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Acerca de este libro: Jonás

Jonás es un relato breve sobre un profeta que huye en dirección contraria. Dios lo envía a Nínive, la capital de Asiria, un imperio brutal que amenazaba a Israel. Jonás se sube a un barco que va hacia el lado opuesto, estalla una tormenta, y los marineros, que oran a sus propios dioses, terminan mostrando más reverencia al Señor que su propio profeta. Arrojado al mar, Jonás es tragado por un gran pez, ora desde su interior y es rescatado. Por fin predica en Nínive, y toda la ciudad, desde el rey hasta el más humilde, abandona la violencia. Entonces la historia se vuelve sobre el propio Jonás, que se enoja porque Dios tuvo misericordia. El libro no termina con una respuesta sino con una pregunta de Dios, dejada abierta para quien lee. La tradición judía lee Jonás en el Día de la Expiación. Muchos cristianos han visto en los tres días dentro del pez una señal que apunta a Jesús. Algunos lectores toman el libro como historia literal y otros como una parábola cuidadosamente construida; todos coinciden en su mensaje: la compasión de Dios llega más lejos que la nuestra.

Autor
El libro no lo nombra; la tradición lo relaciona con el profeta Jonás, hijo de Amitay, mencionado en 2 Reyes.
Fecha
El profeta vivió en el siglo VIII a. C.; los especialistas difieren sobre si el libro se escribió entonces o después del exilio.
Destinatarios
Israel, que necesitaba ver que a Dios también le importan los enemigos, y todo lector tentado a guardar la misericordia para sí.

Temas

La misericordia de Dios para los enemigosHuir del llamado de DiosEl arrepentimientoEl dominio de Dios sobre el mar y la tormentaUna pregunta abierta para el lector

Esquema

  1. 1:1–1:16Jonás huye y llega la tormenta
  2. 1:17–2:10El gran pez y la oración de Jonás
  3. 3:1–3:10Nínive escucha y se arrepiente
  4. 4:1–4:11El enojo de Jonás y la pregunta de Dios

Versículos clave

Sobre este capítuloDios manda a Jonás a Nínive, la gran capital de Asiria, para clamar contra su maldad, pero Jonás navega en dirección contraria hacia Tarsis. El Señor lanza un gran viento, y los marineros aterrados invocan a sus propios dioses mientras Jonás duerme abajo. Cuando la suerte señala a Jonás, él confiesa que adora al Dios que hizo el mar y la tierra seca, y les dice que lo arrojen por la borda. Con renuencia lo hacen, la tormenta se detiene y los marineros temen al Señor y hacen votos. Dios dispone un gran pez que se traga a Jonás, y este permanece dentro tres días y tres noches.

Dios manda a Jonás a Nínive, la gran capital de Asiria, para clamar contra su maldad, pero Jonás navega en dirección contraria hacia Tarsis. El Señor lanza un gran viento, y los marineros aterrados invocan a sus propios dioses mientras Jonás duerme abajo. Cuando la suerte señala a Jonás, él confiesa que adora al Dios que hizo el mar y la tierra seca, y les dice que lo arrojen por la borda. Con renuencia lo hacen, la tormenta se detiene y los marineros temen al Señor y hacen votos. Dios dispone un gran pez que se traga a Jonás, y este permanece dentro tres días y tres noches.

Temas

  • Huir de Dios
  • Una tormenta y una confesión
  • Paganos que temen al Señor
  • El gran pez

Versículos clave

Biblia en audio · Jonás 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Jonás 1

Nueva Biblia Viva16 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1El Señor envió este mensaje a Jonás, hijo de Amitay: 2«Ve a la gran ciudad de Nínive y anúnciale que la voy a destruir, porque su maldad ha quedado completamente evidente ante mí». 3Pero Jonás no quiso ir. Al contrario, quiso huir de la presencia del Señor; por eso, fue hacia la costa, al puerto de Jope. Allí encontró un barco que iba hacia Tarsis. Pagó su pasaje y subió al barco para irse bien lejos de la presencia del Señor. 4El barco navegaba normalmente, cuando de repente el Señor envió un fuerte viento sobre el mar, haciendo que una gran tormenta amenazara con hacer naufragar el barco. 5Temerosos de perder la vida, los desesperados marineros gritaban pidiendo ayuda a sus dioses, y arrojaban la carga al mar para que la nave quedara más liviana. Mientras tanto, Jonás dormía profundamente en el fondo del barco. 6El capitán bajó a buscarlo y, cuando lo encontró, le gritó: ―¿Qué haces aquí dormido? ¡No es tiempo de dormir! ¡Levántate y clama a tu Dios! ¡Quizás tenga misericordia de nosotros y nos salve! 7Entonces los marineros decidieron echar suertes para descubrir quién era el culpable de que les estuviera pasando esa desgracia. ¡Y la mala suerte señaló a Jonás! 8―¿Qué hiciste para que nos viniera este mal? ¿Quién eres? ¿En qué trabajas? ¿De qué nacionalidad eres? ¿De qué país vienes? —le preguntaron. 9―Soy hebreo, soy devoto del Señor, el Dios del cielo, quien hizo el mar y la tierra. Lo que está sucediendo es por mi culpa, pues trato de huir de la presencia de Dios —les respondió. Los hombres se asustaron mucho cuando oyeron esto, y le preguntaron: ―¿Por qué lo hiciste? 11Dinos, ¿qué debemos hacer contigo para detener la tormenta? Porque el mar se embravecía más y más. 12―Arrójenme al mar —les dijo— y el mar se aquietará nuevamente. Porque yo sé que esta tormenta ha venido por mi culpa. 13Los marineros trataron de hacer volver la nave a tierra, remando arduamente, pero fue imposible. El mar estaba demasiado embravecido y no lo podían vencer. 14Entonces clamaron al Señor, el Dios de Jonás: «Señor, no nos hagas morir por el pecado de este hombre, y no nos hagas responsables de su muerte, porque no ha sido culpa nuestra lo ocurrido; tú enviaste esta tempestad en su contra, porque tú tienes buenas razones para ello». 15En seguida tomaron a Jonás y lo arrojaron por la borda al mar enfurecido, y ¡la tempestad se calmó de inmediato! 16Aquellos hombres sintieron gran temor del Señor, le ofrecieron sacrificios y prometieron siempre rendirle homenaje. 17El Señor había planeado que un gran pez se tragara a Jonás. Y Jonás estuvo dentro del pez durante tres días y tres noches.
Versículos de Jonás 1

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