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Sobre este capítuloAl amanecer del primer día de la semana, unas mujeres encuentran vacío el sepulcro y dos hombres con ropas resplandecientes les dicen que Jesús ha resucitado como lo anunció. Los apóstoles al principio consideran el relato una tontería, aunque Pedro corre a ver. Esa tarde, dos discípulos que caminan a Emaús son acompañados por Jesús resucitado, a quien no reconocen hasta que parte el pan; él les había explicado, desde Moisés y los profetas, que el Mesías debía sufrir y entrar en su gloria. Vuelven de prisa a Jerusalén, donde Jesús aparece, come pescado, les abre el entendimiento para comprender las Escrituras y los envía a proclamar el arrepentimiento y el perdón a todas las naciones. Los bendice y es elevado al cielo, y ellos regresan con gran gozo.

Al amanecer del primer día de la semana, unas mujeres encuentran vacío el sepulcro y dos hombres con ropas resplandecientes les dicen que Jesús ha resucitado como lo anunció. Los apóstoles al principio consideran el relato una tontería, aunque Pedro corre a ver. Esa tarde, dos discípulos que caminan a Emaús son acompañados por Jesús resucitado, a quien no reconocen hasta que parte el pan; él les había explicado, desde Moisés y los profetas, que el Mesías debía sufrir y entrar en su gloria. Vuelven de prisa a Jerusalén, donde Jesús aparece, come pescado, les abre el entendimiento para comprender las Escrituras y los envía a proclamar el arrepentimiento y el perdón a todas las naciones. Los bendice y es elevado al cielo, y ellos regresan con gran gozo.

Temas

  • Resurrección
  • Escritura cumplida
  • Reconocer a Jesús
  • Enviados como testigos

Versículos clave

Biblia en audio · Lucas 24

Escucha mientras haces tus cosas.

Lucas 24

Nueva Biblia Viva53 versículos · 5 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro llevando las especias aromáticas que habían preparado. 2Encontraron que la piedra que cubría el sepulcro no estaba en su lugar, 3y cuando entraron no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. 4Estaban confundidas, pues no sabían qué había pasado. Mientras tanto, vieron a dos hombres vestidos con ropas brillantes, de pie junto a ellas. 5Estaban tan asustadas que se inclinaron hasta tocar el suelo con su rostro. Pero ellos les dijeron: ―¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? 6No está aquí; ha resucitado. Recuerden lo que él les dijo cuando todavía estaba con ustedes en la región de Galilea: 7“El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres malvados, y lo crucificarán, pero al tercer día va a resucitar”. 8Entonces ellas recordaron las palabras de Jesús. 9Cuando regresaron del sepulcro, les contaron a los once y a todos los demás lo que había pasado. 10Las mujeres que contaron estas cosas eran María Magdalena, Juana, María la madre de Jacobo, y las demás que las acompañaban. 11Pero los discípulos pensaron que lo que ellas decían era una locura y no les creyeron. 12Sin embargo, Pedro salió corriendo al sepulcro. Al asomarse, sólo vio las vendas de lino. Luego regresó a su casa sorprendido de lo que había sucedido. 13Ese mismo día, dos de ellos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. 14Iban conversando de todo lo que había pasado. 15Mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y empezó a caminar con ellos; 16pero no lo reconocieron, pues sus ojos estaban velados. 17Él les preguntó:―¿De qué vienen hablando por el camino?Se detuvieron; tenían los rostros embargados de tristeza. 18Uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ―¿Eres tú el único que ha estado en Jerusalén y no se ha enterado de lo que ha pasado en estos días? 19Él les preguntó:―¿Qué ha pasado?Ellos le respondieron: ―Lo de Jesús de Nazaret. Era un profeta poderoso en lo que hacía y decía ante Dios y ante la gente. 20Los jefes de los sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. 21Sin embargo, nosotros teníamos la esperanza de que él sería el libertador de Israel. Pero ya hace tres días que sucedió todo esto. 22Esta mañana, algunas de las mujeres de entre nosotros nos dejaron asombrados. Muy temprano, fueron al sepulcro, 23pero no encontraron su cuerpo. Cuando volvieron, nos contaron que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que él está vivo. 24Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y lo encontraron tal como las mujeres habían explicado. Pero a él, no lo vieron. 25Él les dijo:―¡Qué torpes son ustedes! ¡Qué corazón tan lento tienen para creer todo lo que los profetas dijeron! 26¿Acaso no saben que el Cristo tenía que sufrir estas cosas antes de entrar en su gloria? 27Entonces les explicó todo lo que las Escrituras decían acerca de él, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas. 28Cuando ya estaban cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo como que seguía su camino; 29pero ellos le dijeron con insistencia: ―Quédate con nosotros. Es muy tarde, ya es casi de noche. Así lo hizo, y entró para quedarse con ellos. 30Mientras estaban sentados a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. 31Entonces se les abrieron los ojos y pudieron reconocerlo; pero él desapareció. 32Y ellos se decían uno al otro: ―¿No sentíamos como si nuestro corazón ardiera mientras él hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras? 33En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los once y a los otros que estaban con ellos. 34Estos decían: ―¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se le apareció a Pedro! 35Los dos también contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús cuando partió el pan. 36Ellos todavía estaban hablando cuando Jesús mismo se puso en medio de ellos y les dijo:―Paz a ustedes. 37Todos se llenaron de terror pues creyeron que lo que veían era un espíritu. 38Él les preguntó:―¿Por qué están tan asustados? ¿Por qué tienen tantas dudas? 39Miren mis manos y mis pies. ¡Soy yo! Tóquenme y comprueben, pues un espíritu no tiene carne ni huesos como ven que yo los tengo. 40Después de decir esto les mostró las manos y los pies. 41Como ellos estaban alegres y asustados, no lo podían creer. Entonces les preguntó:―¿Tienen algo de comer? 42Le dieron un pedazo de pescado asado, 43y él lo tomó y se lo comió mientras todos lo veían. Luego les dijo: 44―Recuerden que cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45Entonces les abrió el entendimiento para que pudieran comprender las Escrituras. 46Les explicó:―Está escrito que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día. 47Y también que en su nombre, comenzando en Jerusalén, se predicará a todas las naciones que hay perdón de pecados para el que se arrepiente. 48Ustedes son testigos de estas cosas. 49Pronto enviaré lo que prometió mi Padre. Pero ustedes quédense en Jerusalén hasta que los llene con poder de lo alto. 50Tras aquellas palabras, los llevó hasta Betania. Una vez allí, alzó las manos y los bendijo. 51Y mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo. 52Los discípulos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén llenos de alegría. 53Desde ese día estaban siempre en el templo alabando a Dios.
Versículos de Lucas 24

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