y en ello poner mi esperanza: ¡en que el gran amor del Señor no tiene fin, pues sólo ha sido por su misericordia que nos ha guardado de la destrucción completa! El Señor es digno de toda confianza; sus muestras de bondad las recibimos cada día.”
En medio del dolor, el autor decide recordar el amor constante de Dios, que se renueva cada mañana. Esa confesión de fidelidad se alcanza en un mal día.
“si no somos fieles, él se mantiene fiel a nosotros, porque no puede faltar a su promesa.”
Aun cuando nosotros somos infieles, dice Pablo, Dios permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. Nuestra confianza descansa en su constancia, no en la nuestra.
“Confía en el Señor con todo tu corazón, y no confíes en tu propia inteligencia. Busca la voluntad del Señor en todo lo que hagas, y él dirigirá tus caminos.”
El autor contrapone confiar en el Señor de todo corazón a apoyarse en el propio entendimiento, y promete que él enderezará nuestras sendas. Es una guía para decisiones que no alcanzamos a ver del todo.
“Pero confía en el Señor. Sé generoso y bueno; entonces vivirás y prosperarás aquí en la tierra. Deléitate en el Señor. Así él te dará lo que tu corazón anhela. Encomienda al Señor todo cuanto haces, confía en que él te ayudará a realizarlo, y él lo hará.”
La confianza va unida a hacer el bien y a encomendar el camino al Señor, así que tiene manos y pies. Descansar en Dios no significa quedarse quieto.
“Él cuidará en perfecta paz a todos los que confían en él y cuyos pensamientos buscan a menudo al Señor. Confíen siempre en el Señor Dios, porque en el Señor hay fortaleza eterna.”
La mente puesta en Dios es guardada en completa paz, porque Dios es llamado roca eterna. La confianza aquieta una mente que de otro modo se va a lo peor.
“Pero está destinada a prosperar la persona que confía en el Señor y en el Señor ha puesto su esperanza y fe. Esta persona es semejante a un árbol plantado a orillas de un río, cuyas raíces penetran hasta encontrar el agua; este es un árbol al que no agobia el calor ni angustian los largos meses de sequía. Su follaje se mantiene siempre verde y produce con regularidad jugosos frutos.”
Quien confía en el Señor es comparado con un árbol junto al agua que sigue verde aun en la sequía. La confianza no nos libra del calor, pero nos mantiene arraigados en él.
“Pero cuando tenga miedo, pondré mi confianza en ti. Oh Dios, alabo tu palabra. Confío en Dios ¿por qué temeré? ¿Qué podrá hacerme un simple mortal?”
David reconoce que tiene miedo y en el mismo aliento dice que confiará en Dios. La confianza y el miedo caben en un mismo corazón, y él elige la confianza.
“»Aun después de tanta destrucción; cuando la higuera se seque y no haya flores ni fruto; cuando los olivos no produzcan y los campos permanezcan estériles; cuando el ganado muera en el campo y los corrales estén sin vacas, yo me regocijaré en el Señor y me alegraré en el Dios que nos salva. ¡El Señor Dios es quien me hace estar fuerte! Me dará la velocidad de un venado y me conducirá con seguridad sobre la altura de las montañas». (Nota para el director del coro: Al cantar esta oración, el coro debe ir acompañado por instrumentos de cuerdas).”
Con los campos vacíos y los graneros sin nada, el profeta aun así decide alegrarse en Dios como su fortaleza. Es confianza sin nada visible que la respalde.
“Hermanos míos, mi deseo es que el Dios que les concedió esperanza los inunde siempre de felicidad y paz al creer en él. Y le pido a Dios que los haga rebosar de esperanza por el poder del Espíritu Santo.”
Pablo ora para que la fuente de toda esperanza llene de alegría y paz a los creyentes mientras confían en él. La confianza es donde muchas veces se hallan esos dones.
Una oración breve
Señor, tú sabes las cosas que trato de sostener con mis propias manos. Ayúdame a entregártelas y enséñame a apoyarme en tu fidelidad cuando no veo el camino. Amén.
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