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Sobre este capítuloEl profeta se vuelve hacia Egipto. El faraón es retratado como un gran cocodrilo en el Nilo que dice que el río es obra suya. Dios lo enganchará, lo arrastrará a tierra seca y dejará a Egipto desolado cuarenta años, con su gente dispersa y luego reunida de nuevo como un reino humilde. Egipto había sido una caña quebrada que hería a Israel cada vez que se apoyaba en ella. El capítulo termina con un oráculo posterior: Nabucodonosor recibe Egipto como pago por su larga campaña contra Tiro, y se promete un cuerno de esperanza para Israel.

El profeta se vuelve hacia Egipto. El faraón es retratado como un gran cocodrilo en el Nilo que dice que el río es obra suya. Dios lo enganchará, lo arrastrará a tierra seca y dejará a Egipto desolado cuarenta años, con su gente dispersa y luego reunida de nuevo como un reino humilde. Egipto había sido una caña quebrada que hería a Israel cada vez que se apoyaba en ella. El capítulo termina con un oráculo posterior: Nabucodonosor recibe Egipto como pago por su larga campaña contra Tiro, y se promete un cuerno de esperanza para Israel.

Temas

  • Juicio sobre Egipto
  • Una caña que se quiebra
  • Confiar en el aliado equivocado

Versículos clave

Biblia en audio · Ezequiel 29

Escucha mientras haces tus cosas.

Ezequiel 29

Nueva Biblia Viva21 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1A fines de diciembre del décimo año del encarcelamiento del rey Joaquín, me vino este mensaje del Señor: 2«Hombre mortal, dirige tu mirada hacia Egipto y profetiza contra el faraón su rey y todo su pueblo. 3Comunícales que el Señor Dios dice: “¡Yo soy tu enemigo, faraón, rey de Egipto, quien te crees poderoso dragón echado en medio de tus ríos! Pues tú has dicho: ‘¡El Nilo es mío, yo lo he hecho para mí mismo!’. 4Yo pondré garfios en tus quijadas y te sacaré hacia tierra con peces adheridos a tus escamas. 5Luego te dejaré a ti y a todos los peces desamparados en el desierto para morir, y no serás sepultado, pues yo te he dado como alimento para las fieras y las aves. 6Este castigo es debido a que te doblaste cuando Israel solicitó tu ayuda (en vez de confiar en mí), entonces todos sabrán que yo soy el Señor. 7Israel se apoyó sobre ti, pero tú te quebrantaste como cayado resquebrajado y así descoyuntaste su hombro, haciéndolo doblarse por el dolor”. 8»Por lo tanto el Señor Dios dice: “¡Yo traeré un ejército poderoso contra ti, oh Egipto, y destruiré tanto a las personas como a los animales! 9La tierra de Egipto llegará a ser un yermo desolado, por tu arrogancia de pensar que tú hiciste el río Nilo y que era de tu pertenencia exclusiva, y entonces los egipcios sabrán que yo, el Señor, lo he hecho. 10Yo estoy contra ti y tu río, y destruiré completamente la tierra de Egipto desde Migdol hasta Asuán, y tan al sur como la frontera con Etiopía. 11Por cuarenta años ni un ser viviente pasará por allí, ni personas ni animales; estará completamente despoblado. 12Yo haré de Egipto tierra desolada, rodeada por naciones desoladas, sus ciudades yacerán desiertas también durante cuarenta años. Y yo enviaré a los egipcios al exilio en otras tierras”». 13Pero el Señor Dios dice que al final de los cuarenta años él traerá a los egipcios de regreso de las naciones a las cuales ellos serán desterrados. 14Y dice también: «Restauraré las fortunas de Egipto y traeré a su pueblo de vuelta a la tierra de Patros en el sur de Egipto donde nacieron, pero será un reino menor, poco importante. 15Será la más humilde de todas las naciones; nunca más le declarará la guerra a otras naciones, pues nunca más tendrá Egipto suficiente poder para ello. 16»De esta manera Israel no volverá a poner su esperanza en Egipto. Siempre que piense solicitarle ayuda, recordará su error al haberla buscado antes. Entonces Israel sabrá que sólo yo soy el Señor». 17En el vigésimo séptimo año del cautiverio del rey Joaquín, a mediados de marzo, me vino este otro mensaje del Señor: 18«Hombre mortal, el ejército del rey Nabucodonosor de Babilonia peleó fuertemente contra Tiro. Las cabezas de los soldados se volvieron calvas de llevar pesados cestos de tierra sobre ellas; sus hombros estaban pelados y ampollados por el peso de las piedras acarreadas para poner el sitio. Y Nabucodonosor no recibió ninguna compensación y no pudo pagar al ejército por todo este trabajo. 19Por lo tanto, el Señor Dios dice: Yo le daré la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y él tomará sus riquezas, apropiándose de todo lo que ella tiene, para su ejército. 20Sí, yo le he dado la tierra de Egipto como su salario, pues él estuvo trabajando para mí durante estos trece años en Tiro, dice el Señor. 21»En ese tiempo también haré que resurja el antiguo poderío de Israel, y entonces por fin sus palabras serán respetadas, y Egipto sabrá que yo soy el Señor».
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