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Acerca de este libro: Apocalipsis

Apocalipsis es una visión que recibió Juan en la isla de Patmos, escrita como carta, profecía y apocalipsis, un estilo lleno de símbolos que sus primeros lectores sabían reconocer. Comienza con Cristo hablando a siete iglesias, con elogios, correcciones y promesas. Luego Juan es llevado al cielo, donde se adora a Dios en el trono y se halla digno al Cordero que fue inmolado para abrir el rollo. Siguen los sellos, las trompetas y las copas, junto con visiones del conflicto entre el pueblo de Dios y los poderes que se le oponen, entre ellos el dragón, la bestia y Babilonia. El libro termina con la victoria de Cristo, la derrota del mal, un cielo nuevo y una tierra nueva, y Dios habitando con su pueblo. Los cristianos interpretan sus imágenes de maneras distintas: unos miran al siglo I, otros a la historia y otros al fin, pero casi todos coinciden en su mensaje central: el Cordero vence, y por eso sus seguidores pueden resistir y adorar con fidelidad.

Autor
Juan, desterrado en Patmos; tradicionalmente identificado con el apóstol Juan, aunque algunos estudiosos proponen a otro Juan.
Fecha
La mayoría de los estudiosos lo sitúa en los años 90 d. C., bajo Domiciano; una minoría propone finales de los años 60.
Destinatarios
Siete iglesias de la provincia romana de Asia, que enfrentaban presión, componendas y persecución.

Temas

El Cordero que es dignoPerseverancia fiel bajo presiónLa justicia de Dios sobre el malAdoración al que está en el tronoNueva creación y Dios con su pueblo

Esquema

  1. 1:1–3:22Cristo y las siete iglesias
  2. 4:1–5:14El trono y el Cordero
  3. 6:1–11:19Los sellos y las trompetas
  4. 12:1–14:20El dragón, la bestia y el pueblo del Cordero
  5. 15:1–19:21Las copas, la caída de Babilonia y el regreso de Cristo
  6. 20:1–20:15Los mil años y el juicio final
  7. 21:1–22:21Cielo nuevo, tierra nueva y la invitación

Versículos clave

Sobre este capítuloJuan presenta su libro como una revelación de Jesucristo, dada para mostrar a sus siervos lo que pronto debe suceder, y bendice a quienes lo lean y lo guarden. Escribiendo a siete iglesias de Asia, las saluda con la gracia del Dios eterno, los siete espíritus y Jesús, el testigo fiel y soberano de los reyes, que libró a los creyentes con su sangre. En la isla de Patmos, en el día del Señor, Juan oye una voz potente y ve al Cristo resucitado entre siete candeleros de oro, resplandeciente, con ojos como llama de fuego y voz como estruendo de muchas aguas. Abrumado, Juan cae como muerto, pero Cristo pone su mano sobre él, dice que tiene las llaves de la muerte y del Hades, y le ordena escribir lo que ve.

Juan presenta su libro como una revelación de Jesucristo, dada para mostrar a sus siervos lo que pronto debe suceder, y bendice a quienes lo lean y lo guarden. Escribiendo a siete iglesias de Asia, las saluda con la gracia del Dios eterno, los siete espíritus y Jesús, el testigo fiel y soberano de los reyes, que libró a los creyentes con su sangre. En la isla de Patmos, en el día del Señor, Juan oye una voz potente y ve al Cristo resucitado entre siete candeleros de oro, resplandeciente, con ojos como llama de fuego y voz como estruendo de muchas aguas. Abrumado, Juan cae como muerto, pero Cristo pone su mano sobre él, dice que tiene las llaves de la muerte y del Hades, y le ordena escribir lo que ve.

Temas

  • Cristo revelado
  • Bendición para los que guardan
  • El Señor resucitado

Versículos clave

Biblia en audio · Apocalipsis 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Apocalipsis 1

Nueva Biblia Viva19 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Esta es la revelación que Dios le dio a Jesucristo para que él le muestre a sus servidores los acontecimientos que ocurrirán pronto. Jesucristo se los reveló por medio de un ángel a su siervo Juan. 2Juan puso por escrito la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo, y narró con veracidad todo lo que vio y oyó. 3Bendito el que lee esta profecía y benditos los que la oyen y le hacen caso, porque la hora de su cumplimiento se aproxima. 4Yo Juan, les escribo a las siete iglesias que están en la provincia de Asia: Gracia y paz a ustedes de Aquel que es, que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono, 5y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, que fue el primero en levantarse de entre los muertos y que tiene autoridad sobre todos los reyes de la tierra. Al que nos ama y derramó su sangre para libertarnos de nuestros pecados, 6y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes al servicio de Dios su Padre, ¡sean eternamente la gloria y el poder! ¡Amén! 7¡Miren! ¡Viene en las nubes, ante los ojos de la humanidad entera, y hasta los que lo traspasaron lo verán! Y las naciones de la tierra llorarán de pesar por él. ¡Amén! ¡Que así sea! 8«Yo soy la A y la Z,—dice el Señor Dios—,el que es, que era y que ha de venir, el Todopoderoso». 9Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la fortaleza que nos da Jesucristo, un día del Señor estaba en la isla de Patmos, a donde me habían desterrado por predicar la palabra de Dios y contar lo que sé de Jesucristo. Entonces quedé bajo el poder del Espíritu y escuché detrás de mí una voz que, estridente como toque de trompeta, 11me dijo:«Escribe en un libro todo lo que veas, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea». 12Cuando me volví para mirar al que me hablaba, vi siete candeleros de oro. 13En medio de los candeleros estaba un personaje muy parecido al Hijo del hombre, vestido de un manto que le llegaba hasta los pies, y ceñido al pecho con una banda de oro. 14Tenía el pelo blanco como la lana o la nieve, y los ojos penetrantes como llamas de fuego. 15Sus pies parecían como bronce al rojo vivo en un horno, y su voz retumbaba tan fuerte como una catarata. 16En la mano derecha sostenía siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos. El rostro le brillaba con el resplandor del sol cuando brilla con toda su fuerza. 17Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero puso la mano derecha sobre mí y me dijo:«¡No temas! Soy el primero y el último, 18el que vive aunque estuvo muerto; pero ahora vivo para siempre y tengo las llaves del infierno y de la muerte. 19»Escribe lo que viste, lo que está sucediendo y lo que sucederá después. 20El significado de las siete estrellas que tengo en la mano derecha, y de los siete candeleros de oro, es el siguiente: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros son las siete iglesias.
Versículos de Apocalipsis 1

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