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Acerca de este libro: Jeremías

Jeremías es el libro más extenso de la Biblia por número de palabras y el más personal de los profetas. Dios lo llama siendo todavía joven y lo envía a advertir a Judá que la idolatría, la injusticia y la falsa seguridad en el templo traerán desastre. Durante décadas lo burlan, lo golpean y lo amenazan, y él se queja abiertamente ante Dios del precio de su tarea. El libro no sigue un orden cronológico estricto: reúne sermones, acciones simbólicas, relatos sobre el profeta y su escriba Baruc, y poemas de dolor. Jerusalén cae ante Babilonia tal como él dijo. Aun así, en el centro del libro hay un mensaje de esperanza: Dios promete un nuevo pacto escrito en el corazón, perdón de pecados y un futuro para su pueblo disperso. Los cristianos ven en esa promesa un anticipo de lo que trae Jesús. Jeremías muestra que la fidelidad a Dios puede ser solitaria y costosa, y que Dios no abandona a quienes le obedecen.

Autor
El profeta Jeremías, con la ayuda de su escriba Baruc para escribir y conservar el rollo.
Fecha
Jeremías profetizó desde aprox. 626 a. C. hasta después de la caída de Jerusalén en 586 a. C.; el libro tomó su forma final durante el exilio o después.
Destinatarios
El pueblo y los líderes de Judá y Jerusalén, y más tarde los desterrados en Babilonia.

Temas

El llamado de Dios y el costo del profetaIdolatría y falsa seguridadArrepentimiento y juicioEl nuevo pactoEsperanza en el exilio

Esquema

  1. 1:1–1:19El llamado de Jeremías
  2. 2:1–25:38Advertencias contra el pecado de Judá
  3. 26:1–29:32Conflicto con falsos profetas y carta a los desterrados
  4. 30:1–33:26El libro de la consolación
  5. 34:1–45:5Asedio, caída y consecuencias
  6. 46:1–52:34Mensajes contra las naciones

Versículos clave

Sobre este capítuloJeremías, hijo de un sacerdote de Anatot, registra el llamado de Dios en los días de Josías y hasta la caída de Jerusalén. Dios dice que lo conoció y lo apartó antes de que naciera, y lo constituyó profeta a las naciones. Jeremías protesta que es solo un joven y no sabe hablar, pero Dios le dice que no diga eso, toca su boca y pone allí sus palabras. Siguen dos visiones: una vara de almendro, que muestra que Dios vela sobre su palabra, y una olla hirviendo inclinada desde el norte, que muestra que viene desgracia. Dios le dice que se mantenga firme y no se aterre, pues aunque lo combatan, no lo vencerán.

Jeremías, hijo de un sacerdote de Anatot, registra el llamado de Dios en los días de Josías y hasta la caída de Jerusalén. Dios dice que lo conoció y lo apartó antes de que naciera, y lo constituyó profeta a las naciones. Jeremías protesta que es solo un joven y no sabe hablar, pero Dios le dice que no diga eso, toca su boca y pone allí sus palabras. Siguen dos visiones: una vara de almendro, que muestra que Dios vela sobre su palabra, y una olla hirviendo inclinada desde el norte, que muestra que viene desgracia. Dios le dice que se mantenga firme y no se aterre, pues aunque lo combatan, no lo vencerán.

Temas

  • Llamado antes de nacer
  • Temor y aliento
  • Advertencias de juicio

Versículos clave

Biblia en audio · Jeremías 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Jeremías 1

Nueva Biblia Viva19 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Este es el mensaje que el Señor le comunicó al sacerdote Jeremías, hijo de Jilquías, quien vivió en el pueblo de Anatot en la provincia de Benjamín. 2Recibió el primero de los mensajes de parte de Dios en el año trece del reinado de Josías, hijo de Amón, rey de Judá. 3Recibió otros durante el reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, y posteriormente en diversas ocasiones hasta el mes de julio en el año once del reinado de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, cuando la población de Jerusalén fue llevada cautiva a Babilonia. 4El Señor me dijo: 5Yo había determinado tu futuro desde que te estabas formando en el vientre de tu madre; antes que nacieras te escogí y te consagré como vocero mío ante el mundo. 6«¡Oh Señor Dios», dije yo, «no puedo hacer eso! ¡No soy más que un muchacho! ¡Ni siquiera puedo hablar con soltura!». 7No digas eso, respondió el Señor, pues tú irás a dondequiera que yo te envíe y anunciarás lo que yo te diga. 8Y no le tengas miedo al pueblo, porque yo, el Señor, estaré contigo y te libraré en caso de peligro. 9Luego el Señor me tocó la boca y dijo: Mira, te he dado la capacidad de comunicar mis mensajes. 10Hoy comienza tu trabajo: prevenir a las naciones y a los pueblos del mundo. De acuerdo con mis palabras, expresadas por tu boca, yo derribaré a unos y los destruiré, y plantaré y cuidaré a otros, los fortaleceré y los engrandeceré. 11Luego el Señor me dijo: Mira, Jeremías, ¿qué ves? Y yo respondí: Veo una rama de almendro. 12Y el Señor respondió: Eso es, y significa que sin duda alguna ejecutaré mis amenazas de castigo. 13Luego me preguntó: ¿Qué ves ahora? Y yo respondí: Veo una vasija de agua hirviendo que se ladea hacia el sur. 14Sí, dijo, porque del norte caerá un terror hirviendo sobre todos los pueblos de esta tierra. 15Yo llamo a los ejércitos de los países del norte para que se lancen sobre Jerusalén y la rodeen con sus ejércitos, y que hagan lo mismo con todas las demás ciudades de Judá. 16Así castigaré a mi pueblo por haberme abandonado y por rendirles homenaje a otros dioses, que son sólo ídolos hechos por sus propias manos. 17Así que levántate, vístete y ve a decirles cuanto yo te mande. No les tengas miedo, mantén una postura firme ante ellos. 18Mira, hoy te vuelvo inexpugnable a todos sus ataques, no pueden dañarte. Yo te doy una gran fuerza como si fueras ciudad llena de torres defensivas que no puede ser conquistada, como si fueras una columna de hierro o fuerte puerta de bronce. Todos los reyes de Judá, sus funcionarios, sacerdotes y habitantes no podrán nada contra ti. 19Van a intentar acabar contigo, pero fracasarán porque yo estoy contigo, dice el Señor. Yo te libraré.
Versículos de Jeremías 1

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