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Sobre este capítuloEl novio responde a su invitación y habla con ternura de disfrutar su huerto, y los amigos celebran. Luego el ánimo cambia a un sueño inquieto: él llama a la puerta de noche, ella vacila y, cuando abre, ya se ha ido. Sale a buscarlo por las calles y los guardias de la ciudad la maltratan. Pide a las hijas de Jerusalén que le digan que está enferma de amor, y ellas preguntan qué tiene de especial. Ella responde con un largo retrato de su fuerza y hermosura, y termina declarando que es todo deseable. El capítulo muestra que el amor incluye momentos perdidos y anhelo.

El novio responde a su invitación y habla con ternura de disfrutar su huerto, y los amigos celebran. Luego el ánimo cambia a un sueño inquieto: él llama a la puerta de noche, ella vacila y, cuando abre, ya se ha ido. Sale a buscarlo por las calles y los guardias de la ciudad la maltratan. Pide a las hijas de Jerusalén que le digan que está enferma de amor, y ellas preguntan qué tiene de especial. Ella responde con un largo retrato de su fuerza y hermosura, y termina declarando que es todo deseable. El capítulo muestra que el amor incluye momentos perdidos y anhelo.

Temas

  • Demora y distancia
  • Anhelo tras la pérdida
  • Elogio del amado

Versículos clave

Biblia en audio · Cantares 5

Escucha mientras haces tus cosas.

Cantares 5

Nueva Biblia Viva16 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Aquí estoy en mi huerto, amada mía, novia mía. Reúno la mirra con las especias mías y como mi panal con la miel. Bebo mi vino con mi leche. El coro ¡Oh, amado y amada, coman y beban! ¡Sí, beban hasta saciarse! 2Cierta noche, mientras dormía, se me despertó en sueños el corazón. Oí la voz de mi amado; ¡llamaba a la puerta de mi recámara! «Ábreme, amada mía; amor mío, mi linda paloma», decía, «pues mi cabeza está empapada de rocío; la humedad de la noche corre por mi cabello». 3Pero yo le dije: «Ya me desvestí. ¿Me visto otra vez? Ya me lavé los pies; ¿me los vuelvo a ensuciar?». 4Mi amado trataba de abrir el cerrojo de la puerta, y mi corazón se estremeció. 5Salté para abrirle; mis manos destilaban perfume y mis dedos preciosa mirra cuando empujé el cerrojo. 6Le abrí a mi amado, pero ya no estaba. El corazón se me detuvo. Lo busqué y no pude hallarlo en ninguna parte. Lo llamé, pero no hubo respuesta. 7Los centinelas me encontraron mientras rondaban la ciudad, me golpearon y me hirieron. Los vigilantes de la torre me arrancaron el velo. 8Les ruego, mujeres de Jerusalén, que si encuentran a mi amado, le digan que me muero de amor. 9Dinos, bella entre las mujeres, ¿en qué aventaja tu amado a otros hombres, para que así nos ruegues? 10Mi amado es bronceado y hermoso, el mejor entre diez mil. 11Su cabeza es oro finísimo, y tiene el cabello negro y ondulado. 12Sus ojos son perfectos; parecen palomas que se bañan en un estanque de leche. 13Sus mejillas son como lecho de dulce bálsamo, como cultivos de aromáticas hierbas. Perfumados lirios son sus labios, como mirra es su aliento. 14Barras de oro incrustadas de topacio son sus brazos; su cuerpo es marfil reluciente incrustado de zafiro. 15Sus piernas, como columnas de mármol asentadas en bases de oro finísimo, fuerte como cedro del Líbano; él es sin par. 16Su boca es dulcísima, él es todo un amor. Así, oh mujeres de Jerusalén, es mi amado, ¡así es mi amor!
Versículos de Cantares 5

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