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Personajes de la Biblia · Antiguo Testamento · 4 min de lectura

¿Quién fue Moisés en la Biblia?

El hebreo criado en el palacio del faraón a quien Dios envió a sacar a Israel de la esclavitud, abrir el mar, recibir la ley en el Sinaí y guiar al pueblo cuarenta años por el desierto.

Época

El éxodo de Egipto, fechado según distintos cálculos entre los años 1450 y 1250 a. C. aproximadamente

Quién fue

Libertador y legislador de Israel, profeta, líder del éxodo y de los años en el desierto

Familia y personas cercanas

Madre
Jocabed
Padre
Amram
Hermana
Miriam
Hermano
Aarón
Esposa
Séfora
Suegro
Jetro
Hijos
Gersón y Eliezer
Antepasado
Abraham

Quién fue

Moisés nació en Egipto, hijo de esclavos hebreos, en el peor momento posible: el faraón había ordenado arrojar al Nilo a todo niño hebreo recién nacido. Su madre lo escondió tres meses y luego lo puso en una canasta entre los juncos del río, donde la hija del faraón lo encontró y lo crió como hijo suyo (Éxodo 2:1). Su hermana Miriam vigilaba desde la orilla, y su propia madre fue contratada como nodriza. Así, el futuro libertador de Israel creció dentro del palacio egipcio, formado en toda su sabiduría (Hechos 7:22).

Vivió ciento veinte años, divididos en tres etapas de unos cuarenta años cada una: príncipe en Egipto, pastor en Madián y guía de Israel por el desierto. Es la figura más grande del Antiguo Testamento: el hombre por medio de quien Dios dio la ley, el profeta con quien ningún otro se compara, el que conoció a Dios con una cercanía que nadie más tuvo (Deuteronomio 34:10). Los primeros cinco libros de la Biblia llevan su nombre.

Fue también, según su propio testimonio, un líder que no quería el puesto. Tartamudeaba, discutió con Dios frente a la zarza, perdió la paciencia, y un arrebato lo dejó fuera de la tierra prometida. La Biblia lo describe como el hombre más manso de la tierra (Números 12:3-4), lo que en la Escritura no significa pensar poco de uno mismo, sino depender por completo de Dios.

Momentos clave

La zarza ardiente. Después de matar a un capataz egipcio y huir a Madián, Moisés pasa décadas cuidando las ovejas de su suegro (Éxodo 2:11). Entonces, en el monte Horeb, ve una zarza que arde sin consumirse, y Dios le habla desde ella para enviarlo de regreso a Egipto a sacar a Israel (Éxodo 3:1). Moisés pone cinco objeciones, y Dios responde a cada una: le revela su nombre, le da señales y por último le asigna a su hermano Aarón como portavoz (Éxodo 4:10).

Las plagas y la Pascua. El faraón se niega a dejar salir al pueblo, y Dios envía diez plagas sobre Egipto, la última de ellas la muerte de los primogénitos. Israel se salva por la sangre de un cordero en los marcos de las puertas, la primera Pascua, y el faraón por fin los expulsa (Éxodo 12:29). Frente al mar, atrapados entre el agua y los carros del faraón, Moisés levanta su vara, las aguas se abren e Israel cruza en seco (Éxodo 14:21).

El Sinaí. Tres meses después de salir de Egipto, el pueblo acampa junto al monte donde Moisés conoció a Dios. Dios le propone a Israel un pacto, y Moisés sube entre el humo y los truenos para recibir los Diez Mandamientos y las leyes que darán forma a una nación (Éxodo 19:2-3). Mientras está arriba, el pueblo fabrica un becerro de oro. Moisés intercede y Dios se aplaca; luego baja, rompe las tablas, y más tarde vuelve a subir para interceder de nuevo y pedir ver la gloria de Dios (Éxodo 33:18).

