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Acerca de este libro: Ester

Ester cuenta la historia de una joven judía huérfana que llega a ser reina de Persia durante el reinado de Jerjes, mientras la mayor parte de su pueblo sigue disperso en el exilio. Su primo Mardoqueo se niega a inclinarse ante Amán, un funcionario poderoso del rey, y Amán responde convenciendo al rey de decretar la destrucción de todos los judíos del imperio. Mardoqueo insta a Ester a actuar y, después de ayunar, ella arriesga la vida al presentarse ante el rey sin ser llamada. Entre dos banquetes, una noche de insomnio y un giro dramático, el plan de Amán se derrumba y a los judíos se les permite defenderse. Se instituye la fiesta de Purim para recordar la liberación. El nombre de Dios nunca aparece en el libro, pero su cuidado silencioso atraviesa cada coincidencia, y los lectores han visto en él la providencia, el valor y el poder de las personas comunes en lugares ocultos. Algunas Biblias incluyen añadidos griegos que mencionan a Dios y oran; los protestantes suelen dejarlos aparte, mientras que las tradiciones católica y ortodoxa los reciben.

Autor
Desconocido; la tradición judía ha señalado con frecuencia a Mardoqueo o a un escriba de su época.
Fecha
Los hechos ocurren en el siglo V a. C. bajo Jerjes; el libro se escribió probablemente poco después, aunque algunos eruditos lo ubican más tarde.
Destinatarios
Judíos que vivían bajo dominio extranjero y necesitaban saber que Dios no los había abandonado.

Temas

Providencia ocultaValentía a un costoEl giro de la suerteLa liberación recordada

Esquema

  1. 1:1–2:23Se elige una reina
  2. 3:1–3:15El decreto de Amán
  3. 4:1–4:17El desafío de Mardoqueo y el ayuno de Ester
  4. 5:1–7:10Los banquetes y la caída de Amán
  5. 8:1–9:19Un nuevo decreto y la liberación
  6. 9:20–10:3La fiesta de Purim

Versículos clave

Sobre este capítuloEl rey Asuero de Persia celebra una ostentosa exhibición de su riqueza durante seis meses y luego un banquete de siete días. El último día, ebrio, ordena a la reina Vasti presentarse para que sus invitados admiren su belleza. Ella se niega. Sus consejeros temen que su desafío se extienda entre todas las mujeres, así que la destituyen, y se emite un decreto de que todo hombre sea señor de su casa. El capítulo prepara el escenario mostrando a un gobernante orgulloso e impulsivo cuyas decisiones marcarán los hechos, mientras Dios, que no se nombra en todo el libro, obra en silencio.

El rey Asuero de Persia celebra una ostentosa exhibición de su riqueza durante seis meses y luego un banquete de siete días. El último día, ebrio, ordena a la reina Vasti presentarse para que sus invitados admiren su belleza. Ella se niega. Sus consejeros temen que su desafío se extienda entre todas las mujeres, así que la destituyen, y se emite un decreto de que todo hombre sea señor de su casa. El capítulo prepara el escenario mostrando a un gobernante orgulloso e impulsivo cuyas decisiones marcarán los hechos, mientras Dios, que no se nombra en todo el libro, obra en silencio.

Temas

  • Poder y orgullo
  • La negativa de Vasti
  • Preparando el escenario

Versículos clave

Biblia en audio · Ester 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Ester 1

Nueva Biblia Viva19 versículos · 4 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Era el tercer año del reinado del rey Asuero, emperador del extenso imperio medo-persa, que estaba formado por ciento veintisiete provincias y se extendía desde la India hasta Etiopía. 2Este era el año de la gran celebración en el palacio de Susa, capital del reino, a la que el emperador había invitado a todos los gobernadores, cortesanos, y jefes del ejército de todas partes de Media y Persia. 4La fiesta duró seis meses, con un despliegue enorme de las riquezas y las glorias del imperio. 5Cuando todo terminó, el rey dio una fiesta especial para los funcionarios y sirvientes del palacio. Esta fiesta duró siete días y se celebró en los jardines del palacio, 6el cual se adornó con cortinas verdes, blancas y azules, y estaban atadas con cordones de lino y púrpura que pasaban por anillos de plata y columnas de mármol. Los reclinatorios eran de oro y plata, y estaban sobre un piso de mármol blanco y negro, con incrustaciones de alabastro y jacinto. 7Las bebidas se servían en vasos de oro de diversos diseños, y había gran abundancia de vino real, porque el rey era generoso. 8Los invitados podían beber cuanto quisieran, ya que el rey había ordenado a sus sirvientes servir a cada uno todo el vino que deseara. Sin embargo, ninguno debía ser obligado a tomar más de lo que deseara. 9La reina Vasti, por su parte, dio un banquete a las mujeres, en el palacio del rey Asuero. 10Al séptimo día, el último de la fiesta, el rey, medio embriagado con el vino, se sentía alegre y llamó a Meumán, Biztá, Jarboná, Bigtá, Abagtá, Zetar y Carcás, que eran siete servidores de su entera confianza, y les ordenó 11que fueran por la reina Vasti y la llevaran hasta donde él estaba. La reina debía presentarse luciendo la corona real en su cabeza, pues el rey quería que todos contemplaran su belleza, pues en realidad era una mujer muy hermosa. 12Pero la reina Vasti se negó a cumplir la orden que el rey le envió por medio de aquellos hombres. Esto disgustó tanto al rey que se enfureció. 13Entonces consultó a hombres expertos en las leyes y la justicia del imperio en cuanto a lo que debía hacer, pues siempre acostumbraba tratar con ellos todos los asuntos que tenían que ver con su reino. Estos hombres eran Carcena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán. Estos siete hombres eran jefes de Persia y Media, y tenían puestos muy importantes en el reino, pues formaban parte del consejo real. ―¿Qué debo hacer? —les preguntó—. ¿Qué castigo contempla la ley para una reina que se niega a obedecer la orden del rey, enviada por medio de sus servidores? 16Memucán tomó la palabra y les dijo al rey y a sus compañeros: ―La reina Vasti no solamente ha ofendido a Su Majestad, sino a todos los funcionarios y a todos los varones del imperio. 17Porque las mujeres, en todos los lugares del imperio, cuando se enteren de lo que la reina Vasti le ha hecho a Su Majestad, seguirán su ejemplo, y le perderán el respeto a sus maridos, pues les dirán: “Estamos enteradas de que la reina Vasti no quiso obedecer al rey, así que nosotras podemos hacer lo mismo con ustedes”. 18Tan pronto nuestras esposas, las princesas de Persia y Media, se enteren de lo que hizo la reina Vasti nos van a tratar de la misma manera. Eso hará que seamos irrespetados, lo cual causará muchos problemas y desprecios. 19»Por eso, recomiendo que, si a Su Majestad le parece bien, promulgue un edicto real, una ley de Media y Persia que no pueda ser revocada, en el que declare que la reina Vasti no podrá jamás volver a presentarse ante usted. Y Su Majestad podrá escoger a otra mujer que sea más digna de llevar el título de reina. 20Cuando este decreto sea publicado a través de todo el reino, no habrá esposa que no respete a su marido, cualquiera que sea su rango. 21Al rey y a los gobernadores les pareció bien el consejo de Mamucán. Entonces el rey 22envió cartas a todas las provincias, en todos los idiomas locales, en las que se declaraba que los hombres debían gobernar el hogar, y que debían hacer sentir su autoridad como jefes de la familia.
Versículos de Ester 1

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