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Sobre este capítuloEl Maestro ve las lágrimas de los oprimidos sin nadie que los consuele, y concluye que los muertos están mejor que los vivos, y mejor aún quien nunca ha visto tanto mal. Observa que mucho trabajo nace de la envidia y la rivalidad, que el necio cruza los brazos y se arruina, y que un puñado de quietud es mejor que dos puños llenos de afán. También nota que quien está solo y sin familia trabaja sin fin, mientras que dos son mejor que uno, y una cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. El capítulo destaca la opresión, la envidia y el valor de la compañía.

El Maestro ve las lágrimas de los oprimidos sin nadie que los consuele, y concluye que los muertos están mejor que los vivos, y mejor aún quien nunca ha visto tanto mal. Observa que mucho trabajo nace de la envidia y la rivalidad, que el necio cruza los brazos y se arruina, y que un puñado de quietud es mejor que dos puños llenos de afán. También nota que quien está solo y sin familia trabaja sin fin, mientras que dos son mejor que uno, y una cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. El capítulo destaca la opresión, la envidia y el valor de la compañía.

Temas

  • Opresión
  • Mejor juntos
  • Quietud sobre el afán

Versículos clave

Biblia en audio · Eclesiastés 4

Escucha mientras haces tus cosas.

Eclesiastés 4

Nueva Biblia Viva15 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Luego observé opresión y tristeza por toda la tierra: lloraban los oprimidos y nadie les ayudaba, mientras sus opresores contaban con poderosos aliados. 2Entonces comprendí que mejor están los muertos que los vivos. 3Y más dichosos aún son los que jamás nacieron, y no vieron jamás la maldad y el crimen que imperan en la tierra. 4Vi entonces que el móvil principal del éxito es el impulso de la envidia y los celos. Pero también esto es necedad, es perseguir el viento. 5El necio rehúsa trabajar y casi muere de hambre, pero cree que mejor es ser perezoso y vivir a medias que trabajar mucho, si al fin de cuentas todo es tan vano. 7También observé en la tierra otra locura: 8el caso del hombre solitario, sin hijos ni hermanos, y que trabaja arduamente para seguir acumulando riquezas. No se pregunta a quién le quedará todo. ¿Y por qué renuncia a tanto ahora? ¡Todo esto es tan sin sentido y deprimente! 9Más vale dos que uno, porque el resultado puede ser mucho mejor. 10Si uno cae, el otro lo levanta; pero si el hombre solitario cae, su problema es grave. 11Además, en noche fría, dos bajo una frazada mutuamente se dan calor; pero, ¿cómo se calentará el solitario? 12Y uno solo puede ser atacado y vencido, pero dos, espalda contra espalda, pueden resistir y triunfar; y tres son aún mejores, pues una cuerda de tres hilos no es fácil de romper. 13Mejor es el joven pobre y sabio que el rey viejo y necio que rechaza todo consejo. 14Dicho joven podría salir de la cárcel y triunfar. Hasta podría llegar a rey aunque haya nacido pobre. 15A un joven así todos están ansiosos de ayudarlo, hasta para que usurpe el trono. 16Puede convertirse en caudillo de millones de personas, y ser muy popular. Pero viene luego la joven generación que lo rodea, y lo rechaza. Y de nuevo todo es necedad, es perseguir el viento.
Versículos de Eclesiastés 4

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