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Sobre este capítuloEn Refidim no hay agua, y el pueblo riñe con Moisés y pone a prueba al Señor preguntando si está entre ellos. Dios dice a Moisés que tome su vara y a los ancianos y vaya a la roca en Horeb y la golpee, y brota agua para que beba el pueblo. El lugar se llama Masah y Meriba. Luego los amalecitas atacan a Israel, y Josué dirige la lucha mientras Moisés está en la cima de un collado con la vara de Dios. Mientras Moisés mantiene en alto sus manos Israel prevalece, y cuando las baja vence Amalec, así que Aarón y Hur le sostienen los brazos hasta la puesta del sol. Israel vence, y Moisés edifica un altar llamado El Señor es mi Estandarte.

En Refidim no hay agua, y el pueblo riñe con Moisés y pone a prueba al Señor preguntando si está entre ellos. Dios dice a Moisés que tome su vara y a los ancianos y vaya a la roca en Horeb y la golpee, y brota agua para que beba el pueblo. El lugar se llama Masah y Meriba. Luego los amalecitas atacan a Israel, y Josué dirige la lucha mientras Moisés está en la cima de un collado con la vara de Dios. Mientras Moisés mantiene en alto sus manos Israel prevalece, y cuando las baja vence Amalec, así que Aarón y Hur le sostienen los brazos hasta la puesta del sol. Israel vence, y Moisés edifica un altar llamado El Señor es mi Estandarte.

Temas

  • Agua de la roca
  • Poner a prueba a Dios
  • Oración y apoyo en la batalla

Versículos clave

Biblia en audio · Éxodo 17

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Éxodo 17

Nueva Biblia Viva14 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Ahora bien, por mandato del Señor, el pueblo de Israel dejó el desierto de Sin y se dirigió hasta Refidín. Pero se encontraron con que en Refidín no había agua. 2Así que una vez más los israelitas se enojaron con Moisés y le dijeron: ―¡Danos agua, pues nos estamos muriendo de sed! Moisés les dijo: ―¿Por qué se enojan conmigo? ¿Están tratando de nuevo de poner a prueba la paciencia del Señor? 3Pero, atormentados por la sed, le respondieron: ―¿Por qué nos sacaste de Egipto? ¿Por qué nos trajiste a morir de sed aquí, junto con nuestros hijos y nuestro ganado? 4Moisés, entonces, oró al Señor, y le dijo: ―¿Qué haré con esta gente? ¡Están a punto de apedrearme! 5El Señor le contestó: ―Toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y lleva al pueblo hasta el monte Horeb. Allí te esperaré junto a la roca. No se te olvide llevar la vara con que golpeaste el río Nilo. Cuando llegues al monte Horeb, golpea la roca, y verás cómo de ella brotará agua suficiente para todos. En presencia de los ancianos de Israel, Moisés hizo lo que Dios le había dicho, y el agua brotó de la roca. 7A ese lugar, Moisés lo llamó Masá, que significa tentación, porque allí los israelitas tentaron al Señor, diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros, o no?». También lo llamó Meribá, que significa queja, pues allí el pueblo de Israel se quejó contra Dios. 8Los amalecitas salieron a pelear contra el pueblo de Israel en Refidín. 9Entonces Moisés le ordenó a Josué: «Escoge a algunos hombres, y sal con ellos a pelear contra el ejército de Amalec. Mañana yo me pararé en la cumbre de la colina con la vara de Dios en mis manos». 10Josúe y sus soldados salieron a presentar batalla al ejército de Amalec. Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre de la montaña. 11Mientras Moisés mantenía los brazos en alto, Israel ganaba, pero cuando los bajaba, entonces los amalecitas comenzaban a ganar terreno. 12Finalmente, Moisés sintió tanto cansancio que no podía tener los brazos más tiempo en alto. Entonces Aarón y Jur le pusieron una piedra para que él se sentara, y ellos se pusieron a sus lados, sosteniendo sus brazos en alto hasta la puesta del sol. 13Como resultado, Josué y sus soldados derrotaron al ejército de Amalec a filo de espada. 14Luego, el Señor le ordenó a Moisés: «Escribe esto en un libro para que se recuerde siempre, y anuncia a Josué que borraré todo rastro de Amalec». 15Moisés edificó allí un altar, y lo llamó «El Señor-Nisí», que significa «El Señor es mi bandera», y exclamó: «¡Tomen la bandera del Señor en la mano! ¡El Señor estará en guerra con Amalec de generación en generación!».
Versículos de Éxodo 17

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