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Guía por tema · 15 versículos

Versículos de la Biblia sobre Enemigos

Casi todos tenemos a alguien que nos ha herido, se ha burlado de nuestra fe o nos ha complicado la vida. La Biblia no nos pide fingir que esas personas son inofensivas, y nunca llama aceptable al abuso. Lo que propone sorprende: orar por quienes se oponen, renunciar a la venganza y confiar a Dios la justicia. Jesús lo vivió en la cruz, y José y David lo mostraron mucho antes. Estos pasajes hablan del corazón, no de quedarse en peligro. Si alguien te está lastimando ahora, busca seguridad y habla con un pastor, un consejero o las autoridades de tu localidad.

Amar a quienes se oponen a ti

“»También conocen el mandamiento que dice: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo les digo: ¡Amen a sus enemigos! ¡Oren por quienes los persiguen! De esta forma estarán actuando como hijos de su Padre que está en el cielo, porque él da la luz del sol a los malos y a los buenos y envía la lluvia a los justos y a los injustos. Si ustedes aman sólo a los que los aman, ¿qué de extraordinario tiene eso? ¡Aun la gente mala puede hacerlo! Y si sólo saludan a sus hermanos, ¿qué hacen de más? ¡Aun los paganos hacen eso! Ustedes deben ser perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto.”

Jesús desmonta la idea de amar al amigo y odiar al enemigo. Señala cómo Dios da el sol y la lluvia a todos como el modelo que debemos seguir.

“»Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan. Si alguien te pega en una mejilla, deja que te pegue también en la otra. Si alguien te quita la camisa, deja que se lleve también el abrigo. A todo el que te pida, dale, y si alguien te quita lo que es tuyo, no le pidas que te lo devuelva. Traten a los demás como a ustedes les gustaría que ellos los traten.”

El amor al enemigo se vuelve concreto: hacer el bien, bendecir, orar y no responder al daño con daño. Es una manera de actuar, no solo un sentimiento.

“Si aman sólo a quienes los aman, ¿qué mérito tiene eso? Lo mismo hacen los pecadores. Y si ustedes sólo le hacen bien a quien les hacen bien, ¿qué mérito tienen ustedes? Los pecadores lo hacen así. Y si ustedes les dan prestado sólo a los que pueden darles algo, ¿qué mérito tienen ustedes? Los pecadores se prestan unos a otros esperando recibir el mismo trato. »Ustedes amen a sus enemigos, háganles el bien y préstenles sin esperar nada a cambio. Si lo hacen tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno tanto con los ingratos como con los malos. Ustedes sean compasivos, así como su Padre es compasivo.”

Jesús dice que no tiene mérito especial amar solo a quienes nos aman. La misericordia hacia los ingratos refleja el carácter de Dios mismo.

“Si alguien los persigue, no lo maldigan; al contrario, bendíganlo.”

Pablo pide a los creyentes que bendigan a quienes los persiguen en lugar de maldecirlos. Bendecir aquí es desearles el bien y pedir que Dios obre a su favor.

“No le hagan mal al que les hizo mal ni insulten al que los insultó. Al contrario, bendíganlo, porque Dios los eligió a ustedes para que reciban bendición.”

Pedro dice a los cristianos que no paguen mal por mal ni insulto por insulto, sino que den bendición. Lo une al llamado a heredar bendición de parte de Dios.

Dejar atrás la venganza

“Nunca le paguen a nadie mal con mal. Al contrario, busquen hacerles el bien a todos. Procuren, en lo que les sea posible, estar en paz con todo el mundo. Queridos hermanos, nunca tomen venganza sino déjensela a Dios, porque así está escrito: «A mí me corresponde vengarme. Yo le daré su pago a cada quien, dice el Señor». Y también está escrito: «Dale de comer a tu enemigo si está hambriento; y si tiene sed, dale de beber. Así se avergonzará de lo que te ha hecho». No te dejes, pues, vencer por el mal, sino vence el mal haciendo el bien.”

Pablo dice que no nos venguemos, sino que dejemos lugar a la justicia de Dios y venzamos el mal con el bien. Alimentar al adversario hambriento forma parte de ese cuadro.

“No te alegres cuando tu enemigo caiga, ni dejes que tu corazón se regocije cuando tropiece, porque el Señor verá lo que pasa y no le agradará, y apartará su enojo de él.”

