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Acerca de este libro: Ezequiel

Ezequiel era un sacerdote llevado a Babilonia con la primera oleada de desterrados, y Dios lo llamó a ser profeta junto al canal de Quebar, lejos del templo donde esperaba servir. El libro abre con una visión asombrosa de la gloria de Dios sobre un trono en movimiento, que muestra que el Señor no está limitado a Jerusalén. Durante años Ezequiel representa advertencias con acciones simbólicas extrañas y anuncia juicio sobre una ciudad que se cree segura. Cuando Jerusalén cae, su mensaje cambia a consuelo: Dios reunirá a su rebaño disperso, dará un corazón nuevo y su Espíritu, y devolverá la vida a unos huesos secos. El libro termina con la visión de un templo restaurado y de la presencia del Señor que vuelve para habitar con su pueblo. A lo largo del libro, Dios repite que la gente sabrá que él es el Señor. Ezequiel trata de la santidad de Dios, de la responsabilidad personal y de una esperanza que no depende de las circunstancias.

Autor
El profeta Ezequiel, sacerdote y desterrado en Babilonia; el libro está escrito en gran parte en primera persona.
Fecha
El ministerio de Ezequiel abarcó de aprox. 593 a 571 a. C., y el libro tomó su forma final poco después.
Destinatarios
Los desterrados de Judá en Babilonia y, por medio de ellos, todo el pueblo de Dios.

Temas

La gloria y santidad de DiosJuicio contra la idolatríaResponsabilidad personalEl corazón nuevo y el EspírituUn templo y una presencia restaurados

Esquema

  1. 1:1–3:27La visión de la gloria y el llamado de Ezequiel
  2. 4:1–24:27Juicio sobre Jerusalén
  3. 25:1–32:32Mensajes contra las naciones
  4. 33:1–39:29Atalaya, pastor y restauración
  5. 40:1–48:35La visión del nuevo templo

Versículos clave

Sobre este capítuloEzequiel, sacerdote entre los desterrados junto al canal Quebar, en Babilonia, ve los cielos abiertos. Se acerca una nube de tormenta que trae cuatro seres vivientes, cada uno con cuatro rostros, y a su lado ruedas dentro de ruedas llenas de ojos, que se mueven adonde va el Espíritu. Encima se extiende una bóveda resplandeciente y sobre ella un trono con una figura como de hombre, rodeada de un fulgor como el arcoíris. Ezequiel reconoce la apariencia de la gloria del Señor y cae rostro en tierra. La visión dice a los desterrados que Dios no está confinado al templo de Jerusalén, sino presente, móvil y soberano también en Babilonia.

Ezequiel, sacerdote entre los desterrados junto al canal Quebar, en Babilonia, ve los cielos abiertos. Se acerca una nube de tormenta que trae cuatro seres vivientes, cada uno con cuatro rostros, y a su lado ruedas dentro de ruedas llenas de ojos, que se mueven adonde va el Espíritu. Encima se extiende una bóveda resplandeciente y sobre ella un trono con una figura como de hombre, rodeada de un fulgor como el arcoíris. Ezequiel reconoce la apariencia de la gloria del Señor y cae rostro en tierra. La visión dice a los desterrados que Dios no está confinado al templo de Jerusalén, sino presente, móvil y soberano también en Babilonia.

Temas

  • Visión de la gloria de Dios
  • Dios con los desterrados
  • Trono sobre la tormenta

Versículos clave

Biblia en audio · Ezequiel 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Ezequiel 1

Nueva Biblia Viva28 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Ezequiel, hijo de Buzí, era un sacerdote que vivía con los exiliados judíos junto al río Quebar, en Babilonia. El recibió de parte de Dios visiones que le mostraban lo que acontecería en los próximos meses y años. 2Un día, a fines de junio, cuando ya habían pasado cinco años del exilio del rey Joaquín, 3fue cuando empecé a recibir visiones y mensajes de parte del Señor. 4Yo vi en una visión una gran tormenta acercándose hacia mí desde el norte, y delante de ella una enorme nube que resplandecía con fuego, desde adentro de la cual continuamente salían llamaradas, y en el fuego mismo había algo que brillaba como el bronce pulido. 5Luego, desde el centro de la nube aparecieron cuatro seres extraños, aunque su figura era como la de un ser humano. 6¡Pero, cada uno tenía cuatro caras y dos pares de alas! 7Sus piernas eran como las de los hombres, pero sus pies tenían pezuñas como de buey, aunque brillaban como el bronce bruñido. 8Y debajo de cada una de sus alas yo podía ver manos humanas. 9Los cuatro seres extraños estaban vivos y unidos ala con ala y volaban hacia delante sin volverse atrás. 10Cada uno tenía la cara de un ser humano al frente, las caras de los costados eran una de león y una de buey, en tanto que la posterior era de águila. 11Cada uno tenía, además, dos pares de alas desplegadas que partían del medio de sus espaldas. Un par se extendía hacia arriba y el otro par cubría su cuerpo. 12A donde les impulsaba el Espíritu iban, pero moviéndose siempre hacia adelante, sin darse vuelta. 13Subiendo y descendiendo entre ellos había otras formas que resplandecían como brasas ardientes o antorchas brillantes, y desde ellos salían relámpagos. 14Los seres vivos iban y venían con la velocidad del relámpago. 15Al estar mirando atentamente todo esto, vi cuatro ruedas sobre el suelo debajo de ellos, correspondiendo una rueda a cada uno de los seres vivientes. 16Las ruedas parecían como si fueran hechas de ámbar pulido, y cada una estaba construida con una segunda rueda cruzada por adentro. 17Así podían avanzar en cualquiera de las cuatro direcciones sin tener que darse vuelta. 18Las cuatro ruedas tenían una enorme circunferencia y despedían brillos intensos. 19Cuando los cuatro seres vivos volaban hacia adelante, las ruedas se desplazaban con ellos. Cuando volaban hacia arriba, las ruedas también subían con ellos. 20Cuando los seres vivos se detenían, también se detenían las ruedas. 21Es que el Espíritu de los cuatro seres vivos estaba en las ruedas de modo que dondequiera su Espíritu iba, las ruedas y los seres vivos iban también. 22En la parte superior de este extraño ser había una especie de bóveda de cristal purísimo y resplandeciente. 23Las alas de cada uno de los seres estaban debajo de esta bóveda extendidas para tocar las alas de los otros y cada uno tenía dos alas cubriendo su cuerpo. 24Al volar, el ruido de sus alas era muy intenso, como las olas estrellándose sobre la costa, o como la voz de Dios, o como el griterío de un poderoso ejército en medio de una feroz batalla. Cuando se detenían, entonces plegaban sus alas. 25Estaba yo observando cuando se produjo un gran estruendo. 26Entonces vi sobre la cúpula que estaba encima de ellos. Había algo que se parecía a un trono hecho de zafiros azules, y sentado sobre él, alguien con la apariencia de un ser humano. 27Desde su cintura hacia arriba parecía como bronce reluciente, deslumbrante como el rayo, y desde su cintura hacia abajo como si todo fuera una llamarada. 28Había una aureola resplandeciente semejante a un arco iris alrededor de él. Ese era el aspecto que la presencia magnífica del Señor tenía para mí. Y cuando yo lo vi, caí rostro a tierra, y oí la voz de alguien que me hablaba.
Versículos de Ezequiel 1

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