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Acerca de este libro: Amós

Amós es un pastor y cultivador de higos de la aldea sureña de Tecoa a quien Dios envía al norte, al próspero reino de Israel. Empieza anunciando juicio sobre las naciones vecinas y luego aplica el mismo veredicto a Israel y a Judá. Su acusación no gira sobre todo en torno a rituales omitidos, sino a la injusticia: pobres vendidos por deudas pequeñas, tribunales que favorecen a los ricos, lujo construido sobre el sufrimiento ajeno y un culto ruidoso pero desconectado de la vida diaria. Dios les recuerda que ser el pueblo escogido trae responsabilidad, no inmunidad. Una serie de visiones muestra langostas, fuego y una plomada, y el sacerdote Amasías intenta callar al profeta y mandarlo de regreso a su tierra. Amós no cede. El libro termina con una visión de desastre y luego con la promesa de que Dios levantará la casa caída de David y devolverá a su pueblo a su tierra. Los cristianos escuchan en Amós una exigencia permanente de que la fe y la justicia vayan juntas, y el Nuevo Testamento retoma la promesa final al hablar de los gentiles que se unen al pueblo de Dios.

Autor
El profeta Amós de Tecoa, pastor y cultivador de higos silvestres.
Fecha
Mediados del siglo VIII a. C., durante los reinados de Uzías en Judá y Jeroboam II en Israel, dos años antes de un terremoto muy recordado.
Destinatarios
El reino del norte, Israel, reunido en su santuario de Betel, y por extensión Judá.

Temas

Justicia para los pobresUn culto sin hipocresíaPrivilegio y responsabilidadJuicio sobre las nacionesEsperanza de restauración

Esquema

  1. 1:1–2:16Juicio sobre las naciones, Judá e Israel
  2. 3:1–4:13Por qué Israel debe rendir cuentas
  3. 5:1–6:14Buscar a Dios, no el ritual vacío ni la comodidad
  4. 7:1–7:17Langostas, fuego, una plomada y el sacerdote Amasías
  5. 8:1–8:14La canasta de fruta madura y el hambre de oír a Dios
  6. 9:1–9:10La última visión: no hay escape del juicio
  7. 9:11–9:15La casa de David reedificada y la tierra restaurada

Versículos clave

Sobre este capítuloAmós, pastor de Tecoa, ve la palabra del Señor rugir desde Sión dos años antes del terremoto. Comienza anunciando juicio sobre los vecinos de Israel con un patrón repetido: por tres pecados, y hasta por cuatro, no me volveré atrás. Damasco trilló Galaad con trillos de hierro; Gaza y Tiro vendieron comunidades enteras a Edom; Edom persiguió a su hermano con la espada y guardó su enojo para siempre; Amón abrió el vientre de las embarazadas de Galaad para ensanchar sus fronteras. Caerá fuego sobre sus fortalezas. La lista muestra que Dios pide cuentas a toda nación por su crueldad y traición, y va acercándose de continuo a Israel mismo.

Amós, pastor de Tecoa, ve la palabra del Señor rugir desde Sión dos años antes del terremoto. Comienza anunciando juicio sobre los vecinos de Israel con un patrón repetido: por tres pecados, y hasta por cuatro, no me volveré atrás. Damasco trilló Galaad con trillos de hierro; Gaza y Tiro vendieron comunidades enteras a Edom; Edom persiguió a su hermano con la espada y guardó su enojo para siempre; Amón abrió el vientre de las embarazadas de Galaad para ensanchar sus fronteras. Caerá fuego sobre sus fortalezas. La lista muestra que Dios pide cuentas a toda nación por su crueldad y traición, y va acercándose de continuo a Israel mismo.

Temas

  • Juicio sobre las naciones
  • La crueldad condenada
  • El rugido de Dios desde Sión

Versículos clave

Biblia en audio · Amós 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Amós 1

Nueva Biblia Viva15 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Este es el mensaje que Dios le envió a Israel por medio del profeta Amós, que era un pastor de ovejas que vivía en el pueblo de Tecoa. Esto ocurrió dos años antes del memorable terremoto, durante el tiempo en que Uzías reinaba sobre Judá y Jeroboán, hijo de Joás, reinaba sobre Israel. 2Este es su mensaje: «Desde Sion el Señor rugirá como un león, desde Jerusalén lanzará un poderoso grito. Será tan terrible su grito que los pastos de los campos se secarán y se resecará la cumbre del monte Carmelo». 3El Señor dice: «Los habitantes de Damasco han acumulado maldades sobre maldades, así que no los dejaré sin el castigo que se merecen. Porque han maltratado tanto a los habitantes de Galaad que parece que los han trillado con trillos de hierro, tal como si fueran trigo. 4En castigo por eso yo prenderé fuego al palacio del rey Jazael y destruiré las fortalezas defensivas que se encuentran en Ben Adad. 5Quebraré los barrotes que soportan las puertas de entrada a la ciudad Damasco y mataré al que gobierna en el valle de Avén y al que gobierna en Bet Edén, y haré que los sirios sean llevados cautivos a Quir». Lo ha dicho el Señor. 6El Señor dice: «Los habitantes de Gaza han acumulado maldad sobre maldad, así que no los dejaré sin el castigo que se merecen. Ellos capturaron a un pueblo entero y lo vendieron como esclavo en Edom. 7En castigo por eso yo prenderé fuego a las murallas de Gaza y destruiré todas sus fortalezas defensivas. 8Mataré a la gente de Asdod y destruiré al rey de Ascalón. Arremeteré con furia contra los habitantes de Ecrón y no dejaré con vida a ningún filisteo». Lo ha dicho el Señor. 9El Señor dice: «Los habitantes de Tiro han acumulado maldad sobre maldad, así que no los dejaré sin castigo. Ellos han ignorado su pacto con su hermano, pues atacaron y conquistaron a todo un pueblo fraterno y lo vendieron como esclavo a Edom. 10En castigo por eso yo prenderé fuego a las murallas defensivas de Tiro y consumirá también sus palacios». 11El Señor dice: «Los habitantes de Edom han acumulado maldad sobre maldad, así que no los dejaré sin castigo. Edom persiguió sin ninguna compasión a los israelitas para matarlos, y siempre los han odiado y robado, sin mostrar la más mínima piedad. 12En castigo por eso prenderé un fuego en Temán que consumirá todas las fortalezas de Bosra». 13El Señor dice: «Los habitantes de Amón han acumulado maldad sobre maldad, así que no los dejaré sin castigo. Para ensanchar sus fronteras llenaron de terror a todo mundo, incluso abrieron el vientre de las mujeres embarazadas que vivían en Galaad. 14En castigo por eso prenderé fuego a las murallas de Rabá que consumirá también todos sus palacios. Habrá entonces gritos salvajes en medio de la batalla y parecerá todo como un torbellino en una fuerte tormenta. 15Tanto su rey como sus príncipes juntamente serán llevados al exilio». Lo ha dicho el Señor.
Versículos de Amós 1

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