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Sobre este capítuloEsa noche el rey no puede dormir y manda leer las crónicas, y descubre que la lealtad de Mardoqueo al revelar el complot nunca fue recompensada. Entra Amán y, antes de que pueda hablar de colgar a Mardoqueo, el rey le pregunta cómo honrar a alguien que le agrada. Pensando que es él mismo, Amán propone un desfile real, y el rey le ordena hacerlo por Mardoqueo. Amán conduce a Mardoqueo por la ciudad en el caballo del rey y luego corre a casa humillado. Sus consejeros le advierten que su caída ha comenzado. El capítulo muestra giros sorprendentes y la providencia de Dios en detalles pequeños.

Esa noche el rey no puede dormir y manda leer las crónicas, y descubre que la lealtad de Mardoqueo al revelar el complot nunca fue recompensada. Entra Amán y, antes de que pueda hablar de colgar a Mardoqueo, el rey le pregunta cómo honrar a alguien que le agrada. Pensando que es él mismo, Amán propone un desfile real, y el rey le ordena hacerlo por Mardoqueo. Amán conduce a Mardoqueo por la ciudad en el caballo del rey y luego corre a casa humillado. Sus consejeros le advierten que su caída ha comenzado. El capítulo muestra giros sorprendentes y la providencia de Dios en detalles pequeños.

Temas

  • Providencia
  • Reversión de la suerte
  • El orgullo humillado

Versículos clave

Biblia en audio · Ester 6

Escucha mientras haces tus cosas.

Ester 6

Nueva Biblia Viva13 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Aquella noche, al rey se le fue el sueño y ordenó que le leyeran las crónicas de su reino, que estaban en la biblioteca. 2Leyeron hasta el punto en que se relataba la forma en que Mardoqueo había delatado a Bigtán y Teres, los dos oficiales del rey, encargados de vigilar la puerta del palacio, que habían planeado asesinar al rey. 3―¿Qué recompensa le hemos dado a Mardoqueo por haber hecho esto? —preguntó el rey. ―Nada— respondieron sus oficiales. 4En ese preciso momento, Amán entraba al patio exterior del palacio, para pedirle al rey que colgara a Mardoqueo en la horca que había preparado. Por eso, el rey preguntó: ―¿Quién está en el patio? 5―Es Amán, Su Majestad —le respondieron sus oficiales. ―Díganle que venga —ordenó el rey. 6Entonces Amán entró y se presentó delante del rey, que le preguntó: ―¿En qué forma honrarías a un hombre al que yo deseo honrar? Amán pensó: «¿A quién querrá honrar el rey más que a mí?». 7Y respondió: ―Haría traer ropas reales que el rey haya usado, el caballo del rey, la corona real, 9y ordenaría a los príncipes más nobles del rey que lo vistieran y lo llevaran por las calles montado sobre el caballo del rey, y que fueran anunciando delante de él: “¡De esta manera el rey honra a una persona que le ha agradado!”. 10―¡Magnifico! —dijo el rey—. Toma las vestiduras y el caballo, y haz así con Mardoqueo, el judío que trabaja en la puerta real. Hazlo todo en la misma forma que lo has sugerido, sin que se te escape ni un solo detalle. 11Amán tomó las vestiduras, se las puso a Mardoqueo, lo hizo montar en el caballo del rey, y lo condujo por las calles gritando: «¡De esta manera el rey honra a los que le agradan!». 12Después de esto, Mardoqueo regresó a su trabajo, pero Amán se retiró a su casa. Se sentía humillado. 13Cuando les contó a su esposa Zeres y a todos sus amigos lo que había ocurrido, ellos le dijeron: ―Si Mardoqueo es judío, no podrás destruirlo. ¡Oponerte a él será tu derrota! 14Mientras aún discutían con él, los mensajeros llegaron para conducir a Amán rápidamente al banquete que Ester había preparado.
Versículos de Ester 6

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