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Sobre este capítuloMoisés da normas para la guerra. Antes de la batalla, un sacerdote recuerda al ejército que el Señor va con ellos, y los oficiales dispensan a quienes han edificado una casa, plantado una viña, están recién comprometidos o tienen miedo. A las ciudades lejanas se les ofrecen primero condiciones de paz, y solo si las rechazan se las sitia. Las ciudades dentro de la tierra prometida deben ser destruidas por completo para evitar que Israel caiga en la idolatría, un texto difícil que los lectores entienden a la luz de la conquista antigua y el juicio de Dios. No se han de talar árboles frutales para las obras de asedio.

Moisés da normas para la guerra. Antes de la batalla, un sacerdote recuerda al ejército que el Señor va con ellos, y los oficiales dispensan a quienes han edificado una casa, plantado una viña, están recién comprometidos o tienen miedo. A las ciudades lejanas se les ofrecen primero condiciones de paz, y solo si las rechazan se las sitia. Las ciudades dentro de la tierra prometida deben ser destruidas por completo para evitar que Israel caiga en la idolatría, un texto difícil que los lectores entienden a la luz de la conquista antigua y el juicio de Dios. No se han de talar árboles frutales para las obras de asedio.

Temas

  • Dios va con su ejército
  • Exenciones del servicio
  • Ofrecer paz primero

Versículos clave

Biblia en audio · Deuteronomio 20

Escucha mientras haces tus cosas.

Deuteronomio 20

Nueva Biblia Viva20 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1»Cuando salgas a la guerra y veas delante de ti un gran número de caballos y carros, y un ejército mucho mayor que el tuyo, no tengas miedo. El Señor tu Dios, el mismo Dios que te sacó de Egipto, está contigo. 2Antes de comenzar la batalla, el sacerdote se pondrá de pie delante del ejército de Israel y dirá: 3“Oye, Israel, ahora que sales a la batalla no tengas miedo. 4El Señor tu Dios va contigo. Él peleará en favor tuyo contra tus enemigos, y te dará la victoria”. 5»Enseguida los oficiales del ejército se dirigirán a sus hombres de esta manera: “¿Ha edificado alguno una casa nueva y no la ha estrenado? Si hay alguno en esta situación, váyase a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene. 6¿Acaba alguno de plantar una viña y aún no ha comido de su fruto? Si este es el caso, váyase a su casa, podría morir en la batalla y otro podría disfrutar de lo que no plantó. 7¿Se ha comprometido alguien en matrimonio? Bien, váyase a su casa y cásese, porque podría morir en la batalla y otro podría casarse con su novia. 8¿Hay alguno que tiene miedo? Si tiene miedo, que se vaya a su casa, antes que contagie con su miedo al resto del ejército”. 9Cuando los oficiales hayan terminado de decir esto a sus hombres, anunciarán los nombres de los comandantes de los batallones. 10»Cuando te acerques a una ciudad para pelear contra ella, primero ofrécele la paz. 11Si acepta las condiciones de paz y te abre sus puertas, todo su pueblo pasará a ser tributario de ustedes. 12Pero si rechaza las condiciones de paz, deberás sitiarla. 13Cuando el Señor tu Dios te la haya dado, matarás a todo varón de la ciudad, 14pero conservarás para ti las mujeres, los niños, el ganado y el botín. Y podrás comer del botín de tus enemigos, que el Señor tu Dios te entregó. 15Estas instrucciones se aplican sólo a ciudades que están distantes y no pertenecen a las naciones vecinas. 16»En las ciudades que están dentro de los límites de la tierra que el Señor tu Dios te da, no perdonarás a nadie; destruirás a todo ser viviente. 17Destruirás completamente a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los ferezeos, a los heveos, y a los jebuseos. Este es el mandamiento del Señor tu Dios. 18El propósito de este mandamiento es evitar que el pueblo de la tierra te induzca a adorar sus ídolos y a participar en sus costumbres abominables, haciéndote pecar gravemente contra el Señor tu Dios. 19»Cuando pongas sitio a una ciudad, no destruirás sus árboles frutales. Podrás comer toda la fruta que quieras, pero no cortes los árboles. Ellos no son enemigos, por lo tanto no hay que cortarlos: 20Pero puedes talar los árboles que no den fruta. Úsalos en el sitio de ciudades enemigas para hacer escaleras, baluartes y arietes.
Versículos de Deuteronomio 20

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