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Acerca de este libro: 2 Samuel

Segundo de Samuel sigue el reinado de David, desde su duelo por Saúl y Jonatán hasta sus últimos años. Tras una guerra civil, David es coronado sobre todo Israel, conquista Jerusalén y lleva allí el arca del pacto. El punto más alto es la promesa de Dios de que la casa y el trono de David permanecerán, una promesa que judíos y cristianos han atesorado, y que los cristianos ven cumplida en Jesús. A los triunfos de David sigue su peor caída, cuando toma a Betsabé y hace que maten a su esposo. El profeta Natán lo confronta, David se arrepiente, y aun así las consecuencias alcanzan a su familia: violencia, la rebelión de su hijo Absalón y un reino sacudido. El libro cierra con cantos de alabanza y un censo que trae juicio y misericordia. Es un retrato sincero de un gran rey que también fue un hombre imperfecto, apoyado por completo en la gracia de Dios.

Autor
Desconocido; los libros de Samuel probablemente se compilaron a partir de registros anteriores, y la tradición menciona a Natán y Gad.
Fecha
Los hechos abarcan aproximadamente de 1010 a 970 a. C.; los eruditos difieren sobre cuándo el libro adquirió su forma final.
Destinatarios
Israel, que reflexionaba sobre los orígenes y fracasos de su monarquía y sobre la promesa de Dios a David.

Temas

El pacto de Dios con DavidPecado, arrepentimiento y consecuenciasMisericordia y justiciaRealeza bajo DiosDuelo y lamento

Esquema

  1. 1:1–5:5Del lamento a la realeza sobre Israel
  2. 5:6–8:18Jerusalén, el arca y la promesa de Dios
  3. 9:1–9:13La bondad de David con Mefiboset
  4. 10:1–12:31Betsabé, Natán y el arrepentimiento
  5. 13:1–20:26Violencia familiar y la rebelión de Absalón
  6. 21:1–24:25Cantos, guerreros y el censo

Versículos clave

Sobre este capítuloUn mensajero amalecita trae a David la noticia de la derrota en Gilboa y, esperando una recompensa, afirma haber matado al herido Saúl a petición del propio rey, y presenta la corona y el brazalete de Saúl. David y sus hombres rasgan sus vestidos, lloran y ayunan, y David manda ejecutar al mensajero por alzar la mano contra el ungido del Señor. Luego compone una elegía por Saúl y Jonatán, que debía enseñarse a Judá. El canto honra a los guerreros caídos, convoca al duelo a todo Israel y expresa el dolor personal por Jonatán, cuyo amor David apreciaba. David llora la muerte de un enemigo que lo persiguió, mostrando respeto por el rey escogido de Dios.

Un mensajero amalecita trae a David la noticia de la derrota en Gilboa y, esperando una recompensa, afirma haber matado al herido Saúl a petición del propio rey, y presenta la corona y el brazalete de Saúl. David y sus hombres rasgan sus vestidos, lloran y ayunan, y David manda ejecutar al mensajero por alzar la mano contra el ungido del Señor. Luego compone una elegía por Saúl y Jonatán, que debía enseñarse a Judá. El canto honra a los guerreros caídos, convoca al duelo a todo Israel y expresa el dolor personal por Jonatán, cuyo amor David apreciaba. David llora la muerte de un enemigo que lo persiguió, mostrando respeto por el rey escogido de Dios.

Temas

  • Duelo por un enemigo
  • Honrar a los caídos
  • Amistad recordada

Versículos clave

Biblia en audio · 2 Samuel 1

Escucha mientras haces tus cosas.

2 Samuel 1

Nueva Biblia Viva26 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Cuando Saúl murió, David regresó a Siclag y se quedó allí dos días, después de haber derrotado a los amalecitas. 2Al tercer día llegó un hombre del campamento de Saúl con su ropa desgarrada y con polvo en su cabeza, en señal de dolor. Cuando estuvo delante de David, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, como muestra de respeto. 3―¿De dónde vienes? —le preguntó David. ―Logré escaparme del campamento de Israel —le contestó el soldado. 4―¿Qué ha sucedido? —le preguntó David—. Dime cómo fue la batalla. Y el hombre respondió: ―El pueblo huyó. Muchos murieron en la batalla. ¡El rey Saúl y su hijo Jonatán también murieron! 5―¿Y cómo sabes que han muerto? 6―Porque yo estaba en el monte Guilboa, y vi que Saúl se apoyaba en su lanza, y los enemigos lo tenían rodeado. 7Cuando él me vio me pidió que me acercara. 8“¿Quién eres?” me preguntó. “Soy un amalecita”, le respondí. 9Entonces me dijo en tono suplicante: “Ven y pon fin a mi angustia, pues estoy sufriendo terriblemente y no acabo de morir”. 10Así que me acerqué y lo maté, pues vi que no le quedaba ninguna esperanza de vida. Tomé luego su corona y uno de sus brazaletes para traérselos a usted, señor mío. 11David y sus hombres rasgaron su ropa en señal de dolor cuando oyeron aquellas noticias. 12Hicieron duelo, lloraron y ayunaron todo aquel día por Saúl, por su hijo Jonatán y por el pueblo del Señor que habían muerto ese día. 13―¿De dónde eres? —le preguntó David al joven que le había traído las noticias. ―Soy hijo de un inmigrante amalecita —respondió. 14―¿Por qué te atreviste a matar al ungido de Dios? —le preguntó David. 15Entonces llamó a uno de sus soldados y le ordenó: ―¡Mátalo! Y el soldado mató al amalecita, atravesándolo con su espada. 16―Tú mismo te declaraste culpable al confesar que diste muerte al ungido del Señor. 17David compuso un canto fúnebre por Saúl y Jonatán. Después ordenó que ese canto fuera enseñado a la gente de Judá. Este canto está escrito en el libro de Jaser. 19«Israel, los que eran tu gloria y tu gozo yacen muertos sobre los montes. ¡Cómo han caído los valientes! 20»¡Que no lo sepan los filisteos, para que no se gocen! ¡Que no lo sepan las ciudades de Gat y Ascalón, para que no se burlen esa gente idólatra! 21»¡Montes de Guilboa, que nunca más haya rocío ni lluvia sobre ustedes, ni crezca el trigo en sus laderas. Porque allí quedaron aplastados los escudos de los héroes. Porque allí el escudo de Saúl perdió todo su esplendor. 22»Saúl y Jonatán daban muerte a sus más poderosos enemigos, y no regresaban con las manos vacías del campo de batalla. 23»¡Cuánto fueron amados! ¡Cuán maravillosos eran Saúl y Jonatán! ¡Inseparables fueron en la vida y en la muerte! Eran más rápidos que las águilas, más fuertes que los leones. 24»Pero ahora, mujeres de Israel, lloren a Saúl. Él las enriqueció con finos vestidos y adornos de oro. 25»¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán yace muerto sobre los montes! 26¡Lloro por ti, hermano Jonatán! ¡Te quise más que a un hermano! Y tu amistad fue para mí más grata que el amor de las mujeres. 27»¡Cómo han caído los valientes! ¡Cómo han muerto los hombres de guerra!».
Versículos de 2 Samuel 1

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