Sobre este capítuloIsrael pierde una batalla ante los filisteos, y los ancianos deciden traer el arca del pacto desde Silo como una especie de amuleto. Los filisteos temen al principio pero pelean con más ahínco, matando a treinta mil israelitas, capturando el arca y matando a Ofni y Finees. Cuando Elí, anciano y pesado, oye la noticia de que el arca fue tomada, cae de espaldas de su silla y muere. La esposa de Finees, muriendo en el parto, llama a su hijo Icabod, diciendo que la gloria se ha ido de Israel. El capítulo advierte contra tratar la presencia de Dios como algo que se puede controlar.
Israel pierde una batalla ante los filisteos, y los ancianos deciden traer el arca del pacto desde Silo como una especie de amuleto. Los filisteos temen al principio pero pelean con más ahínco, matando a treinta mil israelitas, capturando el arca y matando a Ofni y Finees. Cuando Elí, anciano y pesado, oye la noticia de que el arca fue tomada, cae de espaldas de su silla y muere. La esposa de Finees, muriendo en el parto, llama a su hijo Icabod, diciendo que la gloria se ha ido de Israel. El capítulo advierte contra tratar la presencia de Dios como algo que se puede controlar.
1Por aquel tiempo Israel estaba en guerra con los filisteos. Los israelitas estaban acampados cerca de Ebenezer y los filisteos en Afec.2Los filisteos derrotaron a Israel y mataron como a cuatro mil.3Cuando los israelitas regresaron a su campamento, sus caudillos discutían la causa por la que el Señor había permitido que fueran derrotados. «Traigamos el cofre desde Siló —dijeron—. Si la llevamos con nosotros a la batalla, el Señor estará entre nosotros y seguramente nos salvará de nuestros enemigos».4Entonces mandaron a buscar el cofre del Señor de los cielos, quien está entronado por sobre los querubines. Y los hijos de Elí, Ofni y Finés la acompañaron hasta el campamento.5Cuando los israelitas vieron que el cofre venía, gritaron con tanta alegría y con tanta fuerza que casi hicieron temblar la tierra.6«¿Que pasa? —se preguntaban los filisteos—. ¿A qué se debe todo ese griterío en el campamento de los hebreos?». Cuando supieron que se debía a que el cofre de Dios había llegado,7se llenaron de pánico. «Un dios ha venido al campamento de ellos —gritaban—. ¡Ay de nosotros! Porque nunca habíamos tenido que enfrentarnos con algo semejante.8¿Quién puede salvarnos de estos dioses de Israel? Porque son los mismos dioses que destruyeron a los egipcios con plagas cuando Israel estaba en el desierto.9Debemos pelear como nunca antes, filisteos, o seremos esclavos de ellos así como ellos han sido esclavos de nosotros».10Los filisteos pelearon tan desesperadamente que vencieron a Israel nuevamente. Treinta mil soldados de la infantería israelita murieron aquel día y los restantes huyeron.11Y el cofre de Dios fue capturado y Ofni y Finés murieron.12Un hombre de la tribu de Benjamín corrió desde el campo de batalla y llegó a Siló el mismo día con sus ropas rasgadas y con polvo en la cabeza.13Elí esperaba a la orilla del camino para tener noticias de la batalla, porque su corazón temblaba pensando en la seguridad del cofre de Dios. Cuando llegó el mensajero del frente de batalla y contó lo ocurrido, se oyó un gran clamor en toda la ciudad.14―¿A qué se debe todo ese bullicio?, preguntó Elí, que para entonces ya tenía noventa años y estaba ciego. Y el mensajero corrió a darle las noticias.16―Vengo del campo de batalla; hoy mismo escapé de allí —le dijo a Elí. ―¿Qué noticias traes, hijo mío? —preguntó el anciano.17―Que Israel ha huido ante los filisteos, y miles de soldados israelitas yacen muertos en el campo de batalla. Ofni y Finés, tus dos hijos, también murieron, y el cofre de Dios fue capturado.18Cuando el mensajero mencionó el cofre, Elí cayó hacia atrás de su asiento que estaba junto a la puerta y se desnucó y murió, porque estaba viejo y gordo. Había juzgado a Israel durante cuarenta años.19Cuando la nuera de Elí, esposa de Finés, que estaba esperando un hijo, oyó que había sido capturado el cofre y que su marido y su suegro estaban muertos, empezó a sentir los dolores del parto.20Mientras agonizaba, las mujeres que la atendían le dijeron que se animara porque todo estaba bien y que el niño había sido varón. Pero ella no reaccionó de ninguna manera.21Luego murmuró: «Pónganle Icabod (No hay gloria), porque la gloria se ha apartado de Israel». Ella le puso este nombre porque el cofre de Dios había sido capturado y porque su marido y su suegro estaban muertos.
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