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Sobre este capítuloUna mujer levita esconde a su hijito durante tres meses, luego lo pone en una cestilla entre los juncos del Nilo, mientras su hermana observa. La hija de Faraón lo encuentra, se compadece y, por sugerencia de la hermana, contrata a la propia madre del niño para amamantarlo. Ella le pone por nombre Moisés. Ya adulto, Moisés ve a un egipcio golpear a un hebreo y lo mata, y huye a Madián cuando Faraón se entera. Allí ayuda a las hijas de Reuel, también llamado Jetro, en un pozo, y se casa con Séfora, que da a luz a Gersón. En Egipto los israelitas gimen bajo la esclavitud, y Dios oye su clamor y recuerda su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

Una mujer levita esconde a su hijito durante tres meses, luego lo pone en una cestilla entre los juncos del Nilo, mientras su hermana observa. La hija de Faraón lo encuentra, se compadece y, por sugerencia de la hermana, contrata a la propia madre del niño para amamantarlo. Ella le pone por nombre Moisés. Ya adulto, Moisés ve a un egipcio golpear a un hebreo y lo mata, y huye a Madián cuando Faraón se entera. Allí ayuda a las hijas de Reuel, también llamado Jetro, en un pozo, y se casa con Séfora, que da a luz a Gersón. En Egipto los israelitas gimen bajo la esclavitud, y Dios oye su clamor y recuerda su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

Temas

  • Moisés rescatado
  • Huida a Madián
  • Dios oye el clamor

Versículos clave

Biblia en audio · Éxodo 2

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Éxodo 2

Nueva Biblia Viva25 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Por esa época, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de su misma tribu. 2Después de un tiempo, la mujer quedó embarazada y tuvo un hijo. El niño era tan hermoso, que la madre lo mantuvo escondido durante tres meses. 3Pero cuando ya no pudo esconderlo más, le hizo una pequeña cesta de papiro, la recubrió con asfalto, y puso al niño adentro; luego fue y lo dejó en medio de las cañas que crecían a la orilla del río. 4La hermana del bebé lo estuvo vigilando desde lejos, para ver qué iba a pasar con él. 5En eso vio que llegaba a bañarse al río una princesa, una de las hijas del faraón. Mientras caminaba por la orilla con sus damas de compañía, vio la pequeña cesta que estaba en medio de las cañas y envió a una de sus doncellas para que se la llevara. 6Cuando la abrió, vio al bebé que lloraba, y se sintió conmovida. ―Debe de ser un bebé de los hebreos —dijo. 7La hermana del niño se acercó y le preguntó a la princesa: ―¿Quiere que vaya y busque a una mujer hebrea para que le cuide al niño? 8―Sí, anda —respondió la princesa. La muchacha corrió hasta su casa, y regresó con su madre. 9―Lleva a este niño a tu casa y cuídamelo —le ordenó la princesa a la madre del niño—. Te pagaré bien. Ella, pues, lo llevó a su casa y lo cuidó. 10Cuando el niño creció, la madre se lo llevó a la princesa, y ella lo adoptó como hijo suyo. Lo llamó Moisés, porque lo había sacado de las aguas. 11Un día, cuando Moisés ya había crecido, salió a visitar a los hebreos y vio la terrible condición en que se encontraban. Durante esta visita vio que un egipcio golpeaba a un hebreo, ¡a un compatriota suyo! 12Moisés miró hacia todos lados para asegurarse de que nadie lo veía, mató al egipcio y lo sepultó en la arena. 13Al día siguiente volvió a salir a visitar a los hebreos, y vio que dos de ellos estaban peleando. ―¿Por qué golpeas a tu hermano de esa manera? —le dijo al que estaba golpeando al otro. 14―¿Quién te crees tú? —le contestó el hombre—. Supongo que te crees príncipe y juez. ¿Quieres matarme también como lo hiciste con el egipcio ayer? Cuando Moisés se dio cuenta de que se sabía lo que había hecho, se asustó. 15Y en efecto, cuando el faraón se enteró, ordenó que Moisés fuera arrestado y ejecutado. Pero Moisés huyó hacia la tierra de Madián. Al llegar a allá, se sentó junto a un pozo. 16Estaba allí sentado, cuando llegaron siete muchachas a sacar agua del pozo, para llenar los abrevaderos y darles de beber a las ovejas de su padre. Las siete eran hijas del sacerdote de Madián. 17Pero los pastores que estaban allí querían impedir que ellas sacaran agua. Moisés acudió en su ayuda y las libró de los pastores, y dio de beber a las ovejas. 18Cuando las muchachas volvieron a casa, su padre Reuel, también llamado Jetro, les preguntó: ―¿Cómo es que pudieron regresar hoy tan temprano? 19―Un egipcio nos defendió de los pastores —respondieron ellas—, y sacó agua y dio de beber a los rebaños. 20―Bueno, pero ¿dónde está? —les preguntó el padre—. ¿Lo dejaron allá? Invítenlo a comer. 21Moisés aceptó la invitación y acabó quedándose a vivir con ellos. Después de un tiempo, Reuel le dio por esposa a Séfora, una de sus hijas. 22Tuvieron un hijo, y Moisés le puso por nombre Guersón, porque dijo: «Soy forastero en tierra extraña». 23Pasaron muchos años, y murió el faraón. Los israelitas, sin embargo, gemían bajo su pesada carga, profundamente atribulados por la esclavitud, y lloraban amargamente delante de Dios. Dios oyó su lamento desde los cielos y 24se acordó de su pacto, de la promesa hecha a Abraham, a Isaac y a Jacob de hacer regresar a sus descendientes a la tierra de Canaán. 25Los miró desde lo alto y decidió ayudarlos.
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