En iglesias de todo el mundo, los cristianos recitan el Credo niceno, un resumen de la fe del siglo IV, que dice que por nuestra causa Jesús fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato. Esa línea tan corta junta las dos mitades de la pregunta. «En tiempos de Poncio Pilato» es historia: un gobernador romano y una ejecución real. «Por nuestra causa» es fe: la convicción de que esa muerte fue a favor de otros. Veamos las dos, una por una.
Lo que sucedió
Según los evangelios, Jesús fue arrestado de noche después de compartir una última cena con sus discípulos. Lo interrogaron líderes judíos en Jerusalén y luego lo llevaron ante el gobernador romano, Poncio Pilato, que lo condenó a la crucifixión. Murió en una cruz fuera de la ciudad, un viernes, probablemente en los años cercanos al 30 al 33 d. C. (los estudiosos debaten el año exacto). Puedes leer los relatos en Marcos 15:1, con más detalles en Lucas 23:32 y Juan 19:28.
La crucifixión era un castigo romano, lento y público, usado sobre todo con rebeldes, esclavos y quienes el imperio quería dejar como escarmiento. Los evangelios dicen que a Jesús lo acusaron de proclamarse rey, algo que Pilato tomó como amenaza al orden romano.
¿Qué dicen los historiadores?
La crucifixión de Jesús es de los hechos más seguros sobre él. El historiador romano Tácito, que escribió unos ochenta años después, menciona que Cristo fue ejecutado bajo Poncio Pilato en el reinado de Tiberio. El historiador judío Josefo, que escribió en la década del 90, también lo menciona en un pasaje que los estudiosos analizan con cuidado porque copistas cristianos posteriores le añadieron frases, aunque muchos creen que conserva un núcleo auténtico. Incluso los críticos del cristianismo suelen aceptar la ejecución como un hecho histórico.
¿Por qué querían su muerte?
Los evangelios describen una mezcla de motivos. Algunos líderes religiosos veían a Jesús como una amenaza: cuestionaba cómo ejercían su autoridad y se decía que reclamaba una cercanía única con Dios. Otros temían que las multitudes que se juntaban en torno a él provocaran a Roma. El propio Pilato, en los relatos, parece reacio pero termina cediendo ante la presión (Juan 19:12).
Es importante decir que esta historia se ha usado a veces de forma indebida para culpar a todo el pueblo judío. Eso es un grave error histórico y moral. Jesús y todos sus primeros seguidores eran judíos, los líderes implicados eran un grupo pequeño y fueron las autoridades romanas quienes ejecutaron la sentencia. Hoy los cristianos rechazan en general cualquier culpa colectiva; la Iglesia católica lo dijo formalmente en el Concilio Vaticano II, en 1965, y muchas iglesias protestantes y ortodoxas han dicho lo mismo.
¿Esperaba Jesús morir?
Sí, dicen los evangelios. Habló de su sufrimiento venidero más de una vez y describió su vida como algo que se entregaba por otros (Marcos 10:45). En su última cena compartió pan y vino con sus amigos y habló de un nuevo pacto sellado con su muerte (Lucas 22:19). En estos relatos no es una víctima sorprendida, sino alguien que camina hacia Jerusalén sabiendo lo que costará.
¿Qué creen los cristianos que logró?
Aquí está el corazón del asunto. El Nuevo Testamento dice, de varias maneras, que Jesús murió por nosotros. Dice que su muerte fue un acto de amor cuando todavía estábamos lejos de Dios (Romanos 5:6). Dice que cargó con nuestros pecados (1 Pedro 2:24) y que por medio de él las personas se reconcilian con Dios (2 Corintios 5:18). Los primeros cristianos reconocieron además a Jesús en el siervo del profeta Isaías que sufre por las culpas de otros (Isaías 53:4), y el Evangelio de Juan arraiga toda la historia en el amor de Dios por el mundo (Juan 3:16).
El Nuevo Testamento usa muchas imágenes porque ninguna basta sola: un rescate, un sacrificio, una victoria, una sanidad, un retrato del amor. A lo largo de los siglos los cristianos han puesto el acento en distintas.
- Rescate y victoria. Jesús libera a las personas del poder del pecado y de la muerte. Muchos escritores cristianos antiguos lo destacaron especialmente.
- Sacrificio y sustitución. Jesús toma sobre sí lo que merece nuestra falta, para que podamos ser perdonados. Es una idea muy presente en buena parte de la iglesia occidental, sobre todo en las tradiciones protestantes.
- Ejemplo y amor. La muerte voluntaria de Jesús revela el amor de Dios con tanta fuerza que mueve a amar a cambio.
La iglesia nunca ha elegido una de estas como la única explicación oficial. Lo que afirman los credos es que fue crucificado por nosotros, y cristianos de todas las tradiciones pueden decirlo juntos aunque sostengan su imagen favorita de manera un poco distinta.
¿Por qué importa?
Para los cristianos, la cruz dice dos cosas a la vez. Dice que el pecado y el mal son lo bastante serios como para costar algo. Y dice que a Dios le importamos tanto que prefirió asumir el costo antes que dejarnos solos con él. La cruz es un lugar donde el sufrimiento, la injusticia y la misericordia se encuentran.
Mucha gente encuentra también consuelo en una verdad más callada: pase lo que pase, Dios no está lejos del sufrimiento. En Jesús, entró en él. Si llevas dolor, culpa o duelo, conviene que además lo hables con un pastor, un amigo de confianza o un consejero; no tienes que cargarlo solo.
No es el final de la historia
Los cristianos no recuerdan a Jesús solo como alguien que murió. Creen que al tercer día su tumba estaba vacía y que estaba vivo. El Viernes Santo tiene sentido para ellos solo por el Domingo de Pascua. De eso trata la siguiente página.





