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Sobre este capítuloAl tercer día Ester se pone sus vestiduras reales y se presenta en el atrio interior. El rey extiende su cetro y le ofrece hasta la mitad del reino. Ella solo lo invita a él y a Amán a un banquete. En el banquete les pide que vuelvan al día siguiente. Amán sale feliz, pero al ver que Mardoqueo aún no se inclina, se enfurece. Por consejo de su esposa y amigos, construye una horca de unos veintitrés metros para Mardoqueo. El capítulo muestra el momento oportuno que Ester elige con cuidado y cómo el orgullo de Amán se endurece hasta volverse obsesión.

Al tercer día Ester se pone sus vestiduras reales y se presenta en el atrio interior. El rey extiende su cetro y le ofrece hasta la mitad del reino. Ella solo lo invita a él y a Amán a un banquete. En el banquete les pide que vuelvan al día siguiente. Amán sale feliz, pero al ver que Mardoqueo aún no se inclina, se enfurece. Por consejo de su esposa y amigos, construye una horca de unos veintitrés metros para Mardoqueo. El capítulo muestra el momento oportuno que Ester elige con cuidado y cómo el orgullo de Amán se endurece hasta volverse obsesión.

Temas

  • Sabiduría para elegir el momento
  • El favor del rey
  • La obsesión del orgullo

Versículos clave

Biblia en audio · Ester 5

Escucha mientras haces tus cosas.

Ester 5

Nueva Biblia Viva13 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Tres días más tarde, Ester se puso sus vestiduras reales y entró al patio interior, al salón real del palacio, donde el rey estaba sentado en su trono. 2Cuando el rey vio a la reina Ester que estaba de pie allí, le agradó y le tendió el cetro de oro. Ester se acercó y tocó la punta del cetro. 3―¿Qué deseas, reina Ester? —le preguntó el rey—. ¿Cuál es tu petición? Te daré todo lo que quieras, aun cuando sea la mitad del reino. 4Y Ester replicó: ―Si de verdad Su Majestad quiere complacerme, le suplico que asista, junto con Amán, esta noche a un banquete que he preparado en su honor. 5El rey se volvió hacia sus sirvientes y les dijo: ―Vayan y díganle a Amán que venga pronto, para que asistamos al banquete que la reina Ester ha preparado. El rey y Amán asistieron al banquete de Ester. 6Mientras bebían vino, el rey le volvió a decir a Ester: ―Ahora dime qué es lo que realmente quieres, y yo te lo daré, aun cuando sea la mitad del reino. 7Ester entonces le contestó: ―Mi petición, mi más profundo deseo, es que si Su Majestad me ama, y quiere concederme mis deseos, venga mañana con Amán a otro banquete que he preparado para ustedes, y allí le explicaré de qué se trata. 9¡Cuán feliz estaba Amán cuando salió del banquete! Pero al pasar por la puerta del palacio notó que Mardoqueo no se puso de pie ni hizo reverencia delante de él, así que se puso furioso. 10Sin embargo, se refrenó y siguió hasta su casa y reunió a todos sus amigos y a su esposa Zeres, 11y se jactó delante de ellos acerca de su riqueza, de sus muchos hijos, y de cómo el rey lo había honrado y lo había convertido en el hombre más poderoso del reino, después del mismo rey. 12Enseguida lanzó su exclamación triunfal: ―Sí, y Ester, la reina, me ha invitado a mí solamente para que vaya con el rey al banquete que ella ha preparado para nosotros. ¡Y nos invitó para otro banquete mañana! 13Pero todo esto de nada sirve cuando veo que Mardoqueo, el judío que se sienta frente a la puerta del rey, se niega a inclinarse delante de mí. 14―Bien— respondió Zeres su esposa, y concordaron con ella todos sus amigos—. Haz preparar una horca de veintidós metros y medio de alto, y en la mañana pídele al rey que haga colgar a Mardoqueo en ella. Cuando esto haya sido realizado, tú podrás seguir alegremente para reunirte con el rey en el banquete. Esto agradó a Amán inmensamente, y ordenó que fuera construida la horca.
Versículos de Ester 5

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