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Sobre este capítuloPasur, jefe de los oficiales del templo, manda azotar a Jeremías y ponerlo en el cepo tras oír su profecía. Cuando es liberado, Jeremías le dice que Dios lo ha rebautizado Terror por todas partes, pues él y sus amigos caerán a espada y Judá será entregada a Babilonia. Luego Jeremías derrama una de sus lamentaciones más amargas: Dios lo sedujo y él fue engañado; es objeto de burla todo el día, y si dice que no hablará más la palabra de Dios, arde como fuego encerrado en sus huesos. Aun así, afirma que el Señor está con él como poderoso guerrero, y pide alabanza. Después maldice el día en que nació.

Pasur, jefe de los oficiales del templo, manda azotar a Jeremías y ponerlo en el cepo tras oír su profecía. Cuando es liberado, Jeremías le dice que Dios lo ha rebautizado Terror por todas partes, pues él y sus amigos caerán a espada y Judá será entregada a Babilonia. Luego Jeremías derrama una de sus lamentaciones más amargas: Dios lo sedujo y él fue engañado; es objeto de burla todo el día, y si dice que no hablará más la palabra de Dios, arde como fuego encerrado en sus huesos. Aun así, afirma que el Señor está con él como poderoso guerrero, y pide alabanza. Después maldice el día en que nació.

Temas

  • Persecución del profeta
  • Fuego en los huesos
  • Lamento crudo

Versículos clave

Biblia en audio · Jeremías 20

Escucha mientras haces tus cosas.

Jeremías 20

Nueva Biblia Viva18 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Entonces, cuando Pasur, hijo de Imer, sacerdote encargado del templo del Señor, oyó lo que Jeremías decía, 2lo prendió y ordenó que le dieran una paliza y que lo pusieran en un calabozo, en la cárcel que está en la puerta de la ciudad conocida como de Benjamín, cerca del templo. 3Al día siguiente, cuando por fin Pasur lo soltó, Jeremías dijo: Pasur, el Señor te ha cambiado de nombre. Él ordena que de ahora en adelante se te llame «Varón que vive en el terror». 4Porque el Señor enviará terror sobre ti y todos tus amigos, y los verás morir por herida de espada, traspasados por sus enemigos. Dejaré a Judá en manos del rey de Babilonia, dice el Señor, y él se llevará a los de este pueblo como esclavos a Babilonia y dejará que los acuchillen. 5Y yo dejaré que tus enemigos saqueen a Jerusalén. Todos los famosos tesoros de la ciudad, con las piedras preciosas, el oro y la plata de los reyes, serán llevados a Babilonia. 6En cuanto a ti, Pasur, todos los de tu casa y parentela serán esclavos en Babilonia y allí morirán; tú y aquellos a quienes engañaste profetizando que todo saldría bien. 7Entonces dije: ¡Oh Señor, me sedujiste y no puse resistencia! Me veo forzado a darles tus mensajes porque tú eres más fuerte que yo, pero ahora soy el hazmerreír de la ciudad, todo el mundo se burla de mí. 8Ni una sola vez me has permitido decirles siquiera una palabra bondadosa, todo el tiempo he tenido que anunciarles desastre, horror y destrucción. Con razón se ríen y burlan de mí y convierten mi nombre en chiste de la familia. 9¡Y no puedo renunciar! Porque si digo que nunca más volveré a mencionar al Señor, que nunca más hablaré en su representación, empiezo a sentir tu palabra como si fuera lumbre que me quema por dentro y no lo puedo resistir más. 10Sin embargo, por todos lados los oigo murmurar sus amenazas y tengo miedo. «Te vamos a acusar», dicen. Hasta los que eran mis amigos me vigilan, esperando que cometa un error fatal. «Él solo se meterá en la trampa», dicen, «y entonces lo atraparemos y nos vengaremos de él». 11Pero el Señor está junto a mí como gran guerrero, y delante de él, el Poderoso, el Terrible, ellos no pueden hacer nada. No pueden derrotarme; serán avergonzados y completamente humillados, y sobre ellos caerá un castigo muy duro. 12¡Oh Señor de los ejércitos, que conoces a los que son justos y examinas los más profundos pensamientos del corazón y la mente, permíteme ver tu venganza contra ellos! Porque en ti he confiado mis asuntos. 13Con esta confianza que me inspiras, cantaré de alegría y agradecimiento al Señor. ¡Cantemos, pues pobre y menesteroso como yo era, él me ha liberado de mis perseguidores! 14¡Maldito el día en que nací! ¡Para nada sea recordado con alegría el día que mi madre me dio a luz! 15¡Maldito sea aquel mensajero que le avisó a mi padre de mi nacimiento! 16¡Que a ese mensajero le pase como a las ciudades de la antigüedad que Dios destruyó sin misericordia. 17Ahora deseo haber nacido muerto, siendo el vientre de mi madre mi tumba y así no haber tenido que pasar por todo lo que he pasado. 18¿Pues para qué nací? Porque mi vida sólo ha sido angustia, dolor y vergüenza.
Versículos de Jeremías 20

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