“»También conocen el mandamiento que dice: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo les digo: ¡Amen a sus enemigos! ¡Oren por quienes los persiguen! De esta forma estarán actuando como hijos de su Padre que está en el cielo, porque él da la luz del sol a los malos y a los buenos y envía la lluvia a los justos y a los injustos. Si ustedes aman sólo a los que los aman, ¿qué de extraordinario tiene eso? ¡Aun la gente mala puede hacerlo! Y si sólo saludan a sus hermanos, ¿qué hacen de más? ¡Aun los paganos hacen eso! Ustedes deben ser perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto.”
Jesús desmonta la idea de amar al amigo y odiar al enemigo. Señala cómo Dios da el sol y la lluvia a todos como el modelo que debemos seguir.

