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Sobre este capítuloDios dice a Jeremías que escriba todas sus palabras en un libro, porque viene un tiempo en que restaurará a su pueblo en su tierra. Jeremías describe un día de terrible angustia, como dolores de parto, tiempo de aflicción para Jacob, pero será salvo de ella. Dios quebrará el yugo de sus cuellos, y servirán al Señor su Dios y a David su rey, que él levantará para ellos. Dice a su siervo Jacob que no tema, porque lo salvará desde lejos. Aunque su herida parece incurable, le devolverá la salud y sanará sus llagas. La ciudad será reedificada, con acción de gracias y voz de alegría, y ellos serán su pueblo y él su Dios.

Dios dice a Jeremías que escriba todas sus palabras en un libro, porque viene un tiempo en que restaurará a su pueblo en su tierra. Jeremías describe un día de terrible angustia, como dolores de parto, tiempo de aflicción para Jacob, pero será salvo de ella. Dios quebrará el yugo de sus cuellos, y servirán al Señor su Dios y a David su rey, que él levantará para ellos. Dice a su siervo Jacob que no tema, porque lo salvará desde lejos. Aunque su herida parece incurable, le devolverá la salud y sanará sus llagas. La ciudad será reedificada, con acción de gracias y voz de alegría, y ellos serán su pueblo y él su Dios.

Temas

  • Un libro de consuelo
  • Sanidad de una herida incurable
  • Restauración y reconstrucción

Versículos clave

Biblia en audio · Jeremías 30

Escucha mientras haces tus cosas.

Jeremías 30

Nueva Biblia Viva24 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Este es otro de los mensajes del Señor a Jeremías: 2El Señor Dios de Israel dice: Escribe en un rollo para que conste todo lo que te he dicho. 3Porque vendrá el tiempo cuando restauraré la fortuna de mi pueblo, Israel y Judá, y los traeré de regreso a esta tierra que di a sus antepasados; la poseerán y vivirán de nuevo en ella. 4Y escribe también esto respecto a Israel y Judá: 5«¿Dónde hallaremos paz?» claman. «No hay sino miedo y temblor». 6¿Dan a luz los hombres? ¿Por qué están entonces ahí, con rostro ceniciento, con las manos apretadas contra la cintura como mujeres a punto de dar a luz? 7¡Ay! en toda la historia, ¿cuándo hubo jamás un tiempo de terror como ese que se le viene encima a Israel? Es tiempo de mucho sufrimiento para mi pueblo —para Jacob— como nunca lo experimentaron antes. ¡Pero Dios los librará! 8Pues en aquel día, dice el Señor de los ejércitos, yo quebrantaré ese dominio extranjero que pesa sobre ti como yugo y te haré libre, 9entonces sólo le serán fieles al Señor su Dios, y a David su Rey, a quien yo volveré a la vida para que les ayude, dice el Señor. 10¡No temas, pues, oh Jacob, siervo mío; no te desalientes, oh Israel, porque yo te conduciré a tu hogar desde tierras lejanas, y a tus hijos desde su destierro! Todos tendrán reposo y tranquilidad en su propia patria, y nadie los atemorizará 11porque yo estoy con ustedes y los libraré de cualquier peligro, dice el Señor. Aunque destruya totalmente a las naciones en donde los he esparcido, no los exterminaré a ustedes; los castigaré, es cierto, no se librarán del castigo, para que les sirva de corrección. 12Porque tu maldad es como una llaga incurable, terrible herida. 13No hay quien los ayude a vendar su herida y ningún remedio es eficaz. 14Todos tus amantes te han abandonado y ya no te tienen ningún cariño; porque cruelmente los he herido, como si fuese enemigo suyo; sin misericordia, como si fuese un implacable adversario; porque sus pecados son muy numerosos, y su culpa muy grande. 15¿Por qué protestan por su castigo? ¡Tan escandalosa es su maldad que su dolor no debería tener fin! Es por lo grande de su maldad que he tenido que castigarlos tanto. 16Pero en aquel día venidero, todos los que los destruyen serán destruidos, y todos sus enemigos les servirán como esclavos. A los que les roban se les robará, y los que los atacan serán atacados. ¡A todos pagaré con su propia moneda! 17Les devolveré a ustedes la salud y sanaré sus heridas. Ahora los llaman «Los desechados» y «Jerusalén, sitio que nadie quiere». 18Pero, dice el Señor, cuando yo los haga retornar de su cautiverio a la patria y restaure su fortuna, Jerusalén será reedificada sobre sus ruinas, el palacio será reconstruido como era antes. 19Las ciudades estarán llenas de júbilo y la gente expresará su gratitud, y yo haré que mi pueblo vuelva a crecer y lo convertiré en una nación grande y honorable. 20Sus hijos prosperarán como lo hicieron en el pasado; toda la comunidad estará muy firme y en buena relación conmigo, y yo castigaré a todos los que los perjudiquen. 21Volverán a tener su propio gobernante, y no será un extranjero. Y yo le invitaré a que se dirija a mí con toda confianza, y él se me acercará, pues ¿quién se atrevería a venir a mí de no ser invitado? 22Y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. 23¡Súbitamente el devastador torbellino del Señor llega con furia; estallará sobre la cabeza de los malvados! 24¡El Señor no retirará la furia de su cólera hasta que haya terminado la tremenda destrucción que ha planeado! Más adelante comprenderán lo que les digo.
Versículos de Jeremías 30

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