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Sobre este capítuloEl novio describe de nuevo a su amada, esta vez de los pies hacia arriba, la llama princesa y expresa su deleite con imágenes poéticas y generosas. Habla de una palmera cuyos frutos desea gustar. Ella responde entregándose con libertad y repite que le pertenece y que él la desea. Lo invita a salir al campo y a las aldeas, a pasar la noche entre las viñas en flor y a disfrutar los frutos que ha guardado para él. El capítulo celebra la intimidad conyugal como algo gozoso, mutuo y deseado por ambos.

El novio describe de nuevo a su amada, esta vez de los pies hacia arriba, la llama princesa y expresa su deleite con imágenes poéticas y generosas. Habla de una palmera cuyos frutos desea gustar. Ella responde entregándose con libertad y repite que le pertenece y que él la desea. Lo invita a salir al campo y a las aldeas, a pasar la noche entre las viñas en flor y a disfrutar los frutos que ha guardado para él. El capítulo celebra la intimidad conyugal como algo gozoso, mutuo y deseado por ambos.

Temas

  • Deleite en la amada
  • Deseo mutuo
  • Amor entre las viñas

Versículos clave

Biblia en audio · Cantares 7

Escucha mientras haces tus cosas.

Cantares 7

Nueva Biblia Viva13 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Qué bellos son tus pies en las sandalias!, princesa mía. Tus torneados muslos son joyas, obra del más excelso artífice. 2Tu ombligo es copa de vino. Tu vientre encantador es montón de trigo entre lirios. 3Tus pechos son dos gacelas; sí, dos gacelas mellizas; 4tu cuello parece torre de marfil, tus ojos, los manantiales de Hesbón junto a la entrada de Bat Rabín. Tu nariz es bella como la torre del Líbano que mira hacia Damasco. 5Como el monte Carmelo es corona de montes, así tu cabeza es tu corona. Has cautivado al rey con tus rizos. 6¡Qué deliciosa eres; qué agradable, amor, sumo deleite! 7Eres alta y esbelta al igual que una palmera, y tus pechos son sus racimos. 8Yo me dije: «Subiré a la palmera y tomaré sus racimos». Sean ahora tus pechos como racimos de uvas y el aroma de tu aliento como manzanas, 9y tus besos tan embriagantes como el mejor vino, que resbala suavemente por labios y dientes. 10Soy de mi amado; ¡su pasión lo atrae hacia mí! 11Ven, amado mío, salgamos a los campos y pasemos la noche entre los azahares. 12Madruguemos para salir a las viñas a ver si han retoñado, si los capullos se han abierto, y si los granados están en flor. Y allí te entregaré mi amor. 13Allí las mandrágoras esparcen su aroma, y a nuestra puerta hallamos las más exóticas frutas, frescas y secas, pues las he guardado para ti, amado mío.
Versículos de Cantares 7

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