Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Sobre este capítuloSantiago advierte que no muchos deben anhelar ser maestros, pues los maestros serán juzgados con más rigor y todos tropezamos de muchas maneras. La lengua es pequeña pero dirige toda una vida, como el freno en la boca del caballo, el timón de una nave o la chispa que incendia un bosque. Nadie puede domarla, y resulta inquietante que la misma boca bendiga a Dios y maldiga a personas hechas a su semejanza. Luego contrasta la sabiduría terrenal, cargada de envidia y rivalidad, con la sabiduría de lo alto, que es pura, pacífica, amable, misericordiosa y fructífera, y cuyo fruto de justicia se siembra en paz.

Santiago advierte que no muchos deben anhelar ser maestros, pues los maestros serán juzgados con más rigor y todos tropezamos de muchas maneras. La lengua es pequeña pero dirige toda una vida, como el freno en la boca del caballo, el timón de una nave o la chispa que incendia un bosque. Nadie puede domarla, y resulta inquietante que la misma boca bendiga a Dios y maldiga a personas hechas a su semejanza. Luego contrasta la sabiduría terrenal, cargada de envidia y rivalidad, con la sabiduría de lo alto, que es pura, pacífica, amable, misericordiosa y fructífera, y cuyo fruto de justicia se siembra en paz.

Temas

  • La lengua
  • Dos clases de sabiduría
  • Hacer la paz

Versículos clave

Biblia en audio · Santiago 3

Escucha mientras haces tus cosas.

Santiago 3

Nueva Biblia Viva18 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Hermanos míos, no procuren muchos de ustedes ser maestros, pues como ustedes saben, seremos juzgados con más severidad. 2Todos fallamos mucho; y si alguien no falla en lo que dice, es una persona perfecta que puede dominar todo su cuerpo. 3Cuando les ponemos freno en la boca a los caballos, podemos hacer que nos obedezcan y así los dominamos. 4Fíjense también en los barcos. A pesar de que son muy grandes y de que los empujan los fuertes vientos, el piloto lo dirige por donde quiere con un pequeño timón. 5Lo mismo pasa con la lengua. Es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes cosas. ¡Piensen que con una pequeña chispa se puede incendiar un gran bosque! 6La lengua es como un fuego, un mundo de maldad. Es uno de nuestros órganos y contamina todo el cuerpo; y encendida por el infierno, prende fuego a todo el curso de la vida. 7El ser humano puede domar toda clase de fieras y las ha domado: aves, reptiles y bestias del mar; 8pero nadie puede domar la lengua. Es un mal que no se puede frenar y que está lleno de veneno mortal. 9Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y también con ella maldecimos a las personas que han sido creadas a imagen de Dios. 10De una misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11De una misma fuente no brota agua dulce y agua salada. 12Hermanos míos, no puede dar aceitunas una higuera ni higos una vid. Tampoco puede una fuente dar agua salada y agua dulce. 13El que es sabio y entendido entre ustedes es el que lo demuestra con su buena conducta, y con acciones hechas con humildad y sabiduría. 14Pero si ustedes tienen envidias y rivalidades que les amargan el corazón, no tienen de qué presumir; no falten a la verdad. 15Esa sabiduría no es la que viene del cielo, sino viene del mundo, del ser humano y del diablo, 16porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y todo tipo de maldad. 17En cambio, la sabiduría que viene del cielo produce en primer lugar una vida pura. También produce paz, bondad, mansedumbre, imparcialidad, sinceridad y está llena de compasión y buenas acciones. 18Los que hacen la paz y siembran en paz, cosecharán el fruto de la justicia.
Versículos de Santiago 3

Capítulos de Santiago

Todos los libros