Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Sobre este capítuloDios llama a Moisés de nuevo al Sinaí para labrar nuevas tablas de piedra y colocarlas en el arca de madera de acacia. Moisés recuerda el tiempo de la muerte de Aarón y la separación de los levitas para llevar el arca y bendecir en nombre de Dios. Luego viene una pregunta central: ¿qué pide el Señor a Israel? Que lo tema, ande en sus caminos, lo ame y lo sirva con todo el corazón y el alma. Moisés los llama a circuncidar su corazón y a amar al extranjero, pues Dios defiende al huérfano y a la viuda y ama al forastero.

Dios llama a Moisés de nuevo al Sinaí para labrar nuevas tablas de piedra y colocarlas en el arca de madera de acacia. Moisés recuerda el tiempo de la muerte de Aarón y la separación de los levitas para llevar el arca y bendecir en nombre de Dios. Luego viene una pregunta central: ¿qué pide el Señor a Israel? Que lo tema, ande en sus caminos, lo ame y lo sirva con todo el corazón y el alma. Moisés los llama a circuncidar su corazón y a amar al extranjero, pues Dios defiende al huérfano y a la viuda y ama al forastero.

Temas

  • Nuevas tablas
  • Lo que Dios requiere
  • Corazones circuncidados

Versículos clave

Biblia en audio · Deuteronomio 10

Escucha mientras haces tus cosas.

Deuteronomio 10

Nueva Biblia Viva21 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1»En aquel tiempo, el Señor me dijo que preparara dos tablas de piedra como las primeras, y que hiciera un cofre de madera para guardarlas dentro, y que volviera a subir a su presencia en el monte. 2Dijo que volvería a escribir las mismas palabras que estaban en las tablas que yo destruí, y me ordenó que colocara las nuevas tablas en el cofre. 3Entonces hice un cofre de madera de acacia y preparé dos piedras lisas como las primeras, y subí con ellas a la montaña. 4El Señor nuevamente escribió los Diez Mandamientos sobre ellas y me las dio. 5Cuando descendí, coloqué las tablas en el cofre que había hecho, donde están hasta este día como el Señor me lo ordenó». 6El pueblo de Israel luego avanzó desde los pozos de Berot Bené Yacán hasta Moserá, donde murió Aarón y fue sepultado. Eleazar, su hijo, fue nombrado sumo sacerdote. 7De allí partieron hacia Gudgoda y de Gudgoda a Jotbata, tierra donde hay arroyos. 8Allí fue donde el Señor apartó a la tribu de Leví para que llevara el cofre de la alianza del Señor. Esa tribu debía estar en la presencia del Señor, para estar a su servicio y para bendecir al pueblo en nombre de Dios, hasta el presente. 9Esa es la razón por la cual la tribu de Leví no tiene reservada ninguna porción de la tierra entre las tribus hermanas. El Señor es su heredad, como el mismo Señor afirmó. 10«Como ocurrió en la primera ocasión, yo permanecí en el monte por espacio de cuarenta días y cuarenta noches. Y en esta ocasión el Señor respondió a mi oración, y no te destruyó. 11»Y me dijo el Señor: “Levántate y lleva a este pueblo a la tierra que prometí a sus antepasados. Es tiempo de que entren y la posean”. 12»Ahora pues, Israel, ¿qué es lo que el Señor tu Dios quiere de ti sino que escuches cuidadosamente todo lo que te dice y obedezcas por tu bien los mandamientos que te doy en este día, y que lo ames y le sirvas con toda tu mente y todo tu ser? 14La tierra y los altos cielos pertenecen al Señor tu Dios. 15Sin embargo, el Señor se agradó de tus padres y los amó tanto que te escogió para ponerte por encima de todas las naciones como es evidente hoy día. 16Por tanto, limpia tu corazón pecaminoso y deja de lado tu soberbia. 17»El Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores. Él es el grande y poderoso Dios, temible; que no es parcial y no acepta soborno, 18que hace justicia a los huérfanos y a las viudas; que ama al exiliado y le da alimento y vestido. 19(Recuerda que debes amar a los exiliados porque fuiste exiliado en Egipto). 20Temerás, pues, al Señor tu Dios; y lo servirás, lo seguirás, y jurarás solamente por su nombre. 21Él es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, el que ha hecho los milagros grandiosos que has visto. 22Cuando tus antepasados descendieron a Egipto eran sólo setenta personas; pero ahora tu número ha aumentado hasta ser tan numeroso como las estrellas del cielo.
Versículos de Deuteronomio 10

Capítulos de Deuteronomio

Todos los libros