El sabio advierte contra alegrarse cuando cae el enemigo. Gozarse en su caída puede desviar la mirada de Dios del mal del otro hacia el nuestro.

“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer. Si tiene sed, dale de beber. Así harás que se avergüence de lo que ha hecho, y el Señor te recompensará.”

Se recomienda ser amable con el enemigo hambriento, y Pablo lo retoma después. Muchos entienden la imagen de las brasas como llamado a mover al enemigo al arrepentimiento, no a herirlo.

“»No guarden rencor contra su hermano. »Corrijan a su prójimo, cuando tengan que hacerlo, y no participen de su pecado. »No busquen la venganza. No conserven rencor en el corazón, sino amen a su prójimo como a ustedes mismos, porque yo soy el Señor.”

La ley ya prohíbe el odio escondido y los rencores, y manda amar al prójimo. Corregir con franqueza es mejor que guardar resentimiento en silencio.

“Después que Saúl regresó de su batalla con los filisteos, y como le dieran aviso de que David se había ido al desierto de Engadi, reunió tres mil hombres escogidos de todo Israel y salió a buscarlo a las Rocas de las Cabras Monteses. En el lugar por donde el camino pasa por algunos rediles, entró Saúl en una cueva para hacer sus necesidades. En esa cueva precisamente estaban escondidos David y sus hombres. Los hombres de David le dijeron: ―Ahora es tu oportunidad. Hoy es el día de que hablaba el Señor cuando dijo: “Entregaré a Saúl en tu poder para que hagas con él lo que quieras”. David se acercó silenciosamente y cortó un pedazo del borde de la túnica de Saúl. Pero su conciencia comenzó a molestarlo. ―Jamás haré lo que me sugieren, —dijo a sus hombres—. Es un grave pecado agredir al rey escogido de Dios. Estas palabras de David persuadieron a sus hombres de no dar muerte a Saúl. Cuando Saúl salió de la cueva para seguir su camino,”

David tiene a Saúl en su poder dentro de una cueva y se niega a hacer daño al ungido del Señor. Deja en manos de Dios el desenlace de un conflicto amargo.

Ejemplos de misericordia y confianza en Dios

“Jesús dijo:―Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.Mientras, echaban suertes para ver quién se quedaba con la ropa de Jesús.”

Desde la cruz Jesús pide al Padre que perdone a quienes lo están ejecutando. Los cristianos ven aquí el amor al enemigo en su forma más costosa.

“Mientras lo apedreaban, Esteban oraba: ―Señor Jesús, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó: ―¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Y al terminar de pronunciar aquellas palabras, murió.”

Esteban, muriendo bajo una lluvia de piedras, repite a su Señor y pide que no se les tome en cuenta ese pecado a sus asesinos. El patrón de Jesús continúa en sus seguidores.

“Pero José les respondió: ―No me tengan miedo. ¿Creen que puedo tomar yo el lugar de Dios para juzgarlos y castigarlos? En lo que a mí respecta, Dios convirtió en bien el mal que ustedes quisieron hacerme, y me puso en el alto cargo que ahora desempeño a fin de que salvara la vida de mucha gente. No, no tengan miedo. Yo mismo cuidaré de sus familias. Y de esta manera les habló con mucho cariño y los tranquilizó.”

José dice a los hermanos que lo vendieron que no ocupará el lugar de Dios y que Dios convirtió su maldad en bien. Luego los consuela con palabras amables.

“Reposa en el Señor; espera con paciencia que él se manifieste. No envidies a los malvados que prosperan o te desesperes por sus perversos planes. ¡Deja el enojo! Aparta la ira, no envidies a otros; con ello sólo te perjudicas. Porque los malvados serán destruidos, pero los que confían en el Señor heredarán la tierra y vivirán tranquilamente.”

El salmista pide paciencia y calma en lugar de enojo cuando a los malvados parece irles bien. Invita a esperar al Señor en vez de tomar la justicia en las propias manos.

“»Si encuentran el buey o el burro extraviado de su enemigo, llévenselo a su dueño. Si ven que su enemigo trata de levantar su burro que ha caído bajo una pesada carga, deberán detenerse a ayudarle.”

Aun con un enemigo, la ley pide a Israel devolver el buey extraviado y ayudar con el asno caído. La decencia básica no depende de que la persona nos caiga bien.

Una oración breve

Señor, tú sabes quién me ha herido. Ablanda mi corazón, líbrame de la venganza y ayúdame a orar por esa persona como tú oras por mí.

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