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Sobre este capítuloEl punto principal, dice el autor, es que tenemos un sumo sacerdote sentado a la diestra de Dios, que sirve en el verdadero tabernáculo levantado por el Señor y no por manos humanas. Los sacerdotes terrenales sirven en una copia y sombra de las cosas celestiales. Jesús es mediador de un pacto mejor, basado en mejores promesas, y el autor cita la promesa de Jeremías de un nuevo pacto en el cual Dios escribe su ley en los corazones, todos lo conocen y los pecados no se recuerdan más. Al llamarlo nuevo, Dios ha declarado obsoleto el primero.

El punto principal, dice el autor, es que tenemos un sumo sacerdote sentado a la diestra de Dios, que sirve en el verdadero tabernáculo levantado por el Señor y no por manos humanas. Los sacerdotes terrenales sirven en una copia y sombra de las cosas celestiales. Jesús es mediador de un pacto mejor, basado en mejores promesas, y el autor cita la promesa de Jeremías de un nuevo pacto en el cual Dios escribe su ley en los corazones, todos lo conocen y los pecados no se recuerdan más. Al llamarlo nuevo, Dios ha declarado obsoleto el primero.

Temas

  • El verdadero santuario
  • Un pacto mejor
  • La ley escrita en el corazón

Versículos clave

Biblia en audio · Hebreos 8

Escucha mientras haces tus cosas.

Hebreos 8

Nueva Biblia Viva13 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Lo más importante de lo que estamos diciendo es que tenemos un sumo sacerdote que se sentó a la derecha del trono de Dios en el cielo 2y oficia en el santuario. Es decir, en el verdadero lugar de adoración que fue hecho por el Señor y no por ningún ser humano. 3A cada sumo sacerdote se le nombra para presentar ofrendas y sacrificios, y por eso es necesario que también él tenga algo que ofrecer. 4Si Jesús estuviera en la tierra, no sería sacerdote, pues aquí ya hay sacerdotes que presentan las ofrendas como lo ordena la ley. 5Estos sacerdotes sirven en un santuario que es copia y sombra del que está en el cielo. Porque así fue como se le advirtió a Moisés cuando iba a construir el santuario: «Pon atención y hazlo todo de acuerdo con el modelo que se te ha mostrado en la montaña». 6Pero el trabajo sacerdotal que Jesús ha recibido es mucho mejor que el de ellos; y así, por medio de él, tenemos un pacto mucho mejor, ya que está basado en mejores promesas. 7Si el primer pacto hubiera sido perfecto, no habría sido necesario un segundo pacto. 8Pero Dios les reprochó sus defectos y dijo: «Llegará el día, —dice el Señor—, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con el pueblo de Judá. 9No será como el pacto que hice con sus antepasados el día en que de la mano los saqué de Egipto, pues porque ellos no cumplieron con mi pacto, yo los abandoné, —dice el Señor—. 10Por eso, este es el pacto que haré con el pueblo de Israel después de aquellos días, —dice el Señor—: Escribiré mis leyes en su mente y en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 11Ya no será necesario que nadie enseñe a su prójimo ni a su hermano y le diga: “¡Conoce al Señor!”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande. 12Yo les perdonaré sus maldades y nunca más me acordaré de sus pecados». 13Decir que este pacto es nuevo significa que consideramos viejo al anterior, y lo que se vuelve viejo e inútil está por desaparecer.
Versículos de Hebreos 8

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