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Acerca de este libro: Nehemías

Nehemías es la memoria de un copero judío del rey de Persia que se entera de que los muros de Jerusalén siguen en ruinas y se conmueve hasta llorar, ayunar y orar. Con permiso del rey viaja a la ciudad, recorre de noche los daños y anima al pueblo a reconstruir. Los muros se levantan en unos cincuenta y dos días a pesar de las burlas, las amenazas de ataque, la injusticia interna por las deudas y los intentos de distraer o intimidar a Nehemías. Terminado el muro, Esdras lee la ley en voz alta ante el pueblo reunido, que llora, celebra la fiesta de las Enramadas y eleva una larga oración de confesión que recuerda la fidelidad de Dios. Se comprometen a vivir conforme al pacto, y Jerusalén se repuebla y su muro se dedica entre cantos. Cuando Nehemías regresa más tarde, encuentra que las viejas costumbres se han ido colando y vuelve a impulsar la reforma. El libro une un liderazgo práctico con una oración profunda, y muestra que reconstruir una comunidad exige valentía y humildad.

Autor
Desconocido; buena parte del libro es la memoria en primera persona del propio Nehemías, y Esdras y Nehemías se contaron antes como un solo libro.
Fecha
Los hechos comienzan hacia el 445 a. C., en el período persa; el libro probablemente se recopiló en el siglo siguiente.
Destinatarios
La comunidad judía restaurada en Jerusalén, y después todos los lectores del pueblo de Dios.

Temas

Oración y acción unidasLiderazgo bajo presiónJusticia dentro de la comunidadRenovación por la palabra de Dios

Esquema

  1. 1:1–2:20La oración y la misión de Nehemías
  2. 3:1–4:23Construyendo el muro bajo amenaza
  3. 5:1–6:19Injusticia e intrigas, y la obra terminada
  4. 7:1–8:18La ley leída y la fiesta celebrada
  5. 9:1–10:39Confesión y pacto
  6. 11:1–13:31Dedicación y nuevas reformas

Versículos clave

Sobre este capítuloNehemías, copero del rey de Persia, oye de su hermano que el muro de Jerusalén está derribado y que su gente sufre. Se sienta a llorar, hace duelo, ayuna varios días y ora. Su oración alaba la fidelidad de Dios, confiesa los pecados del pueblo y de su propia familia, recuerda la promesa de Dios de reunir a los que se vuelvan a él y pide favor ante el rey. El capítulo muestra que las grandes obras suelen comenzar con dolor, oración y confesión sincera más que con estrategia.

Nehemías, copero del rey de Persia, oye de su hermano que el muro de Jerusalén está derribado y que su gente sufre. Se sienta a llorar, hace duelo, ayuna varios días y ora. Su oración alaba la fidelidad de Dios, confiesa los pecados del pueblo y de su propia familia, recuerda la promesa de Dios de reunir a los que se vuelvan a él y pide favor ante el rey. El capítulo muestra que las grandes obras suelen comenzar con dolor, oración y confesión sincera más que con estrategia.

Temas

  • Carga por los demás
  • Oración y confesión
  • Pedir el favor de Dios

Versículos clave

Biblia en audio · Nehemías 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Nehemías 1

Nueva Biblia Viva10 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Autobiografía de Nehemías hijo de Jacalías: En diciembre del año veinte del reinado de Artajerjes de Persia, cuando yo servía en el palacio de Susa, 2uno de mis compatriotas, un judío llamado Jananí, vino a visitarme con algunos hombres que habían llegado de Judá. Aproveché la oportunidad para preguntarles: ―¿Cómo está la ciudad de Jerusalén y cómo están los judíos que escaparon de ir cautivos a Babilonia? 3―Pues te diremos que las cosas no andan muy bien —contestaron—. Los que regresaron del destierro sufren grandes males y humillaciones. Los muros de Jerusalén aún están medio derribados y las puertas están quemadas. 4Cuando oí esto me senté y lloré. Durante varios días ayuné y oré así al Dios del cielo: 5«Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible, que cumples las promesas y que amas y tienes misericordia de los que te aman y te obedecen, escucha mi oración. 6Escucha lo que yo te digo. Mírame y ve que noche y día oro por el pueblo de Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. Yo mismo y mi pueblo hemos pecado. No hemos obedecido los mandamientos, estatutos y preceptos que nos entregaste por medio de tu siervo Moisés. 8»Recuerda que le dijiste a Moisés: “Si ustedes pecan, los esparciré entre las naciones. 9Pero si se vuelven a mí y obedecen mis leyes, y las ponen en práctica, aun de los rincones más lejanos del universo, a donde hayan sido llevados, los haré regresar a Jerusalén. Porque Jerusalén es el lugar que he escogido como mi lugar de residencia”. 10»Nosotros somos tus siervos, somos el pueblo que rescataste con tu gran poder. 11Señor, escucha mi oración. Escucha la oración de quienes se deleitan en darte gloria y honra. Te ruego que me permitas tener éxito cuando me presente ante el rey con mi petición. Haz que el rey me atienda y me trate bien». Yo era entonces copero del rey.
Versículos de Nehemías 1

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