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Sobre este capítuloEse mismo año, el profeta Hananías declara en el templo que el Señor quebrará el yugo de Babilonia en dos años y traerá de vuelta a los desterrados y los tesoros del templo. Jeremías responde que ojalá sea así, pero le recuerda que los profetas que anunciaron guerra, hambre y peste fueron los que resultaron verdaderos cuando se cumplió su palabra. Hananías quiebra el yugo de madera del cuello de Jeremías como señal. Jeremías se va, y luego Dios le dice que diga a Hananías que quebró yugos de madera pero recibirá yugos de hierro, pues hizo confiar al pueblo en una mentira. Dos meses después Hananías muere, tal como dijo Jeremías.

Ese mismo año, el profeta Hananías declara en el templo que el Señor quebrará el yugo de Babilonia en dos años y traerá de vuelta a los desterrados y los tesoros del templo. Jeremías responde que ojalá sea así, pero le recuerda que los profetas que anunciaron guerra, hambre y peste fueron los que resultaron verdaderos cuando se cumplió su palabra. Hananías quiebra el yugo de madera del cuello de Jeremías como señal. Jeremías se va, y luego Dios le dice que diga a Hananías que quebró yugos de madera pero recibirá yugos de hierro, pues hizo confiar al pueblo en una mentira. Dos meses después Hananías muere, tal como dijo Jeremías.

Temas

  • Conflicto entre profetas
  • Yugos de madera y de hierro
  • La verdad reivindicada

Versículos clave

Biblia en audio · Jeremías 28

Escucha mientras haces tus cosas.

Jeremías 28

Nueva Biblia Viva17 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Cierto día de diciembre del mismo año —el cuarto año del reinado de Sedequías, rey de Judá— Jananías, hijo de Azur, un falso profeta de Gabaón, habló en público en el templo cuando todos los sacerdotes y el pueblo escuchaban, y dijo: 2―El Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, declara: ¡Los he librado de la opresión que sufrían bajo la dominación del rey de Babilonia! 3Dentro de dos años traeré de regreso todos los tesoros del templo que Nabucodonosor se llevó a Babilonia, 4y traeré de regreso al rey Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los demás cautivos que se encuentran desterrados en Babilonia, dice el Señor. Tengan por cierto que los libraré de la opresión que sufren de parte del rey de Babilonia. 5Entonces, frente a todos los sacerdotes y el pueblo, Jeremías le dijo a Jananías: 6―¡Bonitas palabras dices! ¡Ojalá se cumplan tus profecías! Espero que el Señor haga cuanto dices y traiga de Babilonia los tesoros de este templo, y a todos nuestros seres queridos. 7Pero escucha ahora las solemnes palabras que en presencia de todo este pueblo pronuncio yo. 8Los antiguos profetas que nos precedieron a ti y a mí hablaron contra muchas naciones, siempre con advertencias de guerra, hambre y pestes. 9De modo que al profeta que prediga paz le corresponde demostrar que Dios realmente lo ha enviado. Únicamente si su mensaje se cumple se sabrá que realmente procede de Dios. 10Jananías, el falso profeta, le quitó a Jeremías el yugo que llevaba al cuello y lo quebró. 11Y volvió a decirle al pueblo que se había reunido: ―El Señor ha prometido que dentro de dos años liberará a todas las naciones hoy esclavas del rey Nabucodonosor de Babilonia. En ese preciso momento Jeremías se alejó. 12Poco después el Señor le dio a Jeremías este mensaje: 13Ve y dile a Jananías que el Señor dice: ¡Tú rompiste un yugo de madera, pero este pueblo carga una opresión que le pesa como si llevara al cuello yugos de hierro! 14El Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, dice: ¡Yugo de hierro he puesto al cuello de todas estas naciones obligándolas a ir como esclavas a Nabucodonosor, rey de Babilonia! Y nada modificará este decreto, pues le he entregado hasta los rebaños y manadas. 15Jeremías le dijo a Jananías, el falso profeta: ―Mira, Jananías, el Señor no te ha enviado y el pueblo cree tus mentiras. 16Por lo tanto, el Señor dice que tendrás que morir. Este mismo año acabará tu vida porque te has rebelado contra el Señor. 17Y en efecto, dos meses después murió Jananías.
Versículos de Jeremías 28

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