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Sobre este capítuloAmós llama a las mujeres ricas de Samaria vacas de Basán por aplastar a los pobres mientras exigen bebidas a sus maridos. Luego se burla de la religión de Israel: vayan a Betel y a Gilgal a pecar, traigan sacrificios y diezmos y presuman de sus ofrendas voluntarias, porque eso es lo que aman. Dios recuerda las advertencias que envió: hambre, sequía, plaga, peste y destrucción como la de Sodoma, y tras cada una el estribillo de que aun así no volvieron a él. El capítulo termina con una solemne convocatoria: prepárate para encontrarte con tu Dios, el que forma los montes, crea el viento y pisa las alturas de la tierra.

Amós llama a las mujeres ricas de Samaria vacas de Basán por aplastar a los pobres mientras exigen bebidas a sus maridos. Luego se burla de la religión de Israel: vayan a Betel y a Gilgal a pecar, traigan sacrificios y diezmos y presuman de sus ofrendas voluntarias, porque eso es lo que aman. Dios recuerda las advertencias que envió: hambre, sequía, plaga, peste y destrucción como la de Sodoma, y tras cada una el estribillo de que aun así no volvieron a él. El capítulo termina con una solemne convocatoria: prepárate para encontrarte con tu Dios, el que forma los montes, crea el viento y pisa las alturas de la tierra.

Temas

  • Lujo a costa de los pobres
  • Religión vacía
  • No volvieron
  • Prepárate para encontrarte con tu Dios

Versículos clave

Biblia en audio · Amós 4

Escucha mientras haces tus cosas.

Amós 4

Nueva Biblia Viva13 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Escúchenme «vacas gordas» de Basán, es decir, mujeres ricas de Samaria, que maltratan a los pobres y humillan a los necesitados, que les ordenan a sus esposos: «¡Tráigannos vino para emborracharnos!». 2El Señor ha jurado por su santidad que vendrá el tiempo cuando a ustedes y a sus hijos les pondrán ganchos en sus narices, como si fueran reses, y se los llevarán cautivos lejos de aquí. 3Las sacarán de sus hermosas casas y las harán pasar una tras otra por los huecos de la muralla, hacia Hermón, como vacas que van al matadero. Lo ha dicho el Señor. 4¡Adelante, vayan a Betel y a Guilgal a ofrecer sacrificios rituales a sus ídolos y aumenten así sus actos de maldad! ¡Ofrezcan sus sacrificios cada mañana y traigan sus diezmos dos veces por semana! 5¡Israelitas, no se olviden de sus ofrendas de gratitud! ¡Háganle saber a todo el mundo que ustedes sí dan ofrendas voluntarias! ¡Pues a ustedes les encanta que los aplaudan por esto! Lo ha dicho el Señor. 6El Señor dice: «Yo les hice pasar hambre en todas sus ciudades, de modo que en ningún lugar había qué comer. Pero no sirvió de nada, pues ni por ello ustedes acudieron a mí para que los ayudara. 7»Les arruiné sus cosechas reteniendo la lluvia tres meses antes de la siega. Envié lluvia sobre una ciudad, pero no sobre otra. Mientras que la lluvia cayó sobre un campo, otro estaba seco y marchito. 8La gente de dos o tres ciudades hacía un viaje agotador para obtener agua en una ciudad donde había llovido, sin embargo, no lograban saciar la sed. Pero no sirvió de nada esta amarga lección, pues ni por ello ustedes acudieron a mí para que los ayudara. Lo ha dicho el Señor. 9»Les envié vientos calientes del desierto, también plagas y langostas que acabaron con sus verduras, viñedos, higueras y olivares. Pero no sirvió de nada, pues tampoco por ello ustedes acudieron a mí para que los ayudara. Lo ha dicho el Señor. 10»Les envié plagas como las enviadas sobre Egipto. Maté a sus jóvenes en la guerra, junto con sus caballos. El hedor de los cadáveres era tan fuerte que se sentía en todo el país. Pero no sirvió de nada, pues ustedes ni por ello acudieron a mí para que los ayudara. Lo ha dicho el Señor. 11»Les destruí algunas de sus ciudades, como lo hice con Sodoma y Gomorra; las que quedan son sólo como tizones arrebatados del fuego. Pero no sirvió de nada, pues ni siquiera por ello ustedes acudieron a mí para que los ayudara. Lo ha dicho el Señor. 12»Por lo tanto, israelitas, voy a castigarlos fuertemente. Así que prepárense para recibir mi castigo, pues no podrán escapar de él». 13Pues están tratando con Dios, quien formó las montañas e hizo los vientos y conoce hasta los pensamientos de cada ser humano. Él puede cambiar la mañana en oscuridad y aplastar las montañas debajo de sus pies. Su nombre es el Señor, el Dios Todopoderoso.
Versículos de Amós 4

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