La roca. Tras la negativa de Israel a entrar en la tierra, siguen cuarenta años de peregrinación. En Meriba el pueblo vuelve a quejarse por falta de agua, y Moisés, a quien Dios le había dicho que le hablara a una roca, la golpea dos veces con enojo y habla como si él y Aarón fueran quienes dan el agua. Dios provee de todos modos, pero le anuncia que no será él quien lleve a Israel a la tierra (Números 20:7).

El monte Nebo. Moisés dedica sus últimos días a repetir la ley ante una nueva generación, como recoge Deuteronomio, y promete que Dios levantará un profeta como él (Deuteronomio 18:15). Después sube al Nebo, contempla toda la tierra desde la cumbre y muere allí, sepultado por Dios mismo en una tumba que nadie ha encontrado (Deuteronomio 34:1). Siglos más tarde aparece junto a Elías en otro monte, conversando con Jesús (Mateo 17:1).

Qué aprendemos de Moisés

Moisés nos enseña que Dios llama a personas que no se sienten a la altura. Todo lo que dijo frente a la zarza era cierto: no hablaba bien, el pueblo podía no creerle, era un fugitivo con un pasado. Dios no le negó nada de eso; simplemente le prometió estar con él. Hebreos lee toda su vida como la decisión de contarse entre el pueblo de Dios en lugar de disfrutar los privilegios de Egipto, porque tenía la mirada puesta en una recompensa que dura (Hebreos 11:24).

Nos enseña también lo que es interceder. Los momentos más grandes de Moisés no son las plagas ni el mar, sino las veces en que se plantó entre un Dios indignado y un pueblo infiel y no soltó, hasta ofrecer que su propio nombre fuera borrado del libro de Dios con tal de que ellos fueran perdonados (Éxodo 32:11, Éxodo 32:30). Los cristianos han visto ahí un anticipo de Cristo, el mediador mayor.

Y nos enseña que hasta los gigantes de la fe se quedan cortos. Moisés no entró en la tierra; el golpe en Meriba fue real y su consecuencia se mantuvo. Aun así terminó su vida en la cima de un monte con Dios, y el Evangelio de Juan pone a Moisés, por quien llegó la ley, junto a Jesús, en quien la gracia de Dios llegó en persona (Juan 1:17), no para empequeñecerlo, sino para mostrar adónde llevaba su camino. La historia que él comenzó, Dios la terminó.

Versículos clave

Éxodo 3:13-14

Nueva Biblia Viva
“Pero Moisés dijo: ―Si yo voy al pueblo de Israel y les digo que me envió el Dios de sus padres, ellos me preguntarán: “¿De qué Dios nos estás hablando?”. ¿Qué les diré? Entonces Dios le respondió a Moisés: ―Diles que te envía el Dios eterno, pues YO SOY EL QUE SOY. ¡Mi nombre es YO SOY! Simplemente diles: “YO SOY es el que me ha enviado”.”

Éxodo 33:12-14

Nueva Biblia Viva
“Moisés un día habló allí con el Señor, y le dijo: ―Me has pedido que lleve a este pueblo a la Tierra prometida, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. Dices que eres mi amigo y que he hallado gracia delante de ti. Si es así, te ruego que me indiques qué quieres que haga, para que pueda comprenderte claramente y saber que cuento con tu ayuda. No olvides que esta nación es tu pueblo. Y el Señor respondió: ―Yo iré contigo y te daré descanso.”

Deuteronomio 34:10-12

Nueva Biblia Viva
“Jamás hubo otro profeta como Moisés, porque el Señor habló con él cara a cara. Y, bajo el mandato de Dios, realizó milagros y prodigios que no han podido ser igualados. Hizo grandes y terribles prodigios delante del faraón y de toda su corte en Egipto, y delante del pueblo de Israel.”

Hebreos 11:24-27

Nueva Biblia Viva
“Por la fe, Moisés, ya siendo adulto, no quiso que lo llamaran hijo de la hija del faraón. Prefirió que lo maltrataran junto con el pueblo antes que disfrutar de los placeres temporales del pecado. Consideró que era mejor sufrir la vergüenza por causa del Mesías que disfrutar de los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo al enojo del faraón. Y se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible.”

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