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Acerca de este libro: Miqueas

Miqueas fue un profeta del campo que habló a los líderes de Jerusalén y Samaria sin adularlos. Nombra los pecados de los poderosos: quitar la tierra a las familias, torcer los tribunales, sobornar a sacerdotes y profetas, y edificar ciudades sobre sangre. El juicio viene, dice, y ninguna riqueza protegerá a nadie. Sin embargo, el libro vuelve una y otra vez a la esperanza. En los últimos días las naciones subirán a la casa del Señor para aprender sus caminos y convertirán sus armas en herramientas para el campo. De la pequeña Belén saldrá un gobernante, un pastor cuya grandeza alcanzará hasta los confines de la tierra, y el Nuevo Testamento ve a Jesús en esa promesa. Miqueas también ofrece uno de los resúmenes más queridos de la Escritura sobre lo que Dios quiere: actuar con justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con él. El libro termina con una confesión de confianza y una pregunta llena de asombro sobre un Dios que perdona el pecado, lo echa al fondo del mar y cumple sus antiguas promesas a Abraham y a Jacob. Muchos lectores vuelven a Miqueas por su mezcla de verdad dura y esperanza terca.

Autor
El profeta Miqueas de Moréset, una aldea en las colinas de Judá.
Fecha
Siglo VIII a. C., en tiempos de los reyes Jotam, Acaz y Ezequías; algunos especialistas piensan que editores posteriores le dieron su forma final.
Destinatarios
El pueblo y los gobernantes de Judá e Israel, en especial quienes tenían tierras, riqueza y poder de juzgar.

Temas

Justicia para los débilesJuicio sobre los líderes corruptosEl gobernante nacido en BelénFidelidad humildeEl perdón y las promesas de Dios

Esquema

  1. 1:1–1:16El Señor viene contra Samaria y Judá
  2. 2:1–3:12Terratenientes codiciosos y falsos líderes
  3. 4:1–5:15La paz de los últimos días y el gobernante de Belén
  4. 6:1–6:8El pleito del Señor y lo que pide
  5. 6:9–7:6Una sociedad quebrada y llorada
  6. 7:7–7:20Esperar con esperanza en un Dios que perdona

Versículos clave

Sobre este capítuloMiqueas, del pequeño pueblo de Moréset, oye al Señor convocar a toda la tierra como testigo: desciende de su templo y los montes se derriten bajo él. La causa es la rebelión de Jacob y los pecados de Israel, centrados en Samaria y Jerusalén, cuyos ídolos serán destrozados. Miqueas se lamenta, andando descalzo y desnudo y aullando como chacal, porque la herida es incurable y ha llegado hasta Judá. Recorre una serie de pueblos con juegos de palabras sobre sus nombres, cada uno ante un desastre. El capítulo termina diciendo al pueblo que se rape la cabeza de duelo, porque sus hijos van al destierro.

Miqueas, del pequeño pueblo de Moréset, oye al Señor convocar a toda la tierra como testigo: desciende de su templo y los montes se derriten bajo él. La causa es la rebelión de Jacob y los pecados de Israel, centrados en Samaria y Jerusalén, cuyos ídolos serán destrozados. Miqueas se lamenta, andando descalzo y desnudo y aullando como chacal, porque la herida es incurable y ha llegado hasta Judá. Recorre una serie de pueblos con juegos de palabras sobre sus nombres, cada uno ante un desastre. El capítulo termina diciendo al pueblo que se rape la cabeza de duelo, porque sus hijos van al destierro.

Temas

  • El Señor viene a juzgar
  • La idolatría castigada
  • El dolor de un profeta

Versículos clave

Biblia en audio · Miqueas 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Miqueas 1

Nueva Biblia Viva16 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Este es el mensaje dado por el Señor a Miqueas, que vivió en el pueblo de Moréset, durante los reinados de Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. Este mensaje está dirigido a Samaria y a Jerusalén, recibido por Miqueas en forma de visiones. 2¡Atención, todos los pueblos de la tierra! ¡Escuchen bien, habitantes de esta nación! Dios el Señor, desde su santo templo ha hecho acusaciones contra ustedes. 3¡Miren! ¡El Señor viene! Deja su trono en el cielo y viene hacia la tierra caminando sobre la cumbre de los montes. 4Es tanto el poder y la fuerza que irradia, que los montes se derriten a su paso y fluyen como cera puesta en el fuego; los valles se dividen como cortados por las aguas que se desbordan con fuerza. 5¿Y por qué ocurre esto? ¡Por los actos malvados cometidos por los israelitas, por las maldades de los descendientes de Jacob! En Samaria se admiran los actos malvados de los israelitas; en Jerusalén abundan las injusticias y toda clase de maldad. 6Por lo tanto, toda la ciudad de Samaria será derribada y se convertirá en un montón de ruinas, se verá después del castigo como si fuera un campo arado para plantar viñas. El Señor destruirá sus murallas y sus fortalezas defensivas; dejará al descubierto sus cimientos, y las piedras con las que fueron construidas serán arrancadas y esparcidas por el valle. 7Todas las imágenes de sus ídolos serán destruidas, ya sea con fuego o a golpes de martillo. Como esos ídolos fueron hechos con el salario que recibían las prostitutas, serán quemados y convertidos en monedas para pagar a las prostitutas. 8Lloraré y me sentiré muy triste; andaré descalzo y desnudo. Aullaré como si fuera un chacal, y chillaré como si fuera un avestruz herido. 9El motivo de mi tristeza es que Samaria ha sido herida de muerte, y no hay remedio que la cure. Y lo peor es que su mal ha llegado hasta Judá. ¡Se ha extendido hasta la entrada de Jerusalén, que es mi pueblo! 10¡No digan nada de esto en la ciudad de Gat, ni se pongan a llorar! ¡Revuélquense en el polvo por la angustia y en la vergüenza de la ciudad de Bet Leafrá! 11Allí van los de Safir, llevados como esclavos, azotados, desnudos y avergonzados. Los habitantes de Zanán no se atreven a salir fuera de sus murallas. Los habitantes de Bet Ésel están llorando, y ustedes se quedan sin su apoyo. 12El pueblo de Marot en vano anhela días mejores; sólo amargura les espera porque el Señor ha extendido su castigo hasta alcanzar a Jerusalén. 13¡Rápido! ¡Engancha los carros a los caballos y huye, pueblo de Laquis! Tú fuiste la primera de las ciudades de Judá que siguió el mal ejemplo de Israel. En ti se hallaron los mismos delitos que se cometieron en Israel. 14Despídanse de Moréset Gat, pues no hay forma de salvarla. La ciudad de Aczib ha engañado a los reyes de Israel. 15Habitantes de Maresá, también contra ustedes será enviado un conquistador. ¡El orgullo de Israel irá a parar a Adulán! 16Habitantes de Sion, rasúrense la barba y rápense la cabeza en señal de dolor, pues sus hijos, que ustedes tanto aman, serán llevados como esclavos a tierras lejanas.
Versículos de Miqueas 1

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