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Sobre este capítuloDos años después, unos delegados de Betel vienen a preguntar si deben seguir con el luto y el ayuno del mes quinto, como han hecho por años desde la destrucción del templo. El Señor pregunta por medio de Zacarías si su ayuno alguna vez fue realmente para él. Recuerda lo que dijeron los profetas anteriores: administren verdadera justicia, muestren misericordia y compasión unos a otros, no opriman a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, y no tramen el mal unos contra otros. Pero los antepasados se negaron a escuchar, dieron la espalda con obstinación y taparon sus oídos, endureciendo su corazón como diamante, y por eso Dios los dispersó entre las naciones.

Dos años después, unos delegados de Betel vienen a preguntar si deben seguir con el luto y el ayuno del mes quinto, como han hecho por años desde la destrucción del templo. El Señor pregunta por medio de Zacarías si su ayuno alguna vez fue realmente para él. Recuerda lo que dijeron los profetas anteriores: administren verdadera justicia, muestren misericordia y compasión unos a otros, no opriman a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, y no tramen el mal unos contra otros. Pero los antepasados se negaron a escuchar, dieron la espalda con obstinación y taparon sus oídos, endureciendo su corazón como diamante, y por eso Dios los dispersó entre las naciones.

Temas

  • ¿El ayuno es para Dios?
  • Verdadera justicia y misericordia
  • Corazones duros
  • Consecuencias de ignorar a los profetas

Versículos clave

Biblia en audio · Zacarías 7

Escucha mientras haces tus cosas.

Zacarías 7

Nueva Biblia Viva14 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1El día cuatro del mes noveno, que es el mes llamado Quisleu, del cuarto año del reinado de Darío, el Señor le comunicó otro mensaje a Zacarías. 2Los judíos de la ciudad de Betel habían enviado un grupo de hombres encabezados por Sarézer, principal funcionario administrativo del rey, y a Reguen Mélec, al templo del Señor, en Jerusalén. El motivo de la visita era, además de pedir la ayuda del Señor, 3preguntarles a los sacerdotes y a los profetas si debían o no continuar con la práctica del ayuno del mes quinto del año, tal como lo venían haciendo desde hacía varios años. 4Esta fue la respuesta que el Señor Todopoderoso les dio a través del profeta Zacarías: 5«Cuando regresen a Betel, digan a su pueblo y a sus sacerdotes: “Durante los setenta años de exilio, cada vez que ayunaron y se humillaron en los meses quinto y séptimo, ¿lo hacían pensando sinceramente en dejar de cometer maldades y ser fieles a mis instrucciones? ¡No, de ninguna manera! 6Aun ahora, en sus fiestas llenas de pompa, no piensan en agradarme a mí, sino en sus comilonas y borracheras”». 7Hace muchos años, cuando Jerusalén y las ciudades vecinas estaban llenas de gente y tenían paz, cuando también el desierto del Néguev y los valles del oeste estaban poblados, los antiguos profetas les advirtieron que esta actitud los conduciría a la ruina, como efectivamente ocurrió. 8De nuevo Zacarías recibió un mensaje del Señor: 9«Esto es lo que dice el Señor Todopoderoso: Sean honrados y justos, no reciban soborno y muestren misericordia y bondad hacia todos. 10Dejen de oprimir a las viudas y a los huérfanos, a los extranjeros y a los pobres. Dejen de pensar en cometer maldades contra sus vecinos. 11»Sus antepasados no atendieron este mensaje. Se mostraron soberbios, dieron la espalda y se taparon los oídos con los dedos para no oírme. 12Endurecieron su corazón como si fuera pedernal, para no hacer caso a las palabras que yo, el Señor Todopoderoso, les enviaba, las instrucciones que por mi Espíritu había revelado a los profetas antiguos. Por esta razón yo, el Señor Todopoderoso, los traté con mucha cólera y rigor. 13Fue por esta situación que cuando ellos clamaron a mí, yo no atendí a sus ruegos, así como ellos no quisieron obedecerme cuando yo les hablé. 14Los esparcí como con un torbellino hacia naciones lejanas. La tierra de ellos quedó desolada; nadie viajó por ella; la tierra que en tiempo era tan próspera quedó convertida en estéril desierto».
Versículos de Zacarías 7

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