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Sobre este capítuloUna gran voz dice a los siete ángeles que derramen sobre la tierra las copas de la ira de Dios. La primera copa trae úlceras dolorosas sobre quienes tienen la marca de la bestia, la segunda y la tercera convierten el mar y los ríos en sangre, la cuarta hace que el sol queme a los hombres y la quinta sume en tinieblas el reino de la bestia. Aun así, la gente maldice a Dios y no se arrepiente. La sexta copa seca el Éufrates y reúne a los reyes de la tierra en un lugar llamado Armagedón, y Cristo advierte que viene como ladrón. La séptima copa trae una voz que dice hecho está, con relámpagos, un gran terremoto y granizo, y Babilonia se divide en tres partes. Aun así, la gente maldice a Dios por la plaga del granizo.

Una gran voz dice a los siete ángeles que derramen sobre la tierra las copas de la ira de Dios. La primera copa trae úlceras dolorosas sobre quienes tienen la marca de la bestia, la segunda y la tercera convierten el mar y los ríos en sangre, la cuarta hace que el sol queme a los hombres y la quinta sume en tinieblas el reino de la bestia. Aun así, la gente maldice a Dios y no se arrepiente. La sexta copa seca el Éufrates y reúne a los reyes de la tierra en un lugar llamado Armagedón, y Cristo advierte que viene como ladrón. La séptima copa trae una voz que dice hecho está, con relámpagos, un gran terremoto y granizo, y Babilonia se divide en tres partes. Aun así, la gente maldice a Dios por la plaga del granizo.

Temas

  • Copas de la ira
  • Armagedón
  • Negarse a arrepentirse

Versículos clave

Biblia en audio · Apocalipsis 16

Escucha mientras haces tus cosas.

Apocalipsis 16

Nueva Biblia Viva21 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Escuché entonces una potente voz que desde el templo gritaba a los siete ángeles: «Váyanse a derramar sobre la tierra las siete copas del furor de Dios». 2El primer ángel derramó su copa sobre la tierra, y una llaga maligna y asquerosa brotó en las personas que tenían la marca de la bestia y adoraban su estatua. 3El segundo ángel derramó su frasco sobre el mar, y este adquirió aspecto de sangre de muerto; y no quedó ni un solo ser con vida en el mar. 4El tercer ángel derramó su frasco sobre los ríos y las fuentes, y se convirtieron en sangre. 5Y escuché que aquel ángel de las aguas decía: «Justo eres al enviar estos juicios, santo Señor, que eres y que eras, 6porque tus santos y tus profetas han sido martirizados y su sangre se derramó sobre la tierra. Ahora tú les has dado a beber sangre, pues se lo merecen». 7Y oí que el ángel del altar decía: «Sí, Señor, Dios Todopoderoso, tus castigos son justos y verdaderos». 8El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, y los rayos solares quemaron a la gente. 9Y todos sufrieron de las terribles quemaduras, pero ni así se arrepintieron. La humanidad blasfemó contra el nombre de Dios, porque les había enviado las plagas, y no quisieron darle la gloria. 10Entonces el quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino quedó envuelto en tinieblas mientras sus súbditos se mordían la lengua por el dolor, 11y blasfemaban contra el Dios del cielo por el dolor y las llagas. Pero no se arrepintieron de sus perversidades. 12El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y se secó de tal manera que los reyes del oriente podían pasar por él. 13Vi que el dragón, la bestia y el falso profeta dejaban escapar de la boca tres espíritus del mal con forma de ranas. 14Aquellos son espíritus de demonios que hacen señales milagrosas y que salen a reunir a los gobernantes del mundo para agruparlos en la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. 15«Fíjate bien: Yo vengo como un ladrón. Dichoso el que me espera despierto, el que tiene su ropa lista para no tener que andar desnudo y avergonzado». 16Los espíritus del mal reunieron a los reyes en un lugar que en hebreo se llama Armagedón. 17Entonces el séptimo ángel derramó su copa en el aire y un grito brotó del trono del templo que está en el cielo: «¡Ya está terminado!». 18Hubo entonces estruendos, truenos y relámpagos, mientras la tierra se sacudía con un terremoto de una magnitud sin precedente en la historia. 19La gran ciudad de Babilonia quedó dividida en tres partes, y las ciudades de todo el mundo se desplomaron. ¡Los pecados de la gran Babilonia se agolparon en la memoria de Dios y la ciudad tuvo que sorber como castigo el vino del ardor de su ira! 20Las islas desaparecieron y las montañas se desmoronaron, 21y se desató del cielo una granizada tan grande que cada uno de los granizos que caía sobre la humanidad pesaba alrededor de cuarenta kilos. Y la humanidad maldijo a Dios por esa terrible plaga.
Versículos de Apocalipsis 16

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