“El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes pastos me hace descansar, y me guía junto a arroyos tranquilos. Me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia, por amor a su nombre. Aun cuando atraviese el negro valle de la muerte, no tendré miedo, pues tú irás siempre muy junto a mí. Tu vara de pastor y tu cayado me protegen y me dan seguridad.”
El salmo del pastor muestra a Dios guiando, restaurando y permaneciendo cerca aun en el valle más oscuro. El consuelo está en su compañía, no en que desaparezca el peligro.

