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Acerca de este libro: Habacuc

Habacuc es singular entre los profetas: en lugar de hablar al pueblo de parte de Dios, habla a Dios en favor del pueblo. Ve la injusticia y la violencia en Judá y pregunta hasta cuándo las permitirá Dios. Dios responde que está levantando a los babilonios, lo cual solo aumenta la perplejidad del profeta, porque son mucho más violentos. Habacuc es sincero con Dios y luego espera en su puesto de vigía una respuesta. Dios le dice que escriba la visión, promete que los soberbios no durarán y afirma que el justo vivirá por su fidelidad. Después caen cinco ayes sobre quienes construyen su riqueza sobre la crueldad. El libro termina con una oración cantada en la que Habacuc recuerda las obras poderosas de Dios y se propone alegrarse en el Señor aunque los campos no den nada. Pablo y el autor de Hebreos tomaron más tarde la frase central del libro, y los cristianos de todos los siglos han acudido a él cuando la fe debe sostenerse sin ver la respuesta.

Autor
El profeta Habacuc, de quien el libro casi no dice nada personal.
Fecha
Probablemente poco antes o durante el ascenso de Babilonia, hacia el 610–600 a. C.
Destinatarios
Judá en un tiempo de injusticia, y los creyentes que luchan con el silencio de Dios.

Temas

Preguntas honestas llevadas a DiosVivir por la feLa justicia de Dios a su tiempoAlegría sin depender de las circunstancias

Esquema

  1. 1:1–1:11La primera queja y la respuesta de Dios
  2. 1:12–2:5La segunda queja y el vigía que espera
  3. 2:6–2:20Cinco ayes sobre los soberbios
  4. 3:1–3:19Una oración de asombro y confianza

Versículos clave

Sobre este capítuloHabacuc comienza con una queja: ¿hasta cuándo, Señor, pediré ayuda y no escucharás? Ve violencia, injusticia y una ley paralizada dentro de Judá. Dios responde que está levantando a los babilonios, una nación feroz y despiadada, para hacer su obra. Esto inquieta aún más al profeta: ¿por qué toleras a los traidores, y cómo tú, cuyos ojos son demasiado puros para mirar el mal, callas mientras el malvado se traga a quien es más justo que él? Se pone en su puesto de guardia para ver cómo responderá Dios, mostrando que el lamento honesto es una forma de fe.

Habacuc comienza con una queja: ¿hasta cuándo, Señor, pediré ayuda y no escucharás? Ve violencia, injusticia y una ley paralizada dentro de Judá. Dios responde que está levantando a los babilonios, una nación feroz y despiadada, para hacer su obra. Esto inquieta aún más al profeta: ¿por qué toleras a los traidores, y cómo tú, cuyos ojos son demasiado puros para mirar el mal, callas mientras el malvado se traga a quien es más justo que él? Se pone en su puesto de guardia para ver cómo responderá Dios, mostrando que el lamento honesto es una forma de fe.

Temas

  • Queja honesta
  • Dios levanta a Babilonia
  • ¿Por qué prospera el mal?

Versículos clave

Biblia en audio · Habacuc 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Habacuc 1

Nueva Biblia Viva17 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Esta es la profecía que recibió Habacuc en una visión que Dios le dio. 2Señor, ¿por cuánto tiempo debo clamar pidiéndote ayuda sin que me oigas? ¿Hasta cuándo te pediré que nos salves de esta cruel violencia? 3¿Por qué me haces ver siempre maldad y violencia a mi alrededor? Dondequiera que miro hay opresión e injusticias, hombres que aman el pleito y la contienda. 4La ley no se pone en vigor y las cortes no administran justicia, porque los perversos son más que los justos, y el soborno y el engaño se han generalizado. 5Entonces, Dios respondió: «¡Miren y asómbrense! ¡Quedarán perplejos ante lo que voy a hacer! Porque haré algo en su vida que tendrán que verlo para creerlo. 6Estoy levantando una nueva potencia en el escenario mundial: los caldeos. Esa es una nación cruel y violenta que marchará por el mundo y conquistará con su poderoso ejército a las naciones vecinas. 7Son un pueblo cruel y violento. La única ley que vale es la de ellos, y se consideran los más grandes del mundo. 8Sus caballos son más veloces que los leopardos y más feroces que los lobos nocturnos. Sus soldados son expertos jinetes que vienen a todo galope desde muy lejos y se lanzan como águilas sobre sus enemigos. 9Sólo vienen a causar destrucción; por donde pasan siembran el terror. Sólo de ver sus rostros le gente se llena de miedo. Los prisioneros que toman son tantos, que son como la arena del mar. 10»Se burlan de príncipes y reyes; se ríen de toda ciudad bien protegida, pues no hay muralla que pueda contenerlos pues levantan rampas de tierra contra sus muros y se apoderan de ellas con toda facilidad. 11Pasan como el huracán que todo lo destruye; pero su gran error es creer que de su dios les viene el inmenso poder que tienen». 12Señor, Dios mío, tú eres eterno. Tú, mi Dios santo, no nos dejarás perecer. Yo sé, Señor, que usarás a los babilonios para obrar tu justicia. Tú, Roca mía, los has hecho surgir con mucho poder para castigar nuestro pecado. 13Tú eres tan puro que no toleras a los que hacen maldades, ni te quedas callado ante la injusticia. ¿Acaso permitirás que esos traidores se salgan con la suya? ¿Te quedarás callado viendo cómo los malos acaban con los que son justos? 14¿Por qué tratas a los seres humanos con tanta indiferencia, como si fueran peces del mar, como si fueran reptiles que no tienen quién los guíe? 15Los babilonios atrapan a las naciones como si fueran peces, y al verlas en sus redes, se llenan de alegría. 16Por eso, ellos adoran sus armas y les rinden homenaje, como si fueran un dios. Pues, según ellos, son sus armas las que los han hecho ricos y poderosos. 17¿Permitirás que sigan en esto para siempre? ¡Destrúyelos, Señor, que ya no sigan con su pesca despiadada de naciones!
Versículos de Habacuc 1

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