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Sobre este capítuloJuan ve al Cordero de pie sobre el monte Sión con 144.000 que llevan el nombre del Padre en la frente y cantan un cántico nuevo que solo ellos pueden aprender, descritos como puros y seguidores del Cordero adondequiera que va. Tres ángeles vuelan en medio del cielo: el primero proclama el evangelio eterno y la hora del juicio de Dios, el segundo anuncia la caída de Babilonia y el tercero advierte de la ira de Dios a quienes adoran a la bestia. Una voz del cielo declara bienaventurados a los que mueren en el Señor, porque sus obras los siguen. El capítulo termina con imágenes de cosecha: uno semejante al Hijo del Hombre siega la tierra con una hoz, y un ángel vendimia las uvas de la tierra y las echa en el gran lagar de la ira de Dios.

Juan ve al Cordero de pie sobre el monte Sión con 144.000 que llevan el nombre del Padre en la frente y cantan un cántico nuevo que solo ellos pueden aprender, descritos como puros y seguidores del Cordero adondequiera que va. Tres ángeles vuelan en medio del cielo: el primero proclama el evangelio eterno y la hora del juicio de Dios, el segundo anuncia la caída de Babilonia y el tercero advierte de la ira de Dios a quienes adoran a la bestia. Una voz del cielo declara bienaventurados a los que mueren en el Señor, porque sus obras los siguen. El capítulo termina con imágenes de cosecha: uno semejante al Hijo del Hombre siega la tierra con una hoz, y un ángel vendimia las uvas de la tierra y las echa en el gran lagar de la ira de Dios.

Temas

  • El Cordero y sus seguidores
  • Tres ángeles
  • Cosecha de la tierra

Versículos clave

Biblia en audio · Apocalipsis 14

Escucha mientras haces tus cosas.

Apocalipsis 14

Nueva Biblia Viva20 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Vi entonces un Cordero de pie sobre el monte Sion, acompañado de ciento cuarenta y cuatro mil personas que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. 2Y oí en el cielo algo semejante al estrépito de una catarata inmensa o el retumbar de un gran trueno; era como el canto de un coro acompañado con arpas. 3Y cantaban un cántico nuevo frente al trono de Dios y delante de los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos. Los únicos que podían cantar aquel canto eran aquellos ciento cuarenta y cuatro mil redimidos de entre los de la tierra. 4Lo podían cantar porque se mantuvieron puros como vírgenes y porque seguían al Cordero adondequiera que iba. Aquellos fueron comprados de entre la humanidad como los primeros frutos para Dios y para el Cordero. 5En ellos no existe la mentira, porque son intachables. 6Y vi que otro ángel cruzaba los cielos con las eternas buenas nuevas, e iba proclamándolas a cada nación, raza, lengua y pueblo. 7«¡Teman a Dios —decía a gran voz—, y alaben su grandeza, porque el tiempo ha llegado en que se sentará a juzgar! ¡Adórenlo, porque él creó el cielo y la tierra, el mar y las fuentes que lo nutren!». 8Y otro ángel que lo seguía gritaba: «¡Cayó Babilonia! ¡Cayó la gran ciudad que sedujo a las naciones a participar del vino de su adulterio!». 9Inmediatamente, un tercer ángel lo siguió gritando: «¡Cualquiera que adore a la bestia y a su estatua, y se deje marcar en la frente o en la mano, 10tendrá que beber del vino del furor de Dios que se ha echado puro en la copa de la ira divina!; y se le atormentará con fuego y azufre ardiendo en presencia de los santos ángeles y el Cordero. 11El humo de su tormento se elevará eternamente, y el que adore a la bestia y a su estatua o se deje marcar con su nombre no tendrá alivio ni de día ni de noche». 12Aquí se verá la paciencia del pueblo santo que obedece los mandamientos de Dios y es fiel a Jesús. 13Oí entonces una voz que me decía desde el cielo: «Escribe esto: ¡Dichosos los que de ahora en adelante mueren unidos al Señor —dice el Espíritu—, porque cesarán para ellos las penas y las tareas, y Dios los premiará por sus acciones». 14Entonces vi una nube blanca y, sentado en ella, a alguien muy parecido al Hijo del hombre, con una corona de oro en la frente y una hoz bien afilada en la mano. 15Del templo salió otro ángel y le gritó: «¡Mete la hoz y recoge la cosecha! ¡Los sembrados del mundo están listos para ser cosechados!». 16Entonces el que estaba sentado en la nube pasó la hoz sobre la tierra y recogió la cosecha. 17Luego salió otro ángel del templo que está en el cielo; portaba también una hoz bien afilada. 18Inmediatamente del altar salió otro ángel que tenía poder para destruir el mundo con fuego, y le gritó al ángel que tenía la hoz: «¡Corta los racimos de los viñedos del mundo, porque ya las uvas están completamente maduras!». 19El ángel arrojó la hoz sobre la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. 20Y exprimieron las uvas en un lugar que está fuera de la ciudad, y de ese lugar brotó un río de sangre de trescientos kilómetros de extensión, en el que un caballo podía sumergirse hasta las bridas.
Versículos de Apocalipsis 14

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