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Sobre este capítuloMoisés sube al monte Nebo, y el Señor le muestra toda la tierra, desde Galaad hasta el Neguev, pero le dice que no cruzará el Jordán. Moisés muere allí a los 120 años, con la vista clara y el vigor intacto, y Dios mismo lo sepulta en Moab, sin que nadie sepa dónde. Israel lo llora treinta días. Josué, lleno de espíritu de sabiduría, toma el mando. El libro cierra diciendo que desde entonces no ha surgido un profeta como Moisés, a quien el Señor conoció cara a cara, y que hizo grandes señales y prodigios en Egipto y ante todo Israel.

Moisés sube al monte Nebo, y el Señor le muestra toda la tierra, desde Galaad hasta el Neguev, pero le dice que no cruzará el Jordán. Moisés muere allí a los 120 años, con la vista clara y el vigor intacto, y Dios mismo lo sepulta en Moab, sin que nadie sepa dónde. Israel lo llora treinta días. Josué, lleno de espíritu de sabiduría, toma el mando. El libro cierra diciendo que desde entonces no ha surgido un profeta como Moisés, a quien el Señor conoció cara a cara, y que hizo grandes señales y prodigios en Egipto y ante todo Israel.

Temas

  • Muerte de Moisés
  • Josué toma el mando
  • Un profeta sin igual

Versículos clave

Biblia en audio · Deuteronomio 34

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Deuteronomio 34

Nueva Biblia Viva11 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Entonces Moisés subió desde las llanuras de Moab a la cumbre del Pisgá en el monte Nebo, al otro lado de Jericó. Y el Señor le mostró la tierra entera mientras recorría con la vista todo el territorio de Galaad hasta llegar a alcanzar al de Dan: 2«Allí está Neftalí; y allí están Efraín y Manasés, al otro lado tienes a Judá, que se extiende hasta el mar Mediterráneo; 3allí está el Néguev y el valle del Jordán; y Jericó, la ciudad de las palmeras; y Zoar —le dijo el Señor—. 4Es la Tierra prometida. Yo prometí a Abraham, Isaac y Jacob que la daría por heredad a sus descendientes. Te he permitido verla, pero no entrarás en ella». 5Entonces Moisés, el siervo del Señor, murió en la tierra de Moab, como el Señor había dicho. 6El Señor lo sepultó en un valle, cerca de Bet Peor, en Moab; pero nadie conoce el lugar exacto. 7Moisés tenía ciento veinte años cuando murió; sin embargo, su vista era perfecta, y era tan fuerte como un hombre joven. 8El pueblo de Israel lo lloró durante treinta días, cumpliendo así el tiempo del luto, en las llanuras del Moab. 9Josué (hijo de Nun) estaba lleno del espíritu de sabiduría porque Moisés había impuesto sus manos sobre él; el pueblo de Israel le obedeció y siguió los mandamientos que el Señor le había dado a Moisés. 10Jamás hubo otro profeta como Moisés, porque el Señor habló con él cara a cara. 11Y, bajo el mandato de Dios, realizó milagros y prodigios que no han podido ser igualados. Hizo grandes y terribles prodigios delante del faraón y de toda su corte en Egipto, y delante del pueblo de Israel.
Versículos de Deuteronomio 34

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