Hacia el año 112, un gobernador romano llamado Plinio le escribió al emperador Trajano sobre un grupo nuevo que le estaba dando problemas en su provincia. Entre lo poco que había averiguado: se reunían antes del amanecer en un día fijo y le cantaban un himno a Cristo como a un dios. Plinio no era creyente, y hablaba de gente que vivía apenas unos ochenta años después de la crucifixión. La pregunta de esta página es la que deja su carta: ¿tenían razón aquellos primeros cristianos? Veamos qué dice el Nuevo Testamento, qué ha creído la Iglesia y en qué no todos están de acuerdo.
Lo que creen los cristianos
La respuesta cristiana histórica es que Jesús es Dios el Hijo, la segunda persona de la Trinidad. La Trinidad es la creencia de que hay un solo Dios que existe eternamente como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los cristianos no creen en tres dioses. Creen en un solo Dios, conocido en tres personas que comparten una misma naturaleza divina.
Creen también que Jesús fue verdaderamente humano. Nació, se cansó, sintió hambre y tristeza, y murió. No es un dios que finge ser hombre, ni un hombre que llegó a ser divino. Es Dios que asumió nuestra humanidad: plenamente Dios y plenamente hombre.
Es un misterio, y los cristianos lo dicen abiertamente. Nadie pretende haberlo explicado del todo. Pero creen que es la mejor lectura de lo que Jesús dijo e hizo, y de lo que entendieron sus primeros seguidores.
Hacia dónde apunta el Nuevo Testamento
El Evangelio de Juan empieza con un poema sobre la Palabra (el Verbo), la manera en que Dios se expresa a sí mismo: estaba con Dios desde el principio, comparte su identidad y llegó a ser un ser humano Juan 1:1. Tomás, el discípulo que no quería creer sin pruebas, se encuentra con Jesús resucitado y lo llama Señor y Dios, y Jesús no lo corrige Juan 20:24. Pablo describe a Jesús como quien compartía la naturaleza misma de Dios antes de tomar la forma de siervo, en Filipenses 2:5, y les dice a los colosenses que todo lo que Dios es habita en Cristo, en un cuerpo real Colosenses 2:9. La carta a los Hebreos usa la palabra griega charaktēr, la marca que deja un sello en la cera, para describir cómo el Hijo lleva en sí el ser de Dios Hebreos 1:1.
Estos autores eran judíos, o discípulos de judíos, que repetían cada día que el Señor es uno solo Deuteronomio 6:4. Que hablaran así de un hombre con quien habían compartido la mesa, a pocas décadas de su muerte, es uno de los hechos más llamativos de la historia de las religiones.
Lo que Jesús mismo dijo e hizo
En los Evangelios, Jesús hace cosas que se creía que solo Dios podía hacer. Perdona pecados, y los maestros religiosos que lo rodean objetan enseguida que solo Dios puede hacer eso, en Marcos 2:1. Calma una tormenta con una palabra, y sus discípulos se preguntan quién será Marcos 4:35; en el relato de Mateo sobre otra noche en el lago, terminan adorándolo Mateo 14:32. Dice que él y el Padre son uno, en Juan 10:22, y quienes lo escuchan entienden que está afirmando algo sobre su identidad. Afirma que existía antes de Abraham, con un “Yo soy” que recuerda el nombre que Dios le reveló a Moisés en la zarza Éxodo 3:14, y quienes lo oyen agarran piedras Juan 8:48. En su juicio, el sumo sacerdote le pregunta si es el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús dice que sí y habla del Hijo del Hombre sentado a la derecha de Dios, y el tribunal lo declara blasfemia Marcos 14:60.
Cuando Felipe le pide que les muestre al Padre, Jesús le responde que verlo a él es ver al Padre Juan 14:8.
Cómo lo puso en palabras la Iglesia
A medida que la Iglesia se extendía, la gente preguntó cómo describir todo esto con cuidado. En el año 325, los líderes de la Iglesia se reunieron en el Concilio de Nicea y afirmaron que el Hijo es plenamente Dios, homoousios, de la misma sustancia que el Padre. En el 451, el Concilio de Calcedonia añadió que Jesús es una sola persona en dos naturalezas, la divina y la humana, sin mezclarse y sin separarse. La mayoría de las tradiciones cristianas de hoy, católicas, ortodoxas y protestantes, sostienen estas afirmaciones.
Los concilios no inventaron la creencia. Pusieron en palabras cuidadosas lo que los cristianos venían cantando y orando desde el siglo primero, como lo muestra la carta de Plinio.
Donde hay desacuerdo
No todos coinciden, y es justo decirlo. El judaísmo y el islam sostienen un monoteísmo estricto y no ven a Jesús como Dios, aunque el islam lo honra como profeta y el judaísmo tiene una comprensión muy distinta del Mesías. Algunos grupos que usan el nombre cristiano, como los Testigos de Jehová y los unitarios, ven a Jesús como un ser creado o exaltado, o como un gran maestro humano, y no como plenamente Dios. Los Santos de los Últimos Días tienen una comprensión distinta de la Deidad. Los pentecostales unicitarios, en cambio, afirman que Jesús es plenamente Dios, pero rechazan la doctrina de la Trinidad.
Entre quienes aceptan la visión histórica también hay maneras distintas de explicar los detalles, sobre todo cómo se relacionan la naturaleza divina y la humana. Los cristianos fieles llevan esas conversaciones con humildad y cuidado.
Algunos preguntan si Jesús dijo alguna vez “yo soy Dios” con esas palabras exactas. No usó esa frase. Pero los cristianos señalan sus acciones y sus afirmaciones más amplias como la razón por la que la Iglesia primitiva llegó a entenderlo así.
Por qué importa
Si Jesús es solo un maestro humano, su muerte es una tragedia y su ejemplo es un modelo. Si es Dios entre nosotros, su muerte es Dios entrando en nuestro sufrimiento y ocupándose de nuestro pecado, y su resurrección es la victoria de Dios sobre la muerte. Por eso los cristianos consideran esta pregunta tan central.
No necesitas entenderlo todo antes de empezar. Mucha gente empieza simplemente leyendo los Evangelios, haciendo preguntas honestas y viendo adónde la llevan. Si quieres seguir, un buen paso es preguntarte por qué Dios querría hacerse humano.





