“La Escritura entera es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos, para reprendernos, para corregirnos y para indicarnos cómo llevar una vida justa. De esa manera, los servidores de Dios estarán plenamente capacitados para hacer el bien.”
Pablo dice que la Escritura viene del aliento mismo de Dios y capacita al creyente para toda buena obra. Está hecha para enseñar, corregir y formar, no solo para informar.

