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Acerca de este libro: Job

Job es un extenso poema sobre el sufrimiento del inocente. Comienza en prosa con un hombre íntegro y rico que en pocos días pierde a sus hijos, sus bienes y su salud, tras una escena celestial en la que el acusador cuestiona si Job sirve a Dios por nada. Tres amigos llegan para acompañarlo y luego para discutir: el sufrimiento tiene que ser merecido, insisten, así que Job debe arrepentirse. Job se niega a confesar lo que no ha hecho y clama una y otra vez para que Dios le responda. Luego habla Elihú, un hombre más joven. Después Dios responde desde el torbellino, no con una explicación, sino con un recorrido por la creación que coloca en su lugar el entendimiento humano. Job se rinde, y Dios declara que los amigos hablaron mal y que Job habló bien. El libro no resuelve el problema del dolor; ofrece confianza, lamento sincero y la presencia de Dios. Los lectores difieren en cómo entender la escena inicial y la restauración final.

Autor
Desconocido; el libro no nombra a su autor y la tradición ha propuesto varias hipótesis sin consenso.
Fecha
El relato tiene un ambiente patriarcal; los eruditos fechan su redacción desde la monarquía temprana hasta después del exilio.
Destinatarios
Cualquier persona en Israel, y más allá, que haya sufrido y se haya preguntado si Dios es justo.

Temas

El sufrimiento del inocenteLamento sinceroLos límites de la sabiduría humanaLa respuesta de Dios desde el torbellino

Esquema

  1. 1:1–2:13La pérdida y el desafío celestial
  2. 3:1–27:23Job y sus tres amigos
  3. 28:1–31:40Un poema sobre la sabiduría y el último ruego de Job
  4. 32:1–37:24Habla Elihú
  5. 38:1–42:6Dios responde y Job contesta
  6. 42:7–42:17El veredicto y la restauración

Versículos clave

Sobre este capítuloSe presenta a Job como un hombre íntegro y recto en la tierra de Uz, rico y devoto de Dios, que ora incluso por sus hijos por si hubieran pecado. En una escena celestial, el acusador cuestiona si Job sirve a Dios solo por sus bendiciones, y Dios le permite ponerlo a prueba. En un solo día Job pierde su ganado, sus siervos y a sus diez hijos. Rasga su manto, se rapa la cabeza y se postra en adoración, diciendo que el Señor dio y el Señor quitó. El capítulo plantea la pregunta del libro sobre el sufrimiento y la fe, y Job no maldice a Dios.

Se presenta a Job como un hombre íntegro y recto en la tierra de Uz, rico y devoto de Dios, que ora incluso por sus hijos por si hubieran pecado. En una escena celestial, el acusador cuestiona si Job sirve a Dios solo por sus bendiciones, y Dios le permite ponerlo a prueba. En un solo día Job pierde su ganado, sus siervos y a sus diez hijos. Rasga su manto, se rapa la cabeza y se postra en adoración, diciendo que el Señor dio y el Señor quitó. El capítulo plantea la pregunta del libro sobre el sufrimiento y la fe, y Job no maldice a Dios.

Temas

  • El sufrimiento del justo
  • La prueba de la fe
  • Adoración en el duelo

Versículos clave

Biblia en audio · Job 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Job 1

Nueva Biblia Viva19 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1En la tierra de Uz vivía un hombre llamado Job, hombre bueno que temía a Dios y se abstenía de lo malo. 2Tenía una familia grande formada por siete hijos y tres hijas, y era inmensamente rico, pues poseía siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas burras, y muchísimos siervos. Era en efecto el más rico hacendado de toda aquella región. 4Los hijos de Job, acostumbraban turnarse para celebrar banquetes en sus respectivas casas e invitaban a sus hermanos y hermanas a comer y beber con ellos. 5Al terminar el ciclo de los banquetes, Job reunía a sus hijos y los santificaba; se levantaba muy de mañana y presentaba una ofrenda por cada uno de ellos. Porque pensaba: «Quizás mis hijos hayan pecado y en su corazón se hayan alejado de Dios». Estas cosas eran costumbre en Job. 6Cierto día en que los ángeles se presentaron ante el Señor, acudió también con ellos el ángel acusador. 7―¿De dónde vienes? —le preguntó el Señor al acusador. Y este respondió: ―De rondar la tierra y recorrerla por todas partes. 8Entonces Dios preguntó al acusador: ―¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay otro como él en toda la tierra: hombre perfecto y recto, que me teme y se abstiene de todo mal. 9―¿Y cómo no habría de serlo si lo recompensas tan bien? —dijo burlonamente el acusador—. 10Siempre has librado de todo daño su persona, su hogar y sus bienes. Has hecho prosperar cuanto hace. ¡Mira cómo se ha enriquecido! ¡Razón tiene para adorarte! 11Pero quítale sus riquezas, ¡y ya verás cómo te maldice en tu propia cara! 12El Señor replicó al ángel acusador: ―Tienes permiso para hacer con su riqueza lo que quieras; pero no lo perjudiques en su cuerpo. Entonces el ángel acusador se fue; y como era de esperarse, no mucho después, en un banquete que los hijos e hijas de Job tuvieron en casa del hermano mayor, ocurrió la tragedia. 14Llegó corriendo a casa de Job un mensajero con esta noticia: ―Estaban sus bueyes arando, y las burras pastaban junto a ellos, cuando nos asaltaron los sabeanos, se llevaron los animales y mataron a los demás siervos. ¡Sólo yo escapé! 16Aún estaba hablando este mensajero, cuando llegó otro con más noticias malas: —Del cielo cayó un rayo que calcinó a las ovejas y a todos los criados. ¡Sólo yo escapé para contárselo! 17No había terminado este, cuando otro mensajero entró corriendo. ―Tres bandas de caldeos se llevaron sus camellos y mataron a sus siervos. ¡Sólo yo escapé para contárselo! 18Mientras aún estaba hablando este, llegó otro mensajero y dijo: ―Sus hijos e hijas estaban celebrando un banquete en casa de su hermano mayor, 19cuando de pronto un fuerte viento del desierto arrasó la casa; desplomó el techo sobre ellos y los mató a todos. ¡Sólo yo escapé para contárselo! 20Job se levantó y rasgó su manto y se rasuró la cabeza en señal de duelo y se postró en tierra en actitud de adoración. 21Entonces dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y nada tendré cuando muera. El Señor me dio cuanto yo tenía; suyo era, y tenía derecho de llevárselo. Bendito sea el nombre del Señor». 22En todo esto Job no pecó ni maldijo a Dios.
Versículos de Job 1

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