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Acerca de este libro: 2 Pedro

Segunda de Pedro es una carta breve y urgente escrita por un apóstol que sabe que su tiempo se acaba. Pedro quiere que los creyentes recuerden lo que ya saben y sigan creciendo en ello. Comienza describiendo las cualidades que nacen del poder y de las promesas de Dios, e insta a sus lectores a añadir a su fe bondad, conocimiento, dominio propio, perseverancia, piedad y amor. Apoya su confianza en lo que él mismo vio en el monte donde Jesús se reveló en gloria y en los profetas que hablaron movidos por el Espíritu Santo. El capítulo central advierte contra los falsos maestros que tuercen la verdad y llevan a la gente al desenfreno, con ejemplos tomados de la historia de Israel. El último capítulo responde a los burlones que dudan de que Cristo vuelva, y explica que la paciencia de Dios da tiempo para que la gente se arrepienta y que su pueblo debe vivir de forma santa y expectante. Termina mencionando las cartas de Pablo y llamando a crecer en la gracia. Los estudiosos discuten si la escribió Pedro mismo o un discípulo cercano, y los cristianos sostienen opiniones distintas al respecto.

Autor
El apóstol Pedro, según la propia carta; muchos estudiosos piensan que la escribió un discípulo cercano en su nombre, y los cristianos difieren.
Fecha
Probablemente a mediados de los años 60 d. C. si la escribió Pedro; algunos estudiosos la sitúan más tarde, a principios del siglo II.
Destinatarios
Comunidades cristianas del mundo romano, probablemente los mismos lectores de la primera carta de Pedro.

Temas

Crecer en piedadTestimonio fiel y la EscrituraAdvertencia contra los falsos maestrosLa paciencia de Dios y el regreso de CristoGracia y conocimiento

Esquema

  1. 1:1–1:11Saludo y crecimiento en la fe
  2. 1:12–1:21Testigo ocular y palabra profética
  3. 2:1–2:22Advertencia sobre los falsos maestros
  4. 3:1–3:13Los burlones y la promesa del regreso de Cristo
  5. 3:14–3:18Exhortación final a crecer en la gracia

Versículos clave

Sobre este capítuloPedro escribe a los que han recibido una fe igualmente preciosa y les recuerda que el poder de Dios les ha dado todo lo necesario para la vida y la piedad mediante el conocimiento de Cristo. Deben añadir a su fe virtud, conocimiento, dominio propio, constancia, piedad, afecto fraternal y amor, para ser fructíferos y estar seguros en su llamamiento. Pedro sabe que su muerte está cerca y quiere que recuerden estas cosas cuando él ya no esté. Habla de haber visto la majestad de Cristo en el monte de la transfiguración y dice que la palabra profética es aún más segura, pues la profecía no vino por voluntad humana sino de hombres movidos por el Espíritu Santo.

Pedro escribe a los que han recibido una fe igualmente preciosa y les recuerda que el poder de Dios les ha dado todo lo necesario para la vida y la piedad mediante el conocimiento de Cristo. Deben añadir a su fe virtud, conocimiento, dominio propio, constancia, piedad, afecto fraternal y amor, para ser fructíferos y estar seguros en su llamamiento. Pedro sabe que su muerte está cerca y quiere que recuerden estas cosas cuando él ya no esté. Habla de haber visto la majestad de Cristo en el monte de la transfiguración y dice que la palabra profética es aún más segura, pues la profecía no vino por voluntad humana sino de hombres movidos por el Espíritu Santo.

Temas

  • Crecer en piedad
  • Testigos presenciales
  • Profecía inspirada

Versículos clave

Biblia en audio · 2 Pedro 1

Escucha mientras haces tus cosas.

2 Pedro 1

Nueva Biblia Viva19 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo han alcanzado una fe tan preciosa como la nuestra: 2que la gracia y la paz de Dios les sean multiplicadas por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor. 3Dios en su gran poder nos ha concedido lo que necesitamos para llevar una vida piadosa. ¡Lo hizo cuando conocimos a Aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia! 4Dios nos ha dado preciosas y grandísimas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción de este mundo debido a los malos deseos, puedan ser partícipes de la naturaleza divina. 5Por eso, deben esforzarse para añadir a su fe una buena conducta; a la buena conducta, el entendimiento; 6al entendimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la devoción a Dios; 7a la devoción a Dios, el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor. 8Si ustedes tienen estas virtudes y las desarrollan, estas los ayudarán a crecer y conocer más a nuestro Señor Jesucristo, y los harán más fructíferos y útiles. 9Por otro lado, el que no tenga estas virtudes está ciego o es corto de vista y ha olvidado que Dios lo limpió de sus viejos pecados. 10Así que, amados hermanos, puesto que Dios los ha llamado y escogido, procuren que esto eche raíces en ustedes, pues así nunca tropezarán ni caerán. 11Además, les será concedida amplia entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 12Jamás dejaré de recordarles estas cosas, aun cuando las sepan y permanezcan firmes en la verdad. 13El Señor Jesucristo me ha revelado que mis días en este mundo están contados y que pronto he de partir; por ello, mientras viva, es mi obligación hacerles recordatorios como estos, 15con la esperanza de que queden tan grabados en su mente que los recuerden aun mucho después de mi partida. 16No crean ustedes que les hemos estado relatando cuentos de hadas, cuando les hemos hablado del poder de nuestro Señor Jesucristo y de su segundo advenimiento. No. Con nuestros propios ojos vimos su majestad. 17Estábamos con él en el monte santo cuando resplandeció con la gloria y honor de Dios el Padre. Una voz desde la imponente gloria le dijo: «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él». 19Así comprobamos el cumplimiento de las profecías, y ustedes hacen bien en examinarlas cuidadosamente. Ellas son como antorchas que disipan la oscuridad, hasta que el día esclarezca y la estrella de la mañana brille en sus corazones. 20Ustedes deben entender esto: Ninguna profecía de las Escrituras puede ser interpretada como uno quiera, 21porque los profetas no hablaron por su propia iniciativa. Ellos hablaron de parte de Dios, y fueron inspirados por el Espíritu Santo.
Versículos de 2 Pedro 1

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