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Personajes de la Biblia · Nuevo Testamento · 4 min de lectura

¿Quién fue María, la madre de Jesús?

Una joven de Nazaret que le dijo que sí al mensaje de Dios, dio a luz a Jesús en Belén, se mantuvo junto a su cruz y oró con la primera iglesia.

Época

Siglo I, de Nazaret en Galilea; nació hacia el año 20 a. C. y vivió después de la resurrección

Quién fue

Joven de Nazaret, esposa de José, madre de Jesús

Familia y personas cercanas

Hijo
Jesús
Esposo
José
Parienta
Elisabet
Pariente
Jacobo, hermano de Jesús

Quién fue

María era una muchacha judía de Nazaret, un pueblo pequeño de Galilea del que nadie esperaba nada. Cuando aparece en el relato está comprometida con José, un carpintero descendiente del rey David, y según las costumbres de la época probablemente tenía apenas quince o dieciséis años. Lucas cuenta, sin adornos, que Dios le envió un ángel (Lucas 1:26).

Los Evangelios le dedican a María más espacio que a cualquier otra mujer, y sin embargo habla muy pocas veces. Lucas y Juan la muestran en unos pocos cuadros: el ángel, Elisabet, el pesebre, una boda y la cruz. Hechos la ubica entre los primeros creyentes que oraban juntos después de la ascensión (Hechos 1:13-14).

Los cristianos de todas las tradiciones honran a María como la madre de Jesús, y la iglesia antigua defendió llamarla Madre de Dios porque su hijo es verdaderamente Dios. A partir de ahí hay diferencias. Católicos y ortodoxos sostienen que fue virgen toda su vida y entienden que los hermanos de Jesús que nombran los Evangelios (Mateo 13:55) eran primos o hijos de un matrimonio anterior de José; la mayoría de los protestantes los consideran hijos menores de María y José. La Iglesia católica enseña además que María fue concebida sin pecado y llevada al cielo en cuerpo y alma, doctrinas que otros cristianos no comparten. Lo que todos comparten es el retrato de los Evangelios: una mujer de fe que dijo que sí a Dios a un precio muy alto.

Momentos clave

El ángel en Nazaret. Gabriel saluda a María como alguien que ha recibido el favor de Dios y le anuncia que tendrá un hijo que reinará para siempre en el trono de David. Ella pregunta cómo será posible, y el ángel responde que el Espíritu Santo lo hará. Su reacción es entregarse: se declara sierva del Señor y acepta lo que él ha dicho (Lucas 1:26). José, por su parte, conoce la verdad en un sueño y la recibe como esposa (Mateo 1:18).

El canto en la montaña. María va de prisa a ver a Elisabet, su parienta mayor, que espera a Juan el Bautista. Elisabet la llama dichosa por haber creído lo que Dios le prometió, y María responde con un canto que la iglesia sigue orando dos mil años después. Alaba a un Dios que levanta a los humildes, sacia a los hambrientos y cumple lo que juró a Abraham (Lucas 1:39).

Belén y el templo. Un censo lleva a la pareja a Belén, donde María da a luz en condiciones muy humildes y unos pastores llegan con un mensaje de los ángeles. Lucas señala que ella no olvidó nada de aquello y siguió dándole vueltas en su interior (Lucas 2:1). Cuando presentan al niño en el templo, el anciano Simeón le advierte que un dolor la atravesará como una espada (Lucas 2:34). Poco después, otro sueño de José hace que la familia huya a Egipto para escapar de Herodes (Mateo 2:13).

Perderlo y encontrarlo. A los doce años, Jesús se queda en Jerusalén sin avisar, y sus padres angustiados lo encuentran tres días después conversando con los maestros de la ley. Su respuesta señala a un Padre que no es José, y es la primera pista de que su misión irá más allá de su familia (Lucas 2:41). Años más tarde, en una boda en Caná, María les indica a los sirvientes que sigan las instrucciones de Jesús, y él convierte el agua en vino, su primera señal (Juan 2:1).

La cruz. La espada de Simeón cae el Viernes Santo. María permanece cerca de la cruz cuando casi todos los discípulos han huido, y Jesús, agonizando, la encomienda al discípulo amado y a él se lo encomienda a ella (Juan 19:25). La última imagen que da la Escritura es la de María en el aposento alto, con los apóstoles, esperando en oración la venida del Espíritu (Hechos 1:13-14).

Qué aprendemos de María

María es la primera persona del Nuevo Testamento que le dice que sí a Jesús. No entendía todo, y lo dijo con franqueza, pero confió en el Dios que le pedía. Elisabet lo resume al llamarla dichosa por haber creído que lo dicho por Dios se cumpliría (Lucas 1:45).

Su sí le costó caro. Un embarazo sin estar casada en un pueblo chico, un parto lejos de casa, una huida al exilio, un hijo cuya misión no podía controlar y, al final, una ejecución pública. Los Evangelios nunca fingen que seguir a Dios la libró del dolor. La muestran cargándolo como cargó todo lo demás: meditando y aferrándose a lo que sabía.

María también enseña una manera de escuchar. Dos veces Lucas nos dice que atesoraba lo que veía y oía y seguía pensándolo. El mismo Jesús, cuando una mujer entre la multitud alabó a su madre, redirigió el elogio hacia todos los que escuchan a Dios y le obedecen (Lucas 11:27), y eso era precisamente lo que María venía haciendo desde Nazaret. Pablo describe su lugar en el plan de Dios en una sola frase: cuando llegó el momento señalado, el Hijo de Dios entró al mundo por medio de una madre humana (Gálatas 4:4). A través de una vida sencilla y obediente, lo extraordinario llegó a la tierra.

Versículos clave

Lucas 1:30-33

Nueva Biblia Viva
“El ángel le dijo: ―No tengas miedo, María, porque Dios te ha concedido su favor. Vas a quedar embarazada y tendrás un hijo, y lo llamarás Jesús. Él será un gran hombre, y le darán el título de Hijo del Altísimo. Dios el Señor lo hará rey como hizo rey a su antepasado David, y reinará para siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.”

Lucas 1:38

Nueva Biblia Viva
“María dijo: ―Soy la esclava del Señor. Que él haga conmigo como tú me has dicho. Y entonces el ángel se fue.”

Lucas 1:46-49

Nueva Biblia Viva
“Entonces María dijo: ―Mi alma alaba al Señor, mi espíritu se llena de alegría porque Dios es mi Salvador. Dios se ha fijado en mí, su humilde esclava. De ahora en adelante, todas las generaciones me llamarán dichosa, porque el Dios Todopoderoso ha hecho grandes cosas por mí. ¡Su nombre es santo!”

Juan 19:25-27

Nueva Biblia Viva
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofas, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, dijo a su madre:―Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego, le dijo al discípulo:―Ahí tienes a tu madre.Desde ese momento, ese discípulo la recibió en su casa.”

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