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Sobre este capítuloLa creación y la palabra escrita de Dios hablan de él. Los cielos proclaman su gloria sin usar palabras, y el sol recorre su camino como un novio y como un atleta. Luego David se vuelve a la enseñanza del Señor y la describe como perfecta, segura, recta, clara y limpia, más valiosa que el oro y más dulce que la miel, una guía que advierte y recompensa. Termina pidiendo ser limpiado de faltas ocultas y de pecados de soberbia, y que sus palabras y pensamientos agraden a Dios, su roca y redentor.

La creación y la palabra escrita de Dios hablan de él. Los cielos proclaman su gloria sin usar palabras, y el sol recorre su camino como un novio y como un atleta. Luego David se vuelve a la enseñanza del Señor y la describe como perfecta, segura, recta, clara y limpia, más valiosa que el oro y más dulce que la miel, una guía que advierte y recompensa. Termina pidiendo ser limpiado de faltas ocultas y de pecados de soberbia, y que sus palabras y pensamientos agraden a Dios, su roca y redentor.

Temas

  • La creación habla
  • La palabra de Dios
  • Limpieza del pecado oculto

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 19

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 19

Nueva Biblia Viva14 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. 2Un día se lo dice a otro día; una noche a otra hace que lo conozcan. 3Hablan sin sonido ni palabra, su voz es silenciosa en los cielos; 4su mensaje se extiende por todo el mundo, hasta los confines de la tierra. El sol, a quien Dios le puso su hogar en el cielo, 5recorre el espacio tan resplandeciente como el novio que viene de su boda, tan alegre como el atleta que espera participar en una carrera. 6Cruza los cielos de un extremo al otro y nada escapa a su calor. 7La ley del Señor es perfecta: infunde nuevo aliento. Sus mandamientos son fieles: dan sabiduría a los sencillos. 8Las normas del Señor son justas: traen alegría al corazón. Los mandamientos del Señor son claros: dan luz a los ojos. 9El temor del Señor es puro: permanece para siempre. Los decretos del Señor son verdaderos y justos. 10Son más deseables que el oro, más que el oro refinado. Son más dulces que la miel que destiló del panal. 11Porque ellos advierten al que los oye y hacen triunfar a quienes los obedecen. 12Pero, ¿cómo podré yo saber qué pecados acechan en mi corazón? 13Purifícame de esas faltas que me son ocultas, y líbrame de cometer maldades voluntariamente; ayúdame para que ellas no me dominen. Sólo así podré estar libre de culpa y de multiplicar mis pecados. 14Que mis palabras y mis más íntimos pensamientos sean agradables a ti; Señor, roca mía y redentor mío.
Versículos de Salmos 19